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Luis Miguel: un artista con una mitología inagotable

La realidad y la ficción no están claras en la vida del Sol de México; ha cultivado un bajo perfil y ahora reclama su lugar en la industria

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Luis Miguel

¿Cuál es la característica por la que Luis Miguel es reconocido?”, pregunta un hombre en un bar de Montevideo. “La voz”, le contesta su pareja. “No, otra cosa”, le insiste. “El jopo... que siempre se agarra así (hace el gesto)”, responde. “No. ¡Los dientes separados! Fijate si el que cantó en Argentina tiene los dientes separados o no”, dijo con aires de que eso cerraría el caso, pero remató: “Luis Miguel siempre fue un tronco (perdón... y las patadas al aire, ¿qué?) y ese metió caderazos”. La charla, aunque parezca chiste, es anécdota.

Desde que el Sol de México regresó a los escenarios con una renovada figura no paran los rumores de si el que canta, en realidad, es un doble. Dejando de lado que Luis Miguel como cualquier famoso tiene los medios para someterse a dietas, cirugías y entrenamientos especiales para mantenerse en forma, esto no es más que otra perla en una carrera llena de mitos alrededor de su vida personal y familiar (algunos de los cuales se conocieron en Luis Miguel - La serie en Netflix).

“La mitología tejida en torno a Luis Miguel es inagotable”, escribió Antonio Ortuño para El País de Madrid en una reciente nota. Y no hay terminología más precisa.

Primer punto de un repaso rápido: la desaparición de su madre, Marcela Basteri, de quien se dice que fue asesinada en los años 80 por su esposo o en una fiesta de narcotraficantes, o que es indigente y/o una paciente psiquiátrica en Buenos Aires o en Italia, o que ella misma eligió esfumarse de la vista del escrutinio público. Hay tantas versiones como hits de su hijo, el que, supuestamente, investigó su paradero (en la serie hasta se metió el Mossad, la agencia de inteligencia de Israel) pero, lo cierto, es que nunca se dio a conocer la verdad.

Luis Miguel

La mala relación de Luis Miguel con su padre, Luisito Rey -un villano casi insuperable en la TV-, también ha sido un controvertido periodo de su vida. Responsable de su ingreso al showbusiness pero también de largos abusos psicológicos y físicos y robos.

¿Qué es realidad y qué es ficción? Tampoco se sabe mucho. Alejandro, el hermano de Luis Miguel, salió a decir que “no era tan malo”; mientras que el actor mexicano Andrés García, cercano a la familia, aseguró que era “peor” que lo que se vio en la producción. “Luisito Rey era mucho más cabrón. Te lo digo yo que conviví muchos años con la familia. Cuando quería era muy encantador, de esas personas que no quieres que se vayan, pero cuando quería era el más cabrón”, contó en una entrevista con Yordi Rosado el año pasado.

Y a todo esto le sumamos que Luis Miguel siempre fue una persona discreta que, igual que ahora con el tema de los supuestos imitadores, no ha salido ni a aclarar ni a desmentir nada. “Somos misteriosos”, bromeó una vez su otro hermano, Sergio, al referirse a la renuencia familiar a la prensa.

El regreso.

Luis Miguel Gallego Basteri siempre ha sido el Sol de México pero, en realidad, nació en Puerto Rico, el 19 de abril de 1970. El expresidente Carlos Salinas de Gortari le entregó la nacionalidad mexicana en 1991. Activo desde 1980 -su primer sencillo fue 1+1=2 enamorados-, y no exento de altibajos, el artista tiene 28 álbumes de estudio, dos exitosas películas -una de ellas es Ya nunca más, la del meme de la pierna amputada-, un récord por presentarse 30 noches seguidas en el Auditorio Nacional de Ciudad de México, más de 120 premios -su primer Grammy lo obtuvo a los 14 años- e icono del género romántico, bolero y marichi en todo el mundo.

“Viene de un rescate interesante en su carrera que lo regresó a la cúspide. Después de estar tanto tiempo encadenando fracasos, lo que se ve es el renacimiento de una estrella”, afirma el periodista de espectáculos Gilberto Barrera en un artículo de El País de Madrid.

Y añade: “Su cambio físico habla de la preocupación que tiene para aparecer perfecto. Lo está haciendo todo para llegar pulcro, con una personalidad arrolladora, para evadir las críticas que le llegaron en el pasado”.

Luis Miguel. Foto: Instagram

La última gira de Luis Miguel fue hace cuatro años y nadie la recuerda con cariño debido a retrasos, canciones por la mitad y supuestos signos de ebriedad en el escenario. El Luis Miguel de ahora parece estar recuperado. “Canta incluso mejor que antes”, lo defiende el presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, Martín Urieta. Se ha dicho hasta que mejoró su relación con su hija mayor, Michelle Salas; y hasta inició un nuevo romance.

En las últimas semanas la estuvo rompiendo en Argentina y anunció una gira con más de 65 shows por todo el continente. Enmarzo se lo espera en Montevideo (quizás vaya hasta quien lo cuestionaba al principio de esta nota). Sea él o sea un doble (hay que medirle la separación entre las paletas), Luis Miguel recuperó la talla de fenómeno musical. Y su voz sigue siendo inquebrantable.

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