En el mundo, 3% de los pacientes muere

Se llama salmonelosis a la gama de enfermedades producidas por la bacteria salmonella, de la cual existen muchos tipos. Esta patología, que puede causar enfermedad aguda o portación crónica, integra el capítulo de las que se transmiten a través de los alimentos.

La bacteria puede encontrarse en carnes y sus derivados (básicamente la de aves), en vegetales y en mariscos. Pero es en los huevos donde se encuentran más a menudo.

La mejor manera de prevenir un contagio por esta vía es la cocción adecuada de los alimentos. "Por eso es que la mayonesa y otras formas que incluyen huevos no cocidos son de alto riesgo para adquirir salmonelosis", explica Eduardo Savio, médico infectólogo y presidente de la Asociación Panamericana de Infectología.

Pero otra posibilidad de contagio es a través de un portador, que no desarrolla la enfermedad pero que la puede transmitir cuando toca o manipula alimentos.

¿Existe alguna población con más riesgo de enfermarse? "Hay que partir de la base de que habitualmente una salmonelosis puede cursar con pasaje de la bacteria a sangre, y esto siempre es algo grave. Una vez que entra por el tubo digestivo se vehiculiza a través de la sangre a todo el organismo. Llega al vaso, a la médula ósea, a la piel y a otras zonas. En ese contexto puede localizarle en algún lugar muy específico y dar enfermedades graves. Normalmente, los pacientes que son diagnosticados y tratados tienen una buena evolución, y la enfermedad no es necesariamente mortal. Pero hay cierta mortalidad ligada a salmonelosis que es común a todas las personas, pero el riesgo mayor lo tienen aquellos que por distintas causas son inmunodeprimidos. En consecuencia, el tratamiento antibiótico puede ser de por sí insuficiente si el sistema inmune del enfermo no colabora en su rehabilitación", explica el médico.

En el mundo, la mortalidad por salmonelosis es de un 3% del total de los casos. Los síntomas son: fiebre, diarrea, dolor de cabeza y grados variables de deshidratación. En algunos casos puede haber pequeñas erupciones cutáneas. En formas más graves puede haber compromiso neurológico, ya sea en forma de convulsiones u otro tipo, dice Savio.

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