Cremaciones van en aumento

| Ingresan 30 cuerpos al día al horno del Cementerio del Norte, el único del país. La IMM está a punto de instalar uno nuevo para soportar la creciente demanda.

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Andrés Gomensoro

Con un ramo de flores, la oración o el silencio, miles de uruguayos visitaron el viernes los cementerios del país en homenaje a sus deudos. Se trata, sin embargo, de una costumbre que va perdiendo fuerza con los años mientras crece otra tendencia: cada vez más personas optan por la cremación en lugar del entierro.

Alimentada por fenómenos de la vida contemporánea (falta de tiempo, preferencia al pragmatismo y el afán por lo sintético) la tendencia parece imparable. "Antes se prendía el horno cada 15 días", cuenta Richard Burgos, director de Necrópolis. Hoy se creman unos 30 cuerpos al día, cifra que incluye tanto a los recién fallecidos como a los restos que deben ser reducidos.

El cementerio del Norte es el único de todo el país que cuenta con hornos crematorios. Allí funcionan dos unidades que están prendidas los siete días de la semana a una temperatura que oscila entre los 1.000 y 1.200 grados.

De marzo a diciembre de 2006 se incineraron 1.100 "cuerpos frescos" (como se dice en la jerga) en tanto que al 31 de octubre de este año ya se superaron los 1.300.

Con todo, la cremación es por ahora la opción minoritaria, alcanzando al 14% del total de los servicios que realiza la Dirección de Necrópolis de la IMM. Sin embargo, la cantidad de personas que la prefieren aumenta en un 10% anual.

ACOSTUMBRARSE. "Esto es una tendencia nueva. La gente recién se está acomodando a la idea. Fijate que cinco años atrás hacíamos la mitad de lo que hacemos ahora", dice Pablo Lanza, funcionario con 10 años de experiencia en el horno del cementerio del Norte.

El aumento de la demanda obligó a la Intendencia a comprar un nuevo horno que, según Burgos, estará instalado en una semana y que tuvo un costo de U$S 53.000. "La decisión de compra tiene que ver además con que nosotros somos proclives a que sea la cremación una de las opciones más importantes de la gente", agrega.

Esta tendencia la corroboran también quienes ofrecen servicios y/o coberturas fúnebres. "Ha habido un proceso de cambio en las personas. Se ha perdido un poco de prejuicio, de convicciones de carácter religioso o ideológico que entendían que la cremación no era el camino natural para el post-velatorio", explica Oscar Grecco, gerente general de Previsión S.A.

"Los servicios fúnebres en general, como todo en la vida, se vienen sintetizando. O haciendo más práctico, apuntando también a lo natural. Creo que la cremación va un poco en el sentido de lo natural y lo sintético dado que simplifica un poco la situación", explica Roberto Forestier, gerente comercial de Forestier Pose.

El cambio, incluso, alcanza a la religión católica: hasta el año 1963 la cremación estaba prohibida por la Iglesia. Fue recién en el Concilio Vaticano II que se estipuló que un católico podía ser incinerado "a condición de que esa elección no manifieste un cuestionamiento de la fe en la resurrección de los cuerpos y de la inmortalidad del alma", concluyó uno de los documentos de entonces.

TRÁMITE. La cremación puede haber sido solicitada en vida por el fallecido o la pueden decidir los familiares directos. Quien desea ser cremado debe concurrir a la oficina de Necrópolis (Soriano 1363) con cédula de identidad, certificación de firma con escribano y 2.776 pesos. Si la muerte no coincide con un día feriado o fin de semana, la persona es cremada 72 horas después del último suspiro.

Al momento de la incineración es necesaria la presencia de un familiar aunque el reconocimiento del cuerpo no es obligatorio: "acá no podemos obligar a nadie a ver o hacer algo que no quiera. Nuestra obligación es preguntarles", explica Jorge Rosa, encargado del turno vespertino. Muchos prefieren no hacer el reconocimiento.

El destino de las cenizas es variado, pero el lugar siempre está vinculado a las preferencias del difunto. "Algunos se las llevan a la casa porque dicen que así van a estar acompañados", ilustra Lanza. Cada quien se lleva los restos como puede: "en una urna, en bolsas de nylon, sobres papel, bolsas de tela y hasta pañuelos", cuenta Rosa.

La caída de la cantidad de visitantes a los cementerios es otro síntoma de estos tiempos. "Antes, un 2 de noviembre no se podía caminar. Trasladarte de un lado a otro te llevaba una hora y media. Hoy andás casi como si fuera un día normal", cuentan los funcionarios. Sin tiempo ni ánimo para visitas, la cremación es una alternativa para cerrar rápidamente una etapa dolorosa.

"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene", decía Jorge Luis Borges. Pero la idea de "vida vivida" cambió tanto en los últimos años, con sus estilos y ritmos, que se han transformado los ritos funerarios.

Las cifras

10% Es el ritmo de crecimiento anual de las cremación en el cementerio del Norte, único en el país que cuenta con hornos.

14% Del total de servicios corresponde a cremaciones, según la necrópolis capitalina. La cifra incluye reducciones de restos.

En el mundo la tendencia sigue al alza

Uruguay no está solo en esta tendencia. Lo mismo sucede en países europeos de arraigada tradición católica, como Francia, donde la opción de la cremación alcanza a una de cada cuatro defunciones (25%), y sigue en aumento.

En 1975 la incineración representaba el 1% y los expertos consideran que llegará al 50% en el año 2030. Tal es así que actualmente existen 120 crematorios en toda Francia, mientras que hace 33 años sólo había siete.

En España el porcentaje desciende al 12%, mientras que en Italia es de apenas 6% y en Portugal del 2%.

La cremación es más común en las ciudades que en el campo, y se practica más en las regiones en donde los protestantes son numerosos.

Paralelamente, los espacios escasean en los cementerios urbanos.

Japón es el país donde más se practica, alcanzando al 99,7% del total de decesos. Allí existe un total de 1.665 crematorios distribuidos en el país. AFP

Restos que viajan hacia el espacio

Entre todos los lugares posibles a donde se puede elegir esparcir las cenizas hay uno accesible sólo para unos pocos: el espacio sideral.

Así es, 10 años después del lanzamiento al espacio de las cenizas del creador de la serie de tevé Star Trek, ya son 300 los "entierros celestiales" de personas que prefieren ese lugar como última morada.

El lanzamiento corresponde sólo a una cantidad simbólica de pocos gramos de cenizas que se colocan en una cápsula embarcada en un satélite comercial o científico.

Earth Return Service (Servicio de regreso a la Tierra) es una de las empresas que brinda este servicio a un costo de U$S 495 por gramo o U$S 995 por 7 gramos. "Devolvemos la cápsula en una caja muy bonita con un certificado que garantiza que papá, mamá o el primo fue al espacio y después volvió a la Tierra", le cuenta a la agencia AFP uno de los directivos de la empresa.

Otra opción es pagar U$S 1.295 por gramo (o U$S 4.955 por 7 gramos) para que coloquen las cenizas en un satélite que viaja a órbita baja, para que permanezcan dando vueltas alrededor de la Tierra entre 10 y 200 años.

El retirado astronauta francés Jean-Francoise Clervoy es partidario de este tipo de funerales: "Me gusta la idea de que hemos nacido de polvo de estrellas y que, al final, volvemos a la Tierra como polvo de estrellas", declara.

Una empresa estadounidense afirma que en 2012 podrán realizarse hasta 10.000 funerales espaciales por año. AFP

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