DÉBORAH FRIEDMANN
Proezas olímpicas, polémicas, récords, historias de atletas desconocidos que llegan a un podio, fracasos de los que son favoritos para lograr el oro. No sólo de eso se habla en estos Juegos Olímpicos: el príncipe Enrique -conocido como Harry- comenzó a mostrarse con su nueva conquista, la modelo y aspirante a actriz Cressida Bonas.
La imagen de esta chica de 23 años no sorprendió. Es que todas las historias amorosas que se le conocen al tercer hombre en la línea de sucesión del trono británico siguen el mismo patrón físico: cabello rubio y rostro angelical. Y también son parte de la elite londinense.
Si bien el príncipe Enrique, embajador junto a su hermano el príncipe Guillermo y su cuñada Catalina en estos Juegos Olímpicos, no se ha mostrado con Cressida durante las competencias, bastó con que asistiera con ella al estreno de Batman: el caballero de la noche asciende y a la fiesta posterior para que la siempre ávida de noticias del corazón prensa británica ya diera como un hecho este romance.
Luego, el pasado fin de semana Harry volvió a salir con Cressida, aunque de nuevo no en público. Fueron al mismo festival musical (Womad), donde se los vio junto a la princesa Eugenia, prima de Harry, y su novio Jack Brookshbank. Dicen que fue justamente Eugenia quien los presentó y pensó que esta vez había hallado la "rubia indicada" para el pelirrojo más codiciado de Europa.
Cressida, conocida por ser la imagen de la exclusiva casa británica de moda de lujo Burberry, ha dado que hablar. Las comparaciones con Chelsy Davy, quien durante seis años fue la novia del príncipe -una historia signada por marchas y contramarchas, que finalmente terminó ella- , se hicieron inevitables. Además de ser rubias y bellas, estudiaron en la misma universidad. También, según Vanity Fair, la media hermana de la modelo, Isabella Anstruther-Gough-Calthorpe, fue el amor platónico del príncipe Guillermo antes de que conociera Kate, aunque ella no sucumbió a sus encantos.
La familia de Cressida también es tema de conversación; dista de ser lo "clásico" que puede esperarse como partido para un príncipe. En su círculo íntimo hay escándalos, infidelidades, matrimonios múltiples y gastos desproporcionados.
Ajeno a las habladurías, Harry se ha mostrado sonriente en estos Juegos Olímpicos, donde ha presenciado las competencias de equitación junto a su hermano y su cuñada. Desde la tribuna animó a Zara Phillips, hija de la princesa Ana, miembro del equipo británico. Además, ya confirmó su presencia para hoy en la final de 100 metros lisos masculinos -conoció a Usain Bolt, uno de los favoritos, hace pocos meses en Jamaica- y en las instancias finales del voley-playa, deporte que practicó en marzo, en su última visita a Brasil, que se disputarán el miércoles próximo.
IMAGEN. Quizás a muchos la primera imagen que se les venga a la mente cuando se menciona al príncipe Enrique sea a ese niño de 12 años con la mirada fija en el piso en el funeral de su madre, Lady Di, intentando comportarse como un pequeño adulto. Una década más tarde, en su primer discurso público, señaló que perder a la "mejor madre del mundo" le significó un "indescriptible susto y tristeza" y pidió que Diana fuera recordada como una mujer "generosa, normal y genuina" que "hacía felices" a los demás.
Mucho más extrovertido que su hermano Guillermo, fue en los últimos años protagonista de varios escándalos, el primero de ellos en 2002, poco antes de cumplir 18 años. "La familia real británica sigue su descenso a la tierra: desde hace unos años sabíamos que los padres se divorcian; ahora sabemos que los hijos adolescentes tienen problemas con las drogas y la bebida. La exclusiva del sensacionalista News of the World explicando los flirteos con el cannabis y los abusos con el alcohol del hijo pequeño del príncipe Carlos, Harry, ha acaparado las primeras páginas de los dominicales londinenses y ha sacudido a la sociedad británica. Abrumado y avergonzado por la revelación, el hijo menor de Carlos y la fallecida Diana pasó ayer el día en el palacio familiar de Highgrove, a las afueras de Londres, acompañado de su padre y su hermano William", escribió Walter Oppenheimer en El País de Madrid en 2002.
Ese fue el primero de una serie de episodios que han seguido un patrón común: difusión y disculpas. "Aquello fue un error y he aprendido la lección", dijo el príncipe Enrique al cumplir la mayoría de edad, en septiembre de ese año. Algo similar sucedió cuando fue vestido de oficial nazi a una fiesta de disfraces y cuando se difundieron videos filmados por él mismo en los que utilizó términos considerados humillantes para la comunidad musulmana. "El príncipe Enrique entiende plenamente lo ofensivo que puede ser ese lenguaje y siente muchísimo las ofensas que hayan podido causar sus palabras", decía la nota con la que se disculpó en ese momento.
De todos modos, su imagen es, para los británicos, sobre todo la de un joven agradable, el mejor vestido según Vanity Fair, divertido y que está dispuesto a dar la vida por su país. Su actuación en el Ejército (ver aparte), que incluyó servir en Afganistán en 2007 y 2008, tiene mucho que ver con eso. También como un joven solidario. Cuando se tomó su año sabático, por ejemplo, organizó un partido de rugby con niños de un orfanato de Lesoto (África). Y claro, también la de un joven enamoradizo, que con mucha menos presión que su hermano Guillermo, busca entre rubia y rubia la que finalmente decida presentar en sociedad como su futura esposa. ¿Será Cressida? Con los tiempos monárquicos, habrá que esperar años para saberlo.
Llegan y se retiran por separado
Aunque ellos se han encargado de no mostrarse en público en las últimas semanas, varios testigos han comentado que tanto en el estreno de Batman (donde aparecen juntos en este fotomontaje) como en la fiesta posterior estuvieron en el mismo grupo de jóvenes, al igual que el pasado fin de semana en un festival musical, donde allegados afirman que bailaron y pasaron por distintas barras.
Combate por su país y ayuda a los veteranos
El príncipe Enrique recibió en mayo de este año el premio humanitario por su apoyo a los veteranos con heridas de guerra de los ejércitos británico y estadounidense. Es piloto de helicópteros militares y estuvo destacado en Afganistán 10 semanas entre 2007 y 2008. Anteriormente quiso combatir en Irak, aunque finalmente no fue por motivos de seguridad.