Poco antes de llegar a San Carlos, por la ruta 9, un camino se abre paso a la izquierda de los que van hacia el Este. Si se toma, en 13 kilómetros se encuentra con una localidad fernandina conocida como Pueblo Edén que, con apenas 200 habitantes, puede sonar a un punto más casi perdido en el mapa.
Sin embargo, su nombre resuena fuera de fronteras pronunciado por el estilista argentino Roberto Giordano, quien, para muchos, es el responsable directo de convertir al pueblo en toda una referencia del mercado inmobiliario y dar el puntapié inicial para una tendencia que se impone con fuerza: veranear en el campo.
PARAÍSO. Cuando un visitante arriba a Pueblo Edén, lo primero que llama su atención es la plaza central: una manzana entera de pasto muy verde prolijamente cortado, con bancos y árboles que parecen sacados de alguna suerte de jardín privado. "La mantienen funcionarios de la Intendencia, pero todo el pueblo colabora para cuidarla", comentan los lugareños. El otro rincón que cautiva a los visitantes es "La Posta de Vaimaca", un restaurante que se ha ganado excelente fama gracias a sus platos autóctonos y es todo un imán para exigentes comensales.
A simple vista no hay mucho más; es difícil encontrar gente caminando por las calles y lo cierto es que se puede terminar de recorrer el pueblo en 15 minutos. No obstante, en los últimos cinco años, ese pequeño punto ha obtenido un lugar casi preferencial en las carteleras de inmobiliarias de la zona, multiplicando la cotización de sus campos hasta por 10. Y al parecer, el boom tiene nombre y apellido: Roberto Giordano.
El mediático peluquero edificó una importante residencia en el lugar. La reja de bienvenida a su mansión puede divisarse algunos kilómetros antes de llegar a la entrada del pueblo y está visto que el argentino no escatimó en gastos ni desea pasar desapercibido. Pero además, desde que adquirió el predio, Giordano no se ha cansado de mencionar a su paraíso perdido en cuanto medio se le presente; publicidad de primera para un punto que ofrece muy buenas ventajas.
"Esta zona ofrece distintas posibilidades. Por un lado está la parte pintoresca de las sierras, que al europeo le llama mucho la atención porque es algo que no tienen, y por otro se encuentra a sólo 30 kilómetros de la costa. A su vez, es una buena alternativa de inversión", opina Fabián Balladares, agente inmobiliario de la localidad.
También en la inmobiliaria Campos del Este destacan sus características. "La zona es paradisíaca, por la vista de las sierras y además está cerca de Montevideo. Tiene buen acceso. La reunión de todo eso hace que les encante a los europeos que lo descubren. Se empezó a cotizar para un público más turístico, que antes no se daba".
Todos los consultados reconocen la incidencia de Giordano en el destape inmobiliario de Mataojo y Pueblo Edén. "Empezó a nombrar mucho el lugar y eso levantó los precios. Pero el furor fue hasta el año pasado", dicen.
Si bien ahora la demanda por terrenos y chacras ha disminuido en comparación con el auge que tuvo en los últimos años, los involucrados afirman que los precios siguen altos, luego de haberse multiplicado en forma notoria. "Mataojo empezó con campos a un mínimo de entre 1.200 y 1.500 dólares la hectárea. Ahora se cotiza en 4.000 y más también. Cuanto más chicas son las fracciones, más aumenta el valor por hectárea. Pero nunca alcanzará los valores de la ruta 9 hacia la costa, donde se paga hasta entre 15.000 y 20.000 dólares. Subió mucho, pero no creo que siga. Ya cumplió su etapa", señala Balladares.
Para muchos, los valores establecidos en su mejor momento ahora conspiran contra un mayor movimiento. En la inmobiliaria del Este explican que aunque hay compradores europeos, la mayoría son argentinos de poder adquisitivo medio alto. "No les gusta que les cobren de más porque esté Giordano. Ahora vienen, preguntan, les encanta, pero el precio de la hectárea les parece muy caro. Hay campos por los que piden 10.000, 12.000 dólares por hectárea. Yo los tengo en cartelera, pero cuando digo el precio ni van a verlos. Hay ventas esporádicas. No hay una gran masa que esté comprando". Para Balladares, sin embargo, los compradores son mayoritariamente europeos. "Para ellos es barato. Con lo que alquilan un año en Europa, acá compran una fracción de campo. Hay una diferencia muy grande". De todas formas, también considera que el auge pasó y ahora Mataojo se ha establecido. "Acompañó el movimiento inmobiliario que hubo en todo Maldonado, y el resto del interior, donde se ha vendido mucho campo. Hoy por hoy, a nivel inmobiliario, la zona está en una muy buena posición. No es una innovación, sino un lugar de categoría, con su punto medio a nivel rural, de inversión".
El auge turístico de Pueblo Edén ejemplifica además una tendencia que recién comienza por estos lares: elegir el campo como lugar de veraneo, erigiéndose como la primera alternativa que la geografía uruguaya ofrece, después de la costa. "En lugar de comprarse una casa en Punta del Este, a muchos les interesa tener una chacra, con un buen acceso si quieren ir a la playa, pero que a la vez esté alejada de la ciudad. Es una opción diferente que se está dando para veranear. Es lo que ofrece Mataojo", explican.
La cifra
12.000 Son los dólares por hectárea que se llega a pedir por campos en Pueblo Edén. Antes de Giordano, se cotizaban alrededor de 1.500
Un menú autóctono que atrae turistas
Cuando un visitante ingresa a La Posta de Vaimaca, cuesta imaginar cómo funciona todos los días un restaurante con capacidad para al menos 100 personas en un pueblo de 200 habitantes. Sin embargo, ante tal cuestionamiento, su propietario no hace más que sonreír y responder: "En realidad, del pueblo no viene nadie, apenas si tenemos un cliente de aquí. Los comensales son turistas o gente de paso, que conoce la fama de nuestra cocina".
Hugo Marrero está acostumbrado a las caras nuevas. Desde que él y su esposa Inés Nuñez consolidaron el restó, cualquiera que pase por los alrededores de Pueblo Edén no puede evitar tentarse con la gastronomía que ellos invitan.
El menú es una descripción de lo más autóctono. Allí se puede encontrar carne de pato, conejo, cordero o pastas y dulces caseros, todo a precios accesibles.
"Están los clientes, propietarios de chacras de la zona que vienen siempre, pero también llegan muchos turistas esperando probar platos bien de acá", dice Marrero.