TENDENCIAS

El ballet fit, otra forma de bailar

El ballet fit, que es tendencia en Estados Unidos hace ya varios años y llegó para quedarse en Uruguay, combina la danza con otras disciplinas, como la aeróbica o pilates.

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Foto: Fernando Ponzetto

No hace falta tener zapatillas, ni mallas, ni hacerse un rodete, y mucho menos querer un tutú. El ballet es una disciplina exigente, que requiere entrega, de cuerpo y alma, que necesita constancia y a veces sacrificio. Basta con ver a un bailarín saltando o a una bailarina girando para darse cuenta de que el ballet no es para todos. Pero esa no es la única manera para aprender y para bailar.

Entender al ballet como una forma de hacer ejercicio, es saber que todos los beneficios —tanto para cuerpo como mente— que tiene esta disciplina, pueden ser “utilizados” por todos: el estiramiento, el fortalecimiento de la musculatura, la pérdida de peso, la flexibilidad, relajamiento de columna, estirarla, aflojarla. Pero también el desestrés, la liberación de lo que está adentro, la concentración, por un ratito, solo en nosotros, la conexión con la música, mover el cuerpo y todo lo bueno que implica bailar. El ballet fit es una tendencia en Estados Unidos desde hace al menos una década y en Uruguay se está instalando, con distintas variantes e improntas.

Una mezcla

Tandeu, flex, tandeu, flex, cuatro, tres, dos y de nuevo. Tandeu, flex, releve, bajó. Después vienen los plie, en sexta, en primera y en segunda. No importa si la primera no está bien abierta, ni si el brazo no acompaña demasiado el movimiento. Luego vienen los degage, los passe, y en el medio, una sentadilla, una estocada. Al principio con música clásica, agarradas de la barra. Después la barra sigue con música pop en inglés, a veces puede sonar hasta Charly García.

No hace falta ser una gran bailarina, ni siquiera hace falta haber bailado alguna vez. Be, Ballet For Exercise, la escuela de Flavia Portella en Pocitos, es para todas y todos aquellos que tengan ganas de moverse, de pulir el cuerpo, de estirarse, de agarrarse a una barra y hacer una clase de ballet que mezcla la técnica del clásico con pilates, jazz, aeróbico.

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Foto: Leonardo Mainé

“La consigna es hacer ballet como ejercicio. El ballet es muy rígido, con su protocolo y su disciplina; yo lo respeto muchísimo porque es la disciplina que aprendí, pero quise que otras personas que de repente hicieron ballet en otro momento pudieran volver a hacerlo desde ese lugar libre de estructuras”, dice Flavia Portella, maestra y directora de Be, Ballet For Exercise. Flavia define a la disciplina como el ballet puesto al servicio del acondicionamiento corporal.

“Cuando empecé con esto viajé a Estados Unidos, donde el ballet fit era una tendencia, y me certifiqué allá; lo hice para ver si lo que yo hacía iba en la misma línea de lo que estaban haciendo allá. Yo no inventé nada. Be, Ballet For Exercise es mi propuesta de ballet fit, con mi impronta, pero un plie, un releve, una estocada, han existido siempre. Yo solo le pongo mi mirada, desde los ejercicios, desde la música, desde la propuesta”, agrega.

Flavia es brasileña y estudió ballet toda su vida. Cuando hubo que decidir entre seguir por el camino profesional de la danza o continuar con sus estudios, eligió la segunda opción. “Fue una decisión que tuve que tomar a muy temprana edad, y yo no estaba preparada para asumir el compromiso de dejar mis estudios y dedicarme al ballet”. Por entonces empezó a practicar aeróbica, step, pilates, jazz, danza contemporánea. Estudió psicología y se especializó en Recursos Humanos en México y cuando se mudó a Uruguay se encontró con un mercado laboral casi inexistente para su carrera. Fue su mamá la que le insistió en que pusiera su academia de ballet. Flavia ya había dado clases mientras bailaba pero no le parecía una buena idea. “Tampoco tenía un gran backup como para dar ballet como una primera bailarina”. Una noche, soñó con la palabra “Be”, y entonces entendió que tenía que dar clases pero con otra impronta.

Flavia quería volver a tomar clases de ballet pero desde otro lugar: “La idea es disfrutar el ballet, usufructuar sus beneficios para la postura, para la musculatura, para el cuerpo, y darle la posibilidad a cualquiera que tenga ganas de hacerlo lo haga. Parto de principios muy básicos del ballet, entonces los van adquiriendo con el tiempo, no hace falta que sepas lo que es una primera posición, un plie o un releve”.

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Foto: Leonardo Mainé

Para bailar

En María Riccetto Studio, en Carrasco, solo se escucha la música. Cada tanto suena alguna voz, alguna niña, algún chasquido de dedos que marca el ritmo.

Allí, además de clases de ballet, hay danza contemporánea, pilates, improvisación. También hay una especial, que sirve para prepararse para poder tomar bien una clase de ballet, o simplemente para mover el cuerpo.

Es ballet fit, “que está enfocado al entrenamiento físico y a preparar el cuerpo para una clase de ballet”, cuenta Agustina Morel, profesora de esa disciplina.

“En la clase tenemos diferentes etapas; empezamos con un estiramiento bastante profundo de piernas, de brazos e intentamos aflojar bastante la musculatura para que la alumna no empiece a trabajar tensa, sino que lo haga desde la elongación. A veces una viene tensionada de afuera por cualquier cosa y es bueno empezar por estirar y relajar los músculos” dice. “Después seguimos con ejercicios de pilates, enfocados al trabajo del centro, que es lo que nos sostiene, es decir, el abdomen y luego hacemos ejercicios de barra à terre, que es en el piso, y ayudan a la rotación y a los pies. Luego vienen la espalda y los brazos. Al final vamos incorporando lo que hacemos en el piso, pero arriba, vamos trabajando los plie, los releve, para que después puedan hacer bien una barra en una clase de ballet ”, agrega.

En este caso, la propuesta también es para todos: no es necesario bailar ni haber bailado alguna vez. Los movimientos, la elongación, el estiramiento, la rotación de las piernas y las posiciones se van adquiriendo de a poco, con el tiempo.

Tampoco hace falta querer ser una gran bailarina. El ballet fit, además de ser una preparación previa para bailar, también tiene muchos beneficios a nivel corporal y de la mente. En lo físico, es una actividad ideal para estirar la columna. “Hoy tendemos a estar mucho tiempo sentados, encorvados. Entonces trabajamos siempre para alargar las vértebras, generando espacio entre una vértebra y la otra. Eso nos hace sentirnos más livianos. Estirar el cuerpo, sentir la musculatura más larga, más estirada, hace bien”, dice Agustina. “Capaz venís de un día agitado con otras cosas, y por un momento podés liberar la mente y concentrarte solo en tu cuerpo. Trabajamos mucho con la respiración: cuando inhalamos nos llenamos de aire y cuando exhalamos podemos sacar cualquier tensión que tengamos, esa renovación del aire nos ayuda mucho a la mente, no solo en lo físico”.

Como bailarinas pero sin tutú

A las clases de Flavia van alumnas de todas las edades. Algunas habían bailado alguna vez, otras habían hecho deportes toda su vida y otras simplemente quisieron ver de qué se trataba. Incluso, una de ellas está embarazada. Dicen que nunca antes habían sentido a su cuerpo así. “Yo no me manejo con la balanza, pero ves que el cuerpo se empieza a achicar, a diferencia de otros ejercicios que capaz te agrandan”, comenta Flavia. “Se trabaja a nivel isométrico con muchas repeticiones de movimientos chiquitos”.

Tendencia después de una pelicula

Cuando en 2011 Natalie Portman protagonizó la película El cisne negro, el ballet se puso en boca de todos. Y, aunque la visión del mundo de los bailarines y bailarinas que muestra el film dirigido por Darren Aronofsky sea cuestionable, sirvió para acercar la danza y su universo a un público mucho más masivo.

Para componer al personaje de esa bailarina exigente y comprometida que es Nina Sayers, Portman tomó durante varios meses clases de ballet fit; no lo hizo solo para incorporar a su cuerpo la postura y las posiciones del ballet, sino también para modelar su cuerpo, para que quedara como el de “una bailarina”. Sin embargo, esta disciplina ya era una tendencia en Estados Unidos y en Inglaterra. De hecho, son muchas las celebrities que eligen. Entre ellas Alexa Chung, la modelo Miranda Kerr, o la mismísima Taylor Swift.

Los beneficios para el cuerpo

“Tiene muchos beneficios, pero por ejemplo, todas entran en conciencia de su abdomen, que es el centro del cuerpo, el sostén, pero también ayuda a la musculatura, hace un músculo elongado y chiquito, la muscultaura es equilibrada, simétrica, ayuda a la postura”, dice Flavia Portella. Además, comentan sus alumnas, mentalmente te sana de cualquier cosa, te desconectás de todo. “Yo enseño cada ejercicio. Trato de educar para que lo que tú aprendas acá lo puedas llevar a otra clase, y a partir de ahí no vuelvas a hacer mal una sentadilla”.

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