Opinión | La lucha es cruel y es mucha

Washington Abdala

COLUMNA CABEZA DE TURCO 

"Si sos buena gente al final alguien te va a anotar los puntos". Por Washington Abdala

Uno busca lleno de esperanza, el camino que los sueños prometieron a sus ansias, sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra, por la fe que lo empecina, uno va arrastrándose entre espinas, y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender, que uno se ha quedado sin corazón…” Y así sigue el tango Uno de Enrique Santos Discépolo. Sencillamente lindante con lo genial, pero genial de verdad, no como ahora que los frívolos le dicen “genio” a cualquier pelotazo. Lo sentí allá por los 70 en alguna versión ni sé de quien. No me entró nada. Luego, décadas posteriores, lo oí -con la mente abierta- a Julio Sosa. Lo juro: de un día para el otro me voló el cerebro. Fue una piña al mentón. Voz grave, dicción perfecta, pulmones de bombardero, resonancia de iglesia en sus registros y un ritmo pegajoso que te perforaba el cráneo.

Que te quede claro, lector, me gusta todo tipo de música desde Beatles (todo), pasando por Led Zeppelin hasta Zubin Metha, saltando al Cuarteto de Nos y hasta Miley Cyrus me moviliza. Admiro a Elvis, me encanta Frank Sinatra (My way sigue siendo estremecedora), me fascina George Brassens (de chico nos enseñaban algunas letras obligatoriamente en la escuela), Charles Aznavour (lo fui a ver con mi vieja, acá), Edith Piaf, Antonello Venditti (que poco revalorizado está), Domenico Modugno (Nel blu di pinto di blu) y Massimo Ranieri (Perdere l´amore). Y me debo estar olvidando de montones. Que sé yo, fui generación Sui Generis, con eso canto la edad (Charly y Nito, mitos vivientes).

Discépolo, si escribiera hoy estaría prohibido, como estuvo prohibido en su país en alguna época. Y sí, los cantantes son poetas y filósofos. Me hace gracia cuando dicen que la poesía está muerta. ¿Y las canciones? ¿Nino Bravo cantaba canciones o eran poesías? ¿Oyeron América ? En el fondo, todo viene a cuento por la poesía: ahora está escondida en la música (siempre fue así, pero hoy es evidente). Cuando se oyen canciones de Bob Dylan: ¿son canciones o son poesías recitadas musicalmente? A mí me da igual; tengo claro que debo reverenciar.

Vuelvo a Julio Sosa. Es un tipo que también me hubiera encantado conocer, su historia personal, saber más de su dolor de joven, su carrera en Buenos Aires, esa entrega absoluta al arte que amaba; no sé, miro sus videos y quedo pensando, qué desastre, cómo se murió en ese accidente estúpido alguien que estaba llamado a romper el cielo. No hay manual.

Y Discépolo creo que retrató una época; algunas letras son magistrales, otras discutibles -en el presente-, pero la filosofía que pregonaba con el lunfardo y la calle fue lo transgresor para su época. Discépolo no lo hacía para incomodar, era su forma de masificar su verbo popular lo que en aquella época era mala palabra.

Pero Uno -los que lo oímos con la mente y lo canturreamos- sabemos que es parte de nuestra existencia rioplatense, de nuestros destinos de dolores personales (sociales, políticos, que sé yo, individuales) y, de alguna manera, hace introspección y nos cuenta que no somos los únicos que la pasamos difícil en la vida que se redime solo con amor. Es como un “viaje” esa canción; es como el viaje de la vida, solo que cada “uno” le irá poniendo el color que entienda pertinente y hará haciendo el camino más o menos espinoso. En el fondo, los que creemos en causas, sabemos que el negocio es así: desangrarse es lo que se tiene que hacer, dando el amor (o como lo quieras llamar, lector) te vas salvando. No importa si sos creyente de tal religión o agnóstico.

Como me dijo un querido amigo (cuento que se lo había hecho su padre): si sos buena gente, al final alguien te van a anotar los puntos, quedáte tranquilo. Y supongo que es así la cosa, la buena gente está de un lado, es la inmensa mayoría y los lagartos y mequetrefes supongo que están del otro y reciben su merecido. Y Discépolo retrata bien ese mundo binario, de buenos, malos y toda una cosmogonía que -los que la padecen- saben que es sufrida in extremis (vivir siempre duele por momentos). Basta, les di motivo para que piquen en YouTube alguna cosa. Es gratis. Abrazo, buen domingo, los quiero mucho.

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