Los años vienen solos y tristes

| La soledad y la depresión son los principales enemigos del 30% de los adultos mayores que viven solos. Quien los cuida es uno de los principales desafíos.

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CATERINA NOTARGIOVANNI

Si esto es vida, vengan años", le gusta repetir a Beto, un activo septuagenario jubilado que además de jugar al tenis, no pierde oportunidad de participar en cuanto evento social se le cruce por el camino. Esa muletilla, que repite como un mantra, fluye de su boca en los "buenos" momentos. Cuando está contento y rodeado de amigos, o después de anotar un punto perfecto, ejecutado casi sin correr, con más astucia que destreza.

Con ese pedido, Beto deja constancia de que anhela y espera vivir más años, siempre y cuando ese tiempo sea de buena calidad. Desafortunadamente, calidad y cantidad son dos términos difíciles de conjugar en todas las etapas de la vida, más aún cuando cantidad equivale a años de vida.

La realidad indica que los uruguayos tienen cada vez más años por delante. Mientras que hoy la esperanza de vida es de 72 años para los hombres y 79 para las mujeres, los demógrafos estiman que para el 2050 esa expectativa subirá a 78 y 85, respectivamente. Llegar a ese plus con una buena calidad de vida es uno de los principales desafíos del presente.

Doña soledad. Desde la geriatría y la gerontología se clasifica a los adultos mayores en cuatro categorías: anciano sano, anciano enfermo (el que tiene una enfermedad aguda o crónica, no incapacitante), anciano de alto riesgo o frágil (quien a pesar de estar relativamente bien puede volverse dependiente ante un quebranto de salud) y el paciente geriátrico (incapacitado y con múltiples patologías severas).

Y para los geriatras, uno de los marcadores de fragilidad en un adulto mayor es el hecho de vivir solo. "Únicamente por eso, lo clasificamos en anciano de alto riesgo", explica Fernando Botta, médico especialista en preancianidad, geriatría y gerontología y presidente de la Sociedad Uruguaya de Gerontología y Geriatría. "Que vivan solos nos lleva a preguntarnos quién lo va a cuidar, a medicar y a acompañar", agrega.

El dato puede convertirse en un problema nacional si se considera que el 31,3% de las personas mayores de 65 años en Uruguay viven solas. Cifra que puede aumentar si se considera a otro 25,1% que vive en hogares biparentales sin hijos, donde a veces el adulto mayor dependiente es cuidado por su cónyuge, también anciano. "Si el que cuida se quiebra, la sociedad y la familia se tropieza de golpe con el hecho de que tiene dos personas para cuidar. Esto lo vemos a diario en el Interior", comenta Botta, quien se desempeña en el departamento de Florida.

Cuando ya no se puede esquivar la patología, y el anciano se vuelve dependiente, es imposible concebir una vida de calidad (la mejor posible) sin alguien que se encargue de cuidarlo.

En ello trabaja el Consejo Nacional de Políticas Sociales, organismo que por resolución del Poder Ejecutivo debe coordinar y diseñar un Sistema Nacional Integrado de Cuidados. Un plan cuyo objetivo es ofrecer servicios de cuidados de alcance universal dirigido a tres poblaciones concretas: infancia, personas con discapacidades dependientes y los adultos mayores dependientes.

Ya está pronto un documento base que en los meses de junio y julio será sometido a un debate público para el que estarán convocados actores políticos, sociales, empresarios, parlamentarios y sindicatos. "Vamos a hacer un debate para cada población. Queremos incorporar ideas para, en setiembre, presentar un proyecto al gabinete social", explica Andrés Scagliola, director nacional de Política Social.

cuidadores se buscan. La propuesta responde a una realidad social que no es nueva: el proceso de envejecimiento de la población, el descenso de la fecundidad y las migraciones. Estos cambios han impactado en el tamaño de los hogares y en las estructuras y relaciones familiares.

"Esos procesos inciden en las demandas de cuidados y en las posibilidades de satifascerlas", se señala en el libro Hacia un sistema nacional integrado de cuidados (Trilce), elaborado por la Red Género y Familia con el apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa). La Red es, en opinión de Scagliola, la principal impulsora de la iniciativa que lleva adelante el gobierno.

Uno de los argumentos incluidos en esta publicación es contundente: la baja de la fecundidad reduce la cantidad de potenciales cuidadores de las personas dependientes en la vejez ("Cada vez habrá menos hijos que cuiden de sus padres"). Y a la vez, cada vez habrá más personas mayores que necesitan cuidados. "La mayor esperanza de vida de hombres y mujeres va asociada al incremento de las enfermedades crónico-degenerativas y por consiguiente a la demanda de servicios formales de atención y cuidado de la salud, y de cuidados familiares", escribe Rosario Aguirre.

Esta diferencia entre la oferta y demanda explica la proliferación de empresas privadas que venden servicios de acompañantes. Según datos que cita la Red, en el año 2006, estas empresas tenían 178.170 socios en Montevideo, de los cuales el 67% son personas mayores de 65 años, en su mayoría mujeres. Esto quiere decir que el 60% de los montevideanos mayores de 65 años tenían contratado este servicio.

En este sentido, el texto base del Sistema Nacional Integrado de Cuidados indica que éste debe estar organizado de manera que garantice la demanda de cuidados de las personas "en todas las dimensiones que impiden su autonomía personal". Será, entonces, una nueva modalidad de prestación social.

Dado que se trata de un proyecto en construcción, no fue posible acceder a los detalles concretos de su implementación. No obstante, Domingo pudo saber que primero el Estado realizará un relevamiento de las personas que viven solas y en situación de dependencia. Quien tenga ingresos suficientes, hará un aporte. El que no, tendrá cobertura gratuita.

Aquellos que se encuentren postrados recibirán asistencia diaria en su domicilio; ya sea en todo lo concerniente a las tareas de la vida diaria (comer, vestirse, bañarse, administrar tratamientos médicos) como a los aspectos vinculados a la rehabilitación. "Está previsto un horario de atención mínima, una remuneración y un período de descanso", señalan las fuentes.

COSA DE MUJERES. Una de las aristas fuertes de este sistema es el enfoque de género. Sucede que hacia la interna de las familias, los cuidados de los adultos mayores recaen mayoritariamente sobre las mujeres. "Es común que ellas cuiden de sus hijos, luego de sus padres y posteriormente de su pareja", ilustra Andrés Scagliola.

En opinión de la psicóloga Adriana Rovira -responsable del Área Adulto Mayor del Ministerio de Desarrollo Social (Mides)-, esto está vinculado con el mercado formal del trabajo y con el proyecto laboral de los distintos sexos. "En general las mujeres ganan menos. Y acá aparece un indicador interesante, que se asocia con el tema de los cuidados: las mujeres dejan el mercado laboral formal mucho antes que los hombres. Por tanto, cuando en una familia hay que definir quién deja de trabajar, lo hacen las mujeres", dice Rovira.

Pero esto no solo impacta en los ingresos, sino que atenta contra la calidad de vida posterior, porque cuidar implica un sacrificio importante de los espacios personales de recreación y de formación, además de altos niveles de estrés.

Encuestas de uso del tiempo citadas en el libro de la Red Género y Familia indican que "las mujeres cuando viven en pareja aumentan notablemente las horas que dedican al trabajo doméstico y a los cuidados de familiares y que el volumen de horas que los hombres dedican a estas tareas disminuyen, independientemente de la presencia de niños en el hogar".

Paralelamente, y según la investigación de la Red, los servicios sociales como el que se está elaborando aumentan la participación de la mujer en el mercado de trabajo, lo que incrementa su autonomía económica, que a su vez repercute positivamente en los ingresos pos jubilatorios. Además, cuando mujeres y hombres consiguen compatibilizar vida laboral y familiar, se incrementa la fecundidad.

"Nosotros apuntamos hacia un sistema que permita a las mujeres elegir si cuidar o no; que no se naturalice ese rol. Por eso queremos articular la preocupación por quienes necesiten cuidados y, a la vez, por quienes cuidan", explica Scagliola.

Profesionalización. Un diagnóstico primario incluido en el documento base del nuevo sistema detecta la carencia de regulación que identifique la tarea del cuidador y que las diferencie de otros, como el servicio doméstico o el de enfermería. Además describe la carencia de trabajadores calificados y señala la necesidad de reforzar la capacitación constante y la certificación de lo aprendido. Esto implicará un mayor control de la calidad de los servicios que prestan las empresas de acompañantes y la de las que alojan adultos mayores.

Por lo tanto, además de proponer la realización de cursos de capacitación (a través del Banco de Previsión Social y del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional) se piensa elaborar normas que protocolicen el tipo de servicio que debe brindarse.

El Sistema Nacional Integrado de Cuidados es uno de lineamientos principales del Instituto Nacional del Adulto Mayor, creado por la ley N°18617 en octubre de 2009, y aún en proceso de reglamentación. El mismo se construirá en la órbita del Mides.

El texto de la ley está orientado hacia la promoción integral del adulto mayor, desde lo que refiere a la salud, la vivienda, la capacitación, la recreación, hasta la implementación de procedimientos de retiro gradual y progresivo de la actividad laboral. Pero también contempla la prevención de la violencia hacia los adultos mayores, tanto si sucede en la comunidad como en el ámbito doméstico, a través de la capacitación en prevención.

Más allá de las responsabilidades del Estado, las fuentes consultadas para este informe coinciden en un factor común cuando se trata de vejez: la mirada social prejuiciosa. Un cambio en este sentido no se consigue por ley.

Como lo resume Adriana Rovira: "Es necesario incorporar una consciencia de la propia vejez. De que las decisiones que tomo hoy no sólo afectan el presente si no toda mi vida. De que una mirada prejuiciosa de la vejez hoy conformará un autoprejuicio posterior".

Las cifras

75% De las mujeres están laboralmente inactivas a los 60 años. El 80% de los hombres de esa edad son activos.

96% De los uruguayos mayores de 65 años reciben algún tipo de prestación de seguridad social.

31,3% De los mayores de 64 años viven solos. El 25,1%, en tanto, reside con su pareja, y sin los hijos.

14% De la población uruguaya tiene más de 65 años (450.000). De esos, un 40% ya pasaron los 75 años.

89% De los habitantes de las viviendas para jubilados del BPS son mujeres solas.

Fotografías de la vejez

El 30% de los adultos mayores sufre de enfermedades crónicas, en tanto que un 83% es sedentario y que otro 50% tiene sobrepeso.

Un 10% padece de depresión y otro porcentaje idéntico tiene alguna de las formas de demencia.

La depresión está muchas veces asociada con la soledad. "El principal enemigo de todos los adultos mayores", en palabras de Sixto Amaro, presidente de la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu).

"La soledad en sí misma es un marcador de fragilidad", dice Fernando Botta, presidente de la Sociedad Uruguaya de Geriatría y Gerontología.

Hay apenas 80 profesionales especializados en geriatría para una población de 450.000 personas mayores de 65 años.

Lo dijo

Fernando Botta

presidente de la sociedad uruguaya de geriatría y gerontología.

"En los primeros niveles de atención se observa depresión, soledad, deterioro cognitivo, desnutrición, trastornos reumáticos, caídas y dolores en general".

Miryam Cirisola

pediatra jubilada. asesora de salud de la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (onajpu)

"Si pasamos raya hay un debe enorme de la sociedad y del Estado para con el adulto mayor. Hasta ahora, el Mides se ha puesto el tema al hombro formando una red en la que trabajamos".

Adriana Rovira

psicóloga. Responsable del Área del Adulto Mayor deL Mides.

"Algunos problemas, como la vivienda, no son de la vejez, son problemas de toda la vida que hacen explosión al asociarse con otras vulnerabilidades que se suman".

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