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Las mujeres del rap: apropiarse de las rimas

El hip hop uruguayo está en su mejor momento. En el rap, ellas son cada vez más y hacen crecer la escena de la música nacional. 

La escena de las mujeres raperas pasa por un gran momento
La escena de las mujeres raperas pasa por un gran momento. Foto: Leonardo Mainé

Los mensajes se repiten con palabras que salen como balas, se expanden, revientan, impactan y dejan ecos. Basta con escucharlas una vez para darse cuenta de que algo está pasando, de que algo está latiendo. Sus letras son diferentes y cada una tiene una forma distinta de entender, vivir y hacer rap. Pero siempre, en una canción, en un estribillo o en una frase, hay un mensaje que se repite y que dice, más o menos, eso que todas quieren decir, eso que todas queremos escuchar: los feminismos aparecen explícitos, los femicidios, las injusticias, el acoso y las desigualdades se denuncian, la unión, la lucha y la resistencia se siente.

El hip hop uruguayo está explotando como nunca antes en su historia y dentro de él, el rap está pasando por su mejor momento. No solo porque los espacios y el público están creciendo, o porque hay más bandas y cantantes que llenan salas y graban discos. Sino también porque, por primera vez, se está escuchando rapear a las mujeres. No son muchas, pero cada vez son más. Ellas coinciden en que hay al menos 30 chicas que están empezando a hacer cosas y en que por primera vez en la historia se sienten parte de un movimiento que también les pertenece, que se conocen, se ayudan, se reúnen, hacen cosas, generan espacios, comparten.

Algunas están en la movida del rap desde hace quince años, otras lo conocieron hace poco pero todas están juntas; dicen que el rap las educó, las unió, las modificó y en el cambio, las empoderó. Que apropiarse de una cultura que siempre fue de “hombres” les costó. Fue un proceso largo que tuvo siempre a una mujer peleando por ser escuchada y que aunque todavía falta mucho, el avance es inmenso.

La apropiación y el crecimiento de las raperas uruguayas no es aislado, sino que está enmarcado en los movimientos de mujeres y feministas que desde hace algunos años están rompiendo, de a poco, con algunas estructuras y abriendo cada vez más puertas.

Viki Style, Eli Almic, Eugenia, Valencia, Clipper, Miel y Kira son las raperas que más están moviendo la escena uruguaya. Cada una con su forma, cada una con su rap, cada una con sus palabras, pero todas con una fuerza que las multiplica: la de tener ganas de hacer, cosas para decir y sobre todo, la de estar juntas.

Solas

Viki Style, una de las referentes del hip hop
Viki Style, una de las referentes del hip hop

Viki Style (Virginia Sequeira, 31) tenía doce años cuando vio a unos chicos bailando breakdance por primera vez. Fue en un acto de fin de curso de la escuela 129 de Toledo, a la que iba. No sabía de qué se trataban aquello saltos, giros y flexiones, pero había algo en eso que estaba ocurriendo que a ella le atraía. “Esa es la primera imagen de cultura hip hop que tengo. Fue lo primero que vi y flasheé. Es una fotografía que hasta ahora me acuerdo: verlos girar, moverse, las ropas, todo. Después me descubrí a mí misma escribiendo y rapeando”. Desde ese día, Virginia empezó a vestirse con la ropa deportiva de sus hermanos varones o la de su papá, porque aunque a ella le atraía vestirse ancho para parecerse a esos chicos que había visto bailar, había algo claro: el hip hop era de hombres.

“Cuando empecé el liceo un año después, me los encontré. Ellos me vieron vestida ancha y se me acercaron. Yo no sabía demasiado, no hacía nada y ellos me fueron culturizando. Ellos querían que yo bailara a toda costa, porque si ahora somos pocas chicas en el hip hop, antes casi que no había. Entonces era como una gracia tener a una b girl (en la jerga, chica que baila breakdance) que llamara la atención o lo que fuera”, dice Virginia, que desde entonces nunca más abandonó al hip hop y lo tomó como una forma de vida y como una herramienta para cambiar el mundo. El suyo y el de los demás.

“Al principio, cuando empecé en el rap, no encontraba tantas referentes mujeres hasta que vi a la Viki y me recontra inspiró”, dice Eli Almic (Elisa Fernández, 31). “Yo ya tiraba rap antes de conocerla, pero hay algo de ver a la otra que te hace sentir que vos podés. Capaz que si no la ves lo hacés igual, pero es lindo e inspirador ver que aunque sea un mundo de hombres, una mujer también lo puede hacer y ver que está buscando sus formas, que no son las mismas que las de los pibes”.

Ahora las dos son referentes para las más nuevas, para las que están empezando o para las que quieren rapear pero no se animan, tienen discos y han logrado ganar y generar espacios para mostrar su arte. Pero para llegar a eso pasaron años, pasaron canciones sin ser escuchadas y puertas que se cerraron. Muchas puertas que se cerraron.

Eli Almic está nominada a los Graffiti por su EP Reflejo
Eli Almic está nominada a los Graffiti por su EP Reflejo. Foto: L. Mainé

Clipper (Josefina Tomás Araya, 25) se acercó al hip hop primero por el graffiti. Tenía 14 años y empezó a pintar paredes de Montevideo. Había estudiado canto y guitarra pero no conocía el rap. “Una vez fui a un encuentro que se hacía en el INJU (Instituto Nacional de la Juventud) y era organizado por Elemento Suicida, la crew donde está Viki, que es una de mis referentes y del rap femenino en Uruguay. Yo recién había escrito mis primeros temas y gracias a que ella me dio un espacio hice mi primera presentación en vivo”. De eso se ha tratado siempre y de eso se trata: de abrir espacios, de alentar a las demás, de mostrarles que se puede. “Ahora cuando una piba me escribe para mostrarme un tema o lo que sea, me tomo el tiempo para escucharla. Les digo que practiquen mucho, que rapeen, que escuchen mucha música, que de a poco van a encontrar su forma de hacerlo, que es lo más importante”.

Aunque todavía es difícil. Si bien la presencia de mujeres en la escena del rap nacional ha crecido mucho en los últimos tres o cuatro años, los escenarios y los espacios para tocar siguen siendo pocos, siguen programando a más hombres que a mujeres y siguen cerrándoles puertas. “Todavía hay un preconcepto machista dentro de la cultura del rap y del hip hop que nace de tener el oído acostumbrado a escuchar a raperos. Incluso hay gente que me ha dicho por las redes que nunca les va a caer bien una piba rapeando porque el tono de voz no va”, dice Clipper, que está nominada a los premios Graffiti como Mejor Álbum de Hip Hop por "No hay Nadie".

Kira (Inés Rodríguez, 25) es otra de las que viene rapeando desde hace tiempo. Empezó en 2010, cuando conoció Racionais MC's, una banda de rap de Brasil. “Despertó mi curiosidad por el género y la cultura, y me encantó su estilo hardcore y sus letras críticas sobre la vida en las favelas y el racismo. También en esa época conocí a algunas chicas que hacían freestyle que me motivaron a probar y desde ese momento no paré de componer”.

El rap para ella ha sido siempre una forma de pararse y de comportarse, de abandonar el lugar de espectadora pasiva y empezar a hacer para cambiar las estructuras.

Clipper está nominada a los Graffiti por su disco No hay Nadie.
Clipper está nominada a los Graffiti por su disco No hay Nadie. Foto: L. Mainé

De comunicarse, de eso también se trata el rap. De comunicarse y encontrarse, con ellas y entre ellas. Es un arma poderosa para decir y llegar y expandirse. “Para mí el rap es llevar un pedazo de vos a cada persona que te escucha”, dice Eugenia Álvarez (25), que junto a Viki Style, Valencia y Fabiana Barrios forma el grupo S.A.K (Se Armó Kokoa), con el que sacaron el disco Levántate, hace un año. Ella, además, tiene uno propio, Ámbar, como el nombre de su hija.

A Eugenia el hip hop le cambió la vida. “Yo aprendí a bailar con los talleres de los pibes de Elemento Suicida cundo era más chica. Cuando los recursos de tu familia no alcanzan para educarte o son limitados, por el contexto familiar y social en el que vivís, el hip hop te ayuda. A mí me educó un montón y el rap mucho más. Desde darme la libertad de generar vínculos sólidos reales, de tener amistades que son muy fuertes, muy sólidas, hasta darme un empoderamiento y un autoestima que antes no tenía. Me hizo conocerme a mí misma, plantearme objetivos, creer en lo que soy y creer en lo que hago”.

Eugenia cree que el hip hop la educó
Eugenia cree que el hip hop la educó

También se trata de saber que hay tantas definiciones de rap como raperos y raperas existan. “No hay una sola forma de hacer rap y hip hop. Cada uno lo asimila y lo adapta a sus experiencias, a sus vivencias. Es una experiencia colectiva pero en cada uno y en cada una es diferente. Es un universal, está en todo el mundo, pero siempre va a ser distinto”, dice Viki.

Para ella el hip hop es cambio, transformación, es descubrirse y haber descubierto que no importaba si era mujer y afrodescendiente. Si ella quería, lo iba a lograr. De hecho, lo logró.

Juntas

Miel está al frente de Prendidas fuego
Miel está al frente de Prendidas fuego. foto: L. Mainé

Miel (Elisa Monestier, 29) nació en Montevideo, estudió Comunicación, se recibió, consiguió un trabajo en una oficina, lo perdió, empezó a cantar y se fue a vivir a Buenos Aires para hacer freestyle. “Me fui porque me preocupaba mucho lo que fueran a decir de mí acá en Montevideo, porque cuando empezás a improvisar se abre una compuerta de tus emociones y todo el mundo las ve”, dice. En Argentina, Miel se encontró con un movimiento feminista fuerte y confrontativo, que generaba que las mujeres en el hip hop empezaran a juntarse, a reunirse, a tomar espacios, a mostrarse.

Cuando volvió a Uruguay, a comienzos de este año, se encontró con que, tres años después, Montevideo era un lugar diferente. “Yo no entendía nada cuando volví. Hay muchos bares y espacios que se abren y ponen una DJ, hay bandas de pibas. Cuando vi a las Kokoa y a Eli en el escenario de Montevideo Hip Hop no podía creer los shows que estaban dando, el público que había, la plataforma para hacerlo, hay algo que está pasando”.

Valencia es colombiana y empezó a rapear cuando se vino a Uruguay
Valencia es colombiana y empezó a rapear cuando se vino a Uruguay. Foto: L. Mainé

Y en eso que está pasando se juntan varios factores. La explosión de los géneros urbanos a nivel mundial y particularmente del rap en Uruguay, junto con una fuerza inaudita de los movimientos de mujeres que abren espacios y puertas para todas. “Este es el momento del hip hop en Uruguay, de eso no hay dudas. Si va a durar, no lo sé, y tampoco de qué manera, pero yo creo que llegó para quedarse”, dice Eli Almic, que acaba de sacar el videoclip de su tema Ayuda y tiene más de 15.000 visitas en Youtube. “Desde que empecé en 2012 hasta ahora, ha cambiado mucho el panorama del rap. Creo que hay un crecimiento en paralelo. Yo voy creciendo en la medida que la escena crece conmigo, y a su vez también la hago crecer. El hip hop está explotando. Ahora si hay un festival el hip hop va a estar presente y eso es un logro salado para nosotros. Es como... guau, estamos haciéndolo”. A Eli no le gusta decir que hay una moda del hip hop. Dice que la palabra moda le resulta complicada, que puede generar una lectura despectiva de lo que está pasando.

Kira cree que el rap es una forma de pararse frente a las opresiones
Kira cree que el rap es una forma de pararse frente a las opresiones. Foto: L. Mainé

Lo cierto es que las batallas de freestyle dejaron de ser eventos de pocas personas para transformarse en encuentros masivos para escuchar enfrentamientos con palabras. Porque, justamente, el lenguaje es la principal herramienta del rap y del freestyle. “Antes había una batalla por año y ahora tenés todos los fines de semanas en todos lados. Toda esta movida tiene sus pro y sus contras”, dice Viki, que desde hace ya varios años trabaja dando talleres de hip hop a niños y adolescentes en diferentes centros juveniles y educativos por barrios de Montevideo. “Cuando algo se convierte en moda hay que entender qué es lo que llega y por qué se convirtió en moda. Yo tengo grandes debates con los gurises con los que comparto talleres por el tema de las famosas batallas de sangre, donde el objetivo es denigrar al otro, la puteada, la reproducción de discursos homofóbicos, misóginos y xenofóbicos. Hay una violencia que se busca naturalizar por todos los medios y el rap ahora también puede ser un medio para eso”.

Aunque no es condición del rap y mucho menos del hip hop tener un carácter contestatario, en general los mensajes de las letras de las raperas en Uruguay están cargados de lucha, de denuncia y de resistencia.

Valencia (Camila Yepes, 20) es colombiana y respira hip hop desde que nació. Su familia formaba parte de una crew, su padre, su madre y su hermano eran bailarines de breakdance y además rapeaban cada tanto. A los seis años aprendió a bailar pero al rap se acercó recién cuando se vino a vivir a Uruguay, a los 14. “Cuando yo arranqué a bailar eran muy pocas las mujeres que lo hacían. Los DJs eran hombres, los que grafiteaban eran hombres, los que rapeaban, eran los que hacían todo. La mayoría de mi entorno eran hombres cuando yo era una chiquita haciendo hip hop, mientras la mayoría de mis amigas estaban por otro lado jugando a las muñecas o saltando al lazo”.

En Uruguay se encontró con que había una movida de hip hop que, si bien era más chica que en Colombia, también estaba más potenciada. Y fue esa potencia la que la hizo enamorarse del rap y empezar a escribir sus propias canciones. En el camino conoció a Viki y de a poco empezó a acompañar a Se Armó Kokoa a sus presentaciones hasta unirse al grupo. “En las Kokoa encontré una gran empatía, un re empoderamiento, una fuerza en la lucha de las mujeres, del feminismo y también de las mujeres afro. Hay mucha lucha en ellas y tienen una historia re zarpada. Yo quería ir en la misma línea”.

Y como Valencia, Viki, y como ella, Eugenia, Eli, Miel, Kira y Clipper. Las formas y las circunstancias son siempre diferentes, los procesos y las palabras también, algunas rapean cantando y otras lo hacen de una forma más cerrada. Pero todas, más allá o más acá, se encuentran en sus canciones: feminismo, libertad y empoderamiento. De eso también se trata el rap.

Viki Style, una referente que expande la cultura

“Yo creo que cuando una se involucra en el hip hop, el sueño es poder dedicarse a eso. Al principio yo solo rapeaba, entonces el objetivo era siempre querer mejorar. Ese era mi motor. Después, en la medida en que te vas adentrando en la movida y vas viendo la dimensión que tiene, cuando te das cuenta de la herramienta que es, del alcance que tiene y de que puede transformar vidas y transformar la vida de uno mismo, ese objetivo inicial de querer ser mejor pasa a un segundo plano. Al menos eso me pasó a mí. Ya no se trata de hacer un rap para mí, sino de hacerlo con el objetivo de llegar a las personas y transmitirles un mensaje, de promover esta cultura que genera cosas positivas en la gente”, dice Viki Style, al frente de Se Armó Kokoa con Eugenia, Valencia y Fabiana y referente del hip hop femenino en Uruguay. Ella, dice, siente un “agradecimiento zarpado al hip hop”, porque fue la herramienta que la hizo entender que cuando sus compañeros de escuela se burlaban de ella por ser la única niña negra de la clase, no era su culpa. El hip hop la hizo entender que ser una mujer afrodescendiente no era ninguna barrera y le cambió la vida. Por eso, quizás, por la necesidad de expandir algo que a ella le cambió la vida, es que Viki se dedica a dar talleres de hip hop por los barrios de Montevideo desde hace más de diez años, cuando fundó, junto con algunos amigos y compañeros de la movida, Clandestinos Cultura Hip Hop. “Es difícil explicar lo que se da en los chiquis cuando conocen el hip hop, yo siento una conexión muy grande con ellos. Creo que dejamos una semillita en ellos que está ahí y en cualquier momento puede germinar. Los niños tienen mucha capacidad y mucho para mostrar y a veces, o la mayoría de las veces no lo hacen”.

Algunos proyectos

El rap uruguayo pasa por un gran momento
El rap uruguayo pasa por un gran momento. foto: L. Mainé

Valencia acaba de lanzar su primer EP, Mirada consciente, en el que trabajó durante más de un año.

En el canal de YouTube de Kira se pueden escuchar algunos temas, como No soy de aquí.

Eli Almic está grabando su próximo disco.

Miel, en tanto, está al frente de Prendidas Fuego, que genera espacios para mujeres.

Clipper trabaja con la marca Red Bull en "Batalla de los Gallo"s, la mayor competencia de freestyle del mundo. Además tiene un podcast con noticias del freestyle, también con Red Bull.

Eugenia, por su parte, tiene un perfil de Instagram  para difundir a las mujeres y disidencias en el hip hop.

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