OJOS (CASI) NUEVOS

| En Uruguay los procedimientos que permiten solucionar problemas como el de las cataratas o la miopía comienzan a ser frecuentes, aunque todavía distan mucho de generalizarse. Los médicos discuten sobre qué es salud y qué estética al respecto. Un miope debe pagar hasta U$S 1.000 por cada ojo

GABRIELA VAZ

Federico tiene 29 años y usó lentes toda su vida. Sin ellos, apenas podría distinguir el rostro de una persona a tres metros de distancia, debido a la miopía y astigmatismo que sufre en ambos ojos. Sin embargo, esa realidad cambió en minutos cuando se realizó una intervención que, solo con anestesia local, solucionó las consecuencias de ambas enfermedades.

La oftalmología es una de las ramas de la medicina que más ha avanzado en las últimas décadas, debido a que está íntimamente ligada a los progresos tecnológicos. Actualmente, gran parte de las afecciones de la vista pueden resolverse mediante una intervención quirúrgica, y algunas únicamente por esa vía, como sucede con las cataratas. De todas formas, los médicos opinan que la cantidad de operaciones es baja en relación al número de afectados por diversas enfermedades, y entienden que la mayoría de las personas no jerarquizan su sentido de la vista sensatamente.

Entre las intervenciones que más se han modernizado están las cirugías refractivas, destinadas a sanar —o bien mejorar— la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, enfermedades altamente frecuentes entre la población. No obstante, en Uruguay este tipo de operaciones no están cubiertas por el sistema mutual pues son consideradas meramente "estéticas", ya que se solucionan con el uso de lentes. Esta limitación implica que sean muy pocos quienes pueden acceder a ellas, ya que en forma privada tienen un costo cercano a los 1.000 dólares por ojo. Sin embargo, tanto médicos como pacientes coinciden en que, en muchas ocasiones, las operaciones refractivas mejoran en forma sustancial la calidad de vida de los afectados.

ESTETICA O SALUD. Federico tiene una miopía de -2,5, por lo que la nitidez de su mundo terminaba unos tres metros a su alrededor. Esto lo volvía absolutamente dependiente de los lentes, sin los cuales no podía realizar la mayor parte de sus actividades. Por ello, cuando decidió operarse, contempló mucho más que una cuestión estética. "Los lentes de armazón son una limitante muy grande para determinados trabajos o tareas. Se ensucian, impiden una visión clara en algunas situaciones, como cuando hay mucho polvo, en ambientes húmedos o los días de lluvia. Olvidate de los deportes acuáticos o los lentes de sol. Usé también lentes de contacto, pero tienen una serie de cuidados y rutina que llevan su tiempo y su cuota de paciencia. Además, no siempre son cómodos, como en los ambientes con humo".

Federico consultó con varios oftalmólogos y se decidió. Después de realizarse estudios que lo habilitaron, llegó al block quirúrgico "Estuve tranquilo, bien atendido. No duele nada, te ponen anestesia local y el propio médico te va contando lo que hace".

Finalizada la intervención, que dura menos de 30 minutos, el paciente se puede ir a su casa, apenas con un protector en el ojo. En menos de una semana, Federico comenzó a disfrutar de los cambios. "Ahora veo el número del ómnibus a una cuadra, puedo leer los carteles de la calle, y no me pierdo a ningún conocido que pase cerca".

Para el médico oftalmólogo Martín Meerhoff, la cirugía refractiva soluciona mucho más que un tema cosmético. "Los lentes de armazón tienen imperfecciones que limitan el campo visual, por lo que una persona que tiene 7 u 8 de miopía ve mejor con lentes de contacto, pero con la operación ve mejor aún. Además, se va a levantar de mañana viendo".

De la misma manera opina su colega Ricardo Vaczy. "Un miope de -8 ve a su alrededor hasta 12 centímetros. De ahí en más el mundo no existe". Es así que a los médicos les quedan grabadas varias frases de sorpresa y agradecimiento, como "doctor, ahora entro a bañarme y distingo los azulejos" o "ahora salgo de noche y veo la luna". A eso se suman infinidad de cambios sustanciales, como poder jugar un deporte sin miedo de romper los lentes, o salir de bañarse en el mar y encontrar la sombrilla sin problemas. "¿Cómo catalogás eso? Es cosmético, pero también es calidad de vida", afirma Vaczy.

TIEMPOS. Los médicos aclaran que, en los casos de vicios refractivos, como la miopía o el astigmatismo, la operación no elimina la enfermedad. "La cirugía ‘labra’ un lente de contacto fijo, pero el ojo sigue siendo miope. Es decir, el paciente va a ver bárbaro, pero de repente en un año se le desprende la retina" (complicación más frecuente en los miopes), dice Vaczy.

Por esa razón, existen ciertas condiciones para operar una enfermedad refractiva y que la intervención sea efectiva. Como explica la médica Estrellita Ugartemendía, catedrática de Oftalmología, en el caso de la miopía el paciente debe tener más de 22 años y la afección tiene que haberse mantenido estable en el último tiempo. De lo contrario, tras la cirugía la enfermedad puede seguir avanzando, y volver a entorpecer la visión.

"La miopía puede empeorar hasta los 26 o 27 años. Por eso no se puede operar una miopía no estable", explica Meerhoff. Lo mismo sucede con el astigmatismo y la hipermetropía.

También debe considerarse el grado de la afección. A nivel internacional, existen indicaciones acerca de hasta qué punto utilizar cirugía con láser, y cuando pasar a otro tipo. "En un lugar serio, se opera lo establecido internacionalmente, ya que los aparatos te permiten hacer cualquier dibujo en la córnea. Se puede programar el láser y operar hasta -20 de miopía, pero está establecido que se opere entre -1 y -10. Con más se colocan lentes especiales". Para tener una idea sobre esta nomenclatura, un miope de -20 enfoca hasta cinco centímetros de distancia, mientras que uno de -3 ve sólo a 33 centímetros a su alrededor sin problemas.

La limitación para la cirugía con láser se debe a que, si se talla la córnea en exceso, también se la debilita demasiado, lo que puede traer varias complicaciones o retomar la enfermedad. "De ahí para arriba se colocan lentes intraoculares, parecidos a los de cirugía de cataratas. Se mejora la visión de cualquier manera", asegura Vaczy.

Por su parte, Ugartemendía recuerda que siempre hay límites para todo. "Si una córnea es muy fina o está enferma, no se puede realizar la intervención. Eso debe estudiarse para cada caso, muy cabalmente".

EXPECTATIVAS. Si bien los progresos en cirugías oculares solucionan un amplio abanico de afecciones, no todo es curable en un cien por ciento. En ese sentido, los expertos apuntan que es indispensable que el paciente esté consciente de lo que puede esperar tras someterse a una intervención. "Siempre depende de a lo que aspire. Hay gente que se cree que es magia y que nunca más usa un lente. Pero si le operaste la hipermetropía, o la miopía, y el tipo tiene 43 años, salió de la cirugía y tiene presbicia", explica Vaczy. La presbicia es la dificultad para ver bien de cerca, y suele afectar a los mayores de 40 años. Todavía no hay consenso sobre las causas de esta enfermedad, por lo que existen distintas opiniones sobre si es operable o no.

El oftalmólogo Meerhoff entiende que se debe tener en cuenta la expectativa del paciente. "Quedan desconformes los que les vendieron un buzón, falsas expectativas. A nadie que tenga -9 de miopía le podés garantizar que va a quedar en cero. Sí se va a independizar de los lentes en gran medida, pero puede quedar una miopía residual y para manejar de noche precisa lentes".

Las actividades de los pacientes definen si la cirugía les será útil y beneficiosa. Como afirma Vaczy, "hay a quien le explicás que va a precisar lentes para leer y te dice que no le importa porque no lee, hace deporte. Al mismo miope de -3, dependiendo de lo que hace, podés no generarle ningún cambio importante o ponerlo en el cielo".

Lo mismo sucede con los pacientes de cataratas. Actualmente existe un lente intraocular multifocal, —que permite ver de lejos, de media distancia y de cerca— que evita el uso de lentes de armazón en el 85% de de los casos, pero para leer mucho rato éstos se precisan igual.

IDIOSINCRASIA. ¿Cuánto cuesta realizarse una operación oftalmológica? En la mayoría de los casos, este tipo de cirugías están cubiertas por Salud Pública o las mutualistas. Las intervenciones más frecuentes en clínicas privadas son las refractivas —que no se incluyen en los sistemas mencionados— y la cirugía de cataratas, que mucha gente opta por realizarse en forma particular.

El costo de una refractiva oscila, según la clínica, entre 750 y 1.000 dólares por ojo en los casos de cirugía laser. Cuando el grado de la enfermedad no permite esa modalidad, y se debe realizar una intervención con lente intraocular, el precio aumenta sustancialmente y ronda los 1.800 dólares. La facoemulsificación (operación que soluciona las cataratas), en tanto, tiene un costo aproximado de 1.500 dólares-

Si bien los precios vuelven a estas cirugías prohibitivas para buena parte de la población, los médicos opinan que muchas veces la gente no jerarquiza su sentido de la vista en forma adecuada. "Hay quienes dicen ‘doctor, tengo que vender el auto si quiero operarme’. El tipo te está anteponiendo que no va a vender el auto, ¡pero no ve!!! Se trata de ver mejor, para manejar, para leer, para pasear. No ve, y le parece caro que le devuelvas la visión. El tema es que en nuestra sociedad, está el concepto de que la salud tiene que ser barata. Desgraciadamente, la tecnología es cara", dice Meerhoff.

También hay quienes hacen un esfuerzo, manejando el gasto como una inversión. Federico desembolsó 21.000 pesos por cada ojo cuando decidió operarse la miopía. Para él, aparte de la mejora en la calidad de vida, el costo que evitará de ahora en más en lentes de contacto y armazón, cuidados y trabajos que no podía hacer, justifican ampliamente el dinero utilizado.

Los altos precios en oftalmología están ligados directamente al costo de los elementos y aparatos que se utilizan, dicen los médicos.

Entre costos e idiosincrasia, y aunque no existen estadísticas oficiales, en Uruguay son pocos los que llegan al block quirúrgico. De todas formas, la cirugía refractiva no está aún demasiado extendida en el mundo. En Estados Unidos, sólo un 4% de la población que usa lentes se opera en algún momento, el 80% utiliza lentes de armazón, y el resto lentes de contacto.

Según los expertos, en Uruguay deberían operarse unas 30.000 personas por año. Pero Meerhoff asegura que "estamos a años luz de eso. Si se operan 3.000 es mucho".

Las intervenciones en Salud Pública —si bien en el Hospital de Clínicas se realizan unas 1.000 cirugías de cataratas al año— no son ilimitadas.

MIOPÍA QUE SE CURA DE NOCHE

Un nuevo tratamiento para la miopía permite modificar, durante las horas de sueño, la curvatura anormal de la córnea que causa esa enfermedad. Se trata de la terapia refractiva corneal nocturna, una práctica que se realiza a través de un lente de contacto especial que se coloca para dormir y moldea la córnea durante la noche. Una vez que despierta, la persona que utilizó esta técnica se quita los lentes y puede ver bien sin necesidad de anteojos de ningún tipo.

El tratamiento acaba de llegar a Argentina. Los lentes, que requieren los mismos cuidados que los de contacto comunes, tardan entre 5 y 10 días en hacer efecto y permiten revertir miopías de hasta -6. En la vecina orilla, tiene un costo aproximado de 1.000 dólares (2.500 pesos argentinos). LA NACION.

20 MINUTOS PARA UNA NUEVA VISTA

Martes, 10.30 horas. En la clínica oftalmológica "Albrecht Meerhoff" está por iniciarse la cuarta cirugía de la jornada y la primera de cataratas, de las siete que se realizarán en el correr del día. El paciente —un señor de algo más de 70 años— se acerca tranquilo al block quirúrgico. Sabe lo que le espera, pues hace un año se operó de cataratas del ojo izquierdo. Ahora le toca al diestro.

En la amplia sala, el médico y dos profesionales más se aprestan a asistirlo. La anestesista le aplica gotas sobre el ojo a tratar, que adormecen el órgano lo suficiente como para ejecutar la intervención. Minutos después, sentado a la cabecera de la camilla, y microscopio mediante, el médico comienza la cirugía. Primero realiza dos pequeñísimas incisiones en los costados del iris por donde, con ayuda de un puntero de ultrasonido y un segundo instrumento, aspira la catarata.

Tras dejar el órgano limpio de esa fina capita que no permitía una adecuada visión, inyecta el lente intraocular que reemplazará el cristalino. Especialmente hecho para ese menester, el fino lente se dobla, se mete en un puntero de tres milímetros de ancho y se inyecta en el ojo, donde se va abriendo nuevamente hasta cubrir el área deseada. Momentos después, el paciente se sienta y, lentamente, sale del block para sentarse en un enorme y cómodo sillón, donde permanecerá unos minutos hasta recuperarse y estar listo para volver a su casa. Desde que comenzó la operación, pasaron poco más de 20 minutos.

¿Cómo se siente? "Bien, lo más bien" ¿Ve mejor? "Todavía veo algo borroso". Es que deberá esperar unas horas para empezar a disfrutar su vista curada. En general, los pacientes operados de cataratas al día siguiente ya están en muy buenas condiciones e incluso algunos llegan manejando a la consulta post operatoria, cuentan los médicos. ¿Le pica el ojo, le molesta? "Siento un poco de ardor". El oftalmólogo se muestra satisfecho.

Junto a la cirugías refractivas, la operación de cataratas es de las que más ha avanzado en los últimos años. Como explica la médica Estrellita Ugartemendía, catedrática de Oftalmología, el único tratamiento para esta afección es quirúrgico y consiste en extraer la parte del cristalino que se opacó y reemplazarlo por un lente intraocular. "Cuando empecé hace 30 años, la innovación —que parecía bastante perfecta en ese momento— era utilizar una sonda hipotérmica para congelar el cristalino y luego tirar lentamente hacia afuera. Al congelarse se pegaba bien y se sacaba enterito. Era un avance porque antes se hacía con una ventosa, que se aspiraba. Y antes de eso, se usaba una pinza. Así pasaron muchas técnicas", indica la docente.

En el Hospital de Clínicas se operan de cataratas alrededor de 1.000 personas cada año.

GLOSARIO

CATARATAS. Las cataratas producen la pérdida de transparencia del cristalino, una lente que se ubica detrás de la pupila y sirve para enfocar con nitidez. La afección es casi inevitable, ya que su causa más frecuente es el envejecimiento natural del ojo. La visión borrosa, la pérdida de la intensidad de los colores o predominio de tonos amarillentos, una mala visión nocturna, frecuentes deslumbramientos y visión doble suelen ser sus síntomas más característicos.

MIOPÍA. Es un error en el enfoque visual que provoca dificultad para ver objetos distantes. Se debe a que el ojo es excesivamente largo, o a que el cristalino (la lente natural que está dentro del ojo) tiene una distancia focal demasiado corta.

HIPERMETROPÍA. Es una alteración visual producida por un trastorno del enfoque y cuya consecuencia es la percepción de imágenes borrosas, sobre todo en la visión cercana. En el ojo hipermétrope las imágenes procedentes del mundo exterior se enfocan por detrás de la retina.

ASTIGMATISTMO. Es una alteración visual producida por un trastorno del enfoque, que afecta únicamente a un plano determinado, y cuya consecuencia más inmediata es la percepción de imágenes distorsionadas.

PRESBICIA. Es la dificultad para leer o escribir debido al proceso de envejecimiento, que suele comenzar en los mayores de 40 años. Uno de sus signos típicos es alejar un texto para poder verlo bien.

GLAUCOMA. Se produce por el aumento de la tensión dentro del ojo. El glaucoma crónico es el más habitual (95% de los casos). Se genera paulatinamente a lo largo de los años. La tensión aumenta poco a poco, no origina dolor ni enrojecimiento y la perdida de visión es muy lenta, por lo que inicialmente puede pasar desapercibido para el paciente.

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