Dos caras del euro: éxito y déficit en exceso

LA MONEDA QUE UTILIZAN 12 PAISES GENERA BENEFICIOS A LA UNION EUROPEA, Y ES REFERENTE EN EL MUNDO, PERO HAY INCUMPLIMIENTO DE METAS

THE NEW YORK TIMES I BRUSELAS

¿El euro corre riesgo de desaparecer antes de llegar a su séptimo aniversario? Una sugerencia de algunos miembros del gabinete ministerial de Italia para convocar a un referéndum para retirarse de la moneda común suscitó reacciones de denuncia en la mayor parte de Europa.

El hecho de que, en la reunión de Ministros de Economía, en Luxemburgo, hubieran llegado a considerar el tema enfatiza la idea de que la moneda única se lleva parte de la culpa por los problemas económicos del continente.

Muy pocos pueden pensar que el euro dejará de ser la moneda legal de gran parte de Europa. Sin embargo, después que los franceses y holandeses estremecieron las estructuras políticas al rechazar la Constitución propuesta para la Unión Europea (UE), quienes se oponen a otras instituciones europeas se sintieron envalentonados.

"Simplemente, resulta inconcebible que un país pueda tener la perspectiva de salir del euro", indicó el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, quien es el actual Presidente de la UE. El ministro de Economía de Alemania, Hans Eichel, indicó que la idea de que un país se retire del euro "es una tontería", en tanto su colega de España, Pedro Solbes, destacó que "la moneda común es un hecho irreversible".

La polémica comenzó cuando dos integrantes del gabinete italiano que son de la Liga Norte —movimiento político tenuemente aliado con el primer ministro Silvio Berlusconi— sugirieron convocar a un referéndum para retornar al uso de la lira. Berlusconi no apoyó la idea, pero tampoco la denunció. Durante el último año, señaló que la culpa de muchos de los problemas económicos de Italia es del Banco Central Europeo, porque mantiene las tasas de interés demasiado altas y por permitir que el euro gane valor contra el dólar.

NO CUMPLIERON. La nostalgia por las monedas nacionales creció en el último año, debido a que el desempleo en Europa se mantiene firme en niveles elevados y el crecimiento económico ha estado rezagado en comparación con Estados Unidos y Asia. Una encuesta realizada a fines del pasado mes por la organización Forza, para la revista alemana Stern, indicó que 56% de los alemanes prefiere retornar al uso del marco. La revista puntualizó que el margen de error de la encuesta es de 3%.

En un nivel, el euro ha sido un gran éxito. Viajar entre los 12 países que lo usan es mucho más fácil, en tanto las empresas en esas naciones pueden establecer contratos con otras, sabiendo que no existe riesgo cambiario.

Sin embargo, la integración económica de la zona del euro no se produjo tan rápido como algunos esperaban y eso ha generado tensiones. "No se puede tener éxito en el periodo de tiempo que sea, con una política monetaria y doce políticas fiscales", dijo Robert Barbera, economista jefe de ITG Inc..

Europa buscó modificar ese problema mediante un acuerdo, por el cual ninguno de los gobiernos que adoptó el euro permitiría que su déficit presupuestal excediera el 3% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, la realidad indica que algunos países superaron ese límite. En lugar de pesadas sanciones, como fue previsto, la respuesta hasta ahora ha sido debilitar la norma, mientras se alienta a los países a que tengan un mejor desempeño.

En la medida en que Europa busca políticas fiscales excesivamente fáciles, la respuesta probablemente será el debilitamiento de la moneda, como ha ocurrido en recientes semanas. Ello ha suscitado preocupación en la UE, pese a que algunos, incluyendo al primer ministro Berlusconi, han estado clamando durante meses por un euro más débil.

Cuando el euro estaba en proceso de diseño, algunos economistas pronosticaron que los países europeos se verían obligados a liberalizar sus economías porque una devaluación en la zona del euro sería imposible. En ese contexto, la liberalización se refiere a hacer que la economía sea más flexible, siendo más fácil contratar y despedir trabajadores. La mayoría de los gobiernos europeos ha intentado, de una u otra manera, aplicar esa receta, pero la ira de los votantes y los sindicatos ha obligado a retroceder. En algunos países, la liberalización es muy impopular.

REITERADO. Antes de que el euro se convirtiera en realidad, Italia periódicamente permitía la depreciación de su moneda en relación con el marco alemán. Las devaluaciones, con frecuencia, eran turbulentas y estaban acompañadas de juramentos de que eso no volvería a ocurrir. Pero, sirvieron para que la economía italiana recuperara la competitividad con otras economías europeas, donde la inflación era más baja y el crecimiento de la productividad era mayor. Desde que el euro fue introducido, esas tendencias continuaron, aunque la devaluación está fuera de consideración. Italia se encuentra en una recesión.

Culpar a la UE por los problemas nacionales ha ocurrido en otros países además de Italia y la presión ha crecido sobre el Banco Central Europeo para que reduzca su tasa de interés de corto plazo, que se sitúa en 2%. El presidente del Banco Central, Jean-Claude Trichet, ha evitado las declaraciones que descartan una reducción de tasas, aunque tampoco ha apoyado esa medida.

Menores tasas de interés pueden ayudar a estimular las economías de la UE, en tanto un euro más bajo podría ayudar a los exportadores, aunque ninguna de las dos medidas abordaría los temas de la posición de competitividad de Italia con otras partes de Europa. Su posición también ha sido dañada porque algunas de sus industrias tradicionales, como es el caso de los textiles, han sido perjudicadas por la competencia de China.

RIESGOS. No resulta claro cómo Italia, o cualquier otro país en la zona del euro, podría retirarse si deseara. El Tratado de Maastricht, que creó la moneda única, no contiene normas para el retiro.

Si un país insistiera en abandonarlo, presumiblemente podría hacerlo. Sin embargo, habría riesgo de tasas de interés más altas y mayor renuencia a invertir por parte de extranjeros. También habría aspectos referidos a si las deudas contraídas en euros podrían ser convertidas a monedas nacionales que podrían depreciarse en relación con el euro.

Por ahora, resulta improbable que las conversaciones para abandonar el euro llegarían muy lejos. Pero, la mención de esa eventualidad subraya que la unificación de Europa es un proceso que no ha terminado y no ha avanzado con la rapidez que sus impulsores esperaban.

"Avanzamos demasiado lento", indicó Trichet, en Beijing, donde participó hace una semana de una conferencia de Bancos Centrales. "Pero, avanzamos en la unificación del mercado".

Gran cambio se concretó por etapas

- PROCESO. En 1992, la Unión Europea (UE) acordó lanzar el euro como moneda única y símbolo de integración. Adhirieron 12 de sus entonces 15 miembros. El 1 de enero de 1999 comenzaron a fijarse algunos precios tanto en euros como en monedas nacionales para que los ciudadanos se acostumbraran al cambio que se acercaba. El 1 de enero de 2000, el euro cobró vigencia para operaciones contables y financieras. El 1 de enero de 2002 comenzaron a circular los billetes y monedas.

- UNION. El euro es la moneda de Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Portugal y España. No es la moneda oficial de Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia. Los diez nuevos miembros de la UE se irán incorporando al euro a medida que cumplan todos los requisitos económicos y financieros.

- REACCIONES. Han surgido protestas porque en algunos países se encarecieron los precios al llevarse a cabo el cambio de moneda. Pero, en general, la simpleza y beneficios de la moneda única son apreciados por los habitantes de la UE.

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