De amor, amados y amantes

| Entrevistada en Buenos Aires, la guionista de "Lalola", "La oveja negra" y "Los exitosos Pells", cuenta sobre su nuevo libro convertido en bestseller en su país.

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El País

IGNACIO QUARTINO | BUENOS AIRES

Esther Feldman escribe guiones para televisión y alcanzó la cima en julio del año pasado, cuando fue galardonada con el Martín Fierro de Oro como autora de Lalola, ficción protagonizada por Carla Peterson y Luciano Castro que fue un éxito en Argentina, Uruguay y resto del mundo. Sin vacilar, también asumió el desafío de embarcarse en decenas de puentes aéreos para escribir La oveja negra, la primera sit-com local que la Feldman lamenta no haya tenido su segunda parte. Desde 2008 trabaja a full con Los exitosos Pells, de próximo estreno en la pantalla de Monte Carlo y, por si esto fuera poco, ya trabaja en la próxima tira de Underground (productora de Sebastián Ortega) que se verá a fines de este año.

Pero una vez que Feldman abandona los textos del difícil mundo de la televisión y el minuto a minuto que propone la planilla satánica del rating, también se dedica a escribir. En este caso, se trata de novelas y cuentos que tienen al amor de protagonista. Eso ocurre con Amados y Amantes, el libro que en Buenos Aires llegó a su cuarta edición en dos meses y que retrata distintos comportamientos del género masculino cuando se enfrenta ante la inminencia del amor. Precisamente, del amor y otros tantos asuntos vinculados a la tevé, la escritora argentina mantuvo una charla con Domingo, en un café porteño de Palermo.

-¿Amados y Amantes puede catalogarse como un libro de verano?

-Sí, en el sentido que es ideal para leerlo en la playa junto a su pareja y reflexionar sobre determinadas historias que cuento. Creo que el mérito que tiene "Amados y Amantes" es que no sólo está dirigido a las mujeres. La idea es que los hombres también se sientan identificados con lo que cuento y creo que así es, porque en dos meses vamos por la cuarta edición.

-En los agradecimientos dice que este libro es como un Frankenstein. ¿Hay muchos hombres en uno solo?

-Se refiere, más bien, a que hay historias de otros autores -como una carta de Napoleón-, hay historias ficticias pero que tuvieron un origen en la realidad, hay testimonios directos… Es un rejunte -en el mejor sentido- de distintas voces que intentan retratar fielmente a amados y amantes.

-¿Para recabar esas historias es necesario tener una vida sentimental intensa?

-Para nada. Básicamente, soy una mujer muy curiosa, al extremo que si estoy almorzando en un restaurante y en la mesa de al lado veo una pareja manteniendo una conversación interesante, perdiste conmigo. Me quedo escuchando lo que están hablando. También la gente tiende a contarme cosas. Quizás sea una deformación profesional porque son muchas las personas que se acercan y me dicen: "si te contara lo que me pasó escribirías una novela". Eso es relativo, porque nadie tiene una vida tan apasionante que genere una historia. Pero todos tenemos algún momento que es digno de ser contado. Lo que hace el libro, tomando como excusa ejemplos de amados y amantes, es contar pedacitos de historias que valgan la pena.

-¿Cómo fue lograr un equilibrio para que los cuentos o historias de amados y amantes no le den siempre la razón a la mujer?

-Me interesan las relaciones humanas y las de pareja en particular. Me interesa cómo se arman esos vínculos y soy una defensora de estar en pareja, siempre y cuando no exista un vínculo patológico. Tengo una mirada muy positiva hacia los varones y eso hace que se sientan identificados en vez de atacados.

-¿Alguna historia personal?

-No es autobiográfico pero, obviamente, hice cosas similares a las que narro en las historias. Es decir, estuve sentada durante horas al lado del teléfono para recibir una llamada esperada. También he corrido al supermercado porque a él le gustaba el salame picado fino, pero son historias que todas vivimos alguna vez.

-¿Qué perfil de amado o amante le gusta más?

-El amado demagógico me parece que está muy bien porque es funcional al relacionamiento de la pareja, sobre todo cuando le dice a ella delante de unos amigos que la tiene hecha una reina. También hay casos nocivos y tóxicos, como el patológico, que genera infelicidad. De todas maneras, el espíritu de estas historias no es hacer una valoración, ni afirmo si esto es bueno o malo. Mientras hay un juego de dos y la pasan bien, no hay problemas. No se juzga ni al amante o al amado, es algo liberal.

-¿Se rompe algún mito del amor?

-Seguramente, como ese que dice que el amante romántico es el príncipe azul que todas las mujeres buscamos. Es preferible el hombre que te ayuda a rendir la última materia para un examen, que el que sólo se preocupa en regalarte rosas. Mucho dulce empalaga. El otro mito es el que dice que a todas las mujeres les gusta sufrir. Las relaciones pasan por diferentes etapas y muchas huyen en la etapa del sufrimiento.

-¿Hay un roto para un descosido?

-Claro. Por suerte, un roto para un descosido no es la media naranja. Son complementarios. Un ejemplo es el del amante mimético que es ese chico amante del fútbol y el deporte que se pone de novio con una intelectual y, de repente, va a ciclos de cine iraní. ¿No era que le gustaba ver fútbol de primera? Bueno, él logró complementarse con ella.

-¿La historia de "Lalola" tiene personajes con perfiles similares a los descriptos en su libro?

-Lo que tiene "Lalola" es que responde a dos fantasías universales. Por un lado, eso que pensamos las mujeres sobre los hombres: "ojalá que sientan lo que es indisponerse, depilarse, esperar que te llamen por teléfono". Por otro, la historia de Lalo que se transformó en Lola fue una oportunidad de saber qué opinaban de él cuando no estaba en su ambiente de trabajo. Particularmente, me encantaría ir a un lugar donde dice estar la gente que me quiere y ser otra persona.

-Escribió "Lalola" que fue un éxito y "Los exitosos Pells" (próximo a estrenarse en Uruguay), también lo es en Argentina. ¿Cómo se lleva con su ego?

-No me creo ni más ni menos que nadie por hacer este trabajo. Siempre digo que para escribir en televisión se necesita un 20% de talento, el resto es perseverancia y mucha cola pegada al asiento frente a una computadora. Cada capítulo equivale a 50 hojas que tampoco serían posibles sin un equipo de trabajo. Quizás por eso me gusta escribir sobre ambientes laborales. Si una persona hace la cuenta, seguramente esté más tiempo en el trabajo que con su esposa y familia. Esa relación que se genera en los ambientes de trabajo también me resulta muy atractiva en el momento de escribir. De hecho, "Lalola" describe el ambiente de trabajo en una revista y "Los Pells", en un canal de televisión.

-¿Le molesta cuando los canales reponen ficciones, como ocurre con "Lalola" en Argentina?

-Es parte del juego y no sólo ocurre en Argentina. ¿Acaso las señales de cable no repiten las series más exitosas? Claro, las venden como maratones de fin de semana pero no dejan de ser reposiciones. Además, si repiten quiere decir que el producto gustó.

-Dicen que en "Los exitosos Pells", cuando las cámaras se apagan hay muchas historias que son fiel reflejo de la realidad.

-Muchas cosas sí. Es muy común que existan elencos que trabajan entre 10 y 15 horas por día, llevándose todos bárbaro y, a las semanas que terminó el proyecto, nadie se llama, como si no se conocieran.

- "Amanda O" muestra el lado B de una diva, "Los Pells" reflejan la vida privada de los informativistas más famosos… ¿es una nueva tendencia en la temática ?

-Son proyectos con temáticas similares pero fenómenos pasajeros. También escribí para "Ser Urbano" (el programa de Gastón Pauls) y paralelamente surgieron varios periodísticos testimoniales. Hice historias de una revista y de un canal, producto de la casualidad. El próximo proyecto que estamos trabajando en Underground no tiene nada que ver con medios de comunicación.

Más ficción en Uruguay

En 2007, Feldman se embarcó en uno de los proyectos más ambiciosos de la tevé uruguaya de los últimos tiempos: La oveja negra, protagonizada por Ruben Rada y María Fernanda Callejón. Seducida por el desafío que significaba hacer una ficción en un país con poca experiencia en ese rubro, el balance de la escritora fue más que positivo. "Como experiencia, La oveja negra fue muy buena, si se tiene en cuenta que la mayoría trabajó por primera vez en una ficción y encontré profesionales muy capaces para hacer ese trabajo Me da pena que no hubo continuidad. La segunda parte hubiera permitido generar una pequeña industria de algo que todavía no existe en Uruguay", explicó Feldman.

Los directivos de Teledoce pensaron en La oveja negra como un proyecto que podía ser vendido al exterior. Para Feldman, se trató de un producto "dignísimo". Pero considera que para que se consolide en ferias internacionales es necesario más experiencia. "En Argentina el proceso fue de más de 10 años de ensayo y error. Uruguay tendría que transitar ese camino y que experiencias ricas como La oveja no sean aisladas".

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