COMPORTAMIENTO

Los antidepresivos, una cura para el mal de esta época

Los antidepresivos tienen un alto nivel de eficacia para combatir cuadros profundos. sin embargo, sus efectos secundarios pueden ser indeseables. En Argentina se abrió una encuesta sobre experiencias de consumo.

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Foto: Shutterstock


La depresión es el mal de nuestro tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la padecen unos 300 millones de personas en el mundo, y es la principal causa de incapacidad transitoria. Y en directa relación con ello el consumo de antidepresivos se ha expandido en todo el mundo. Sus efectos, empero, han sido objeto de controversias aunque los especialistas aseguran que son efectivos para el tratamiento de la depresión en un 70%.

La novela Serotonina, del escritor francés Michel Houllebecq —reseñada en estas páginas por el Cultural— pone el foco, precisamente, en la depresión y su némesis terapéutica. El protagonista de la historia pasa por una depresión profunda y para combatirla debe tomar un medicamento liberador de serotonina que tiene efectos colaterales indeseados, como la impotencia sexual.

Este punto de partida fue tomado por el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) de Argentina, del prestigioso neurocientífico Facundo Manes, para lanzar un sondeo a nivel nacional con el fin de captar testimonios sobre el uso de antidepresivos. De este modo Ineco se propone recabar los testimonios en forma anónima tanto de aspectos positivos como negativos de este tipo de fármaco.

Se estima que en Argentina unos cuatro millones de personas se trata con estos fármacos. En Uruguay, en tanto, se ha verificado el consumo creciente de este tipo de fármacos según datos manejados por la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría. “En los últimos años se ha observado un aumento sistemático del consumo de antidepresivos. Sin embargo, la eficacia en el tratamiento del trastorno depresivo mayor es objeto de debate”, expresa un artículo de la Revista de Psiquiatría del Uruguay.

Los efectos secundarios de estos psicofármacos —que en Uruguay se suministran únicamente bajo receta controlada del médico tratante— son conocidos por los profesionales, aunque los consultados matizaron sobre la forma drástica en que son presentados en la mencionada obra de ficción.

¿Verdaderdo o falso?

Prácticamente todos los medicamentos poseen contraindicaciones, lo cual hace necesaria la consulta médica. Pero en el caso de los psicofármacos la supervisión terapéutica es obligatoria ya que su consumo puede tener efectos laterales no deseados.

"Todos los medicamentos tienen varias propiedades que vale aclarar: indicaciones, para qué condición pueden ser utilizados, por ejemplo, insulina para la diabetes. Contraindicaciones: para qué condiciones no deben ser utilizados. Los efectos terapéuticos, como los analgésicos que alivian el dolor, y efectos colaterales o adversos. Se trata de efectos indeseables que produce el medicamento”, explica el psiquiatra Marcelo Cetkovich, director médico de Ineco, a Domingo.

Los ejemplos abundan, aún entre los medicamentos de apariencia más benévola. “Por ejemplo, los antialérgicos suelen producir somnolencia. Los antidepresivos modernos se caracterizan por tener un excelente nivel de tolerancia con pocos efectos adversos. Algunas veces pueden producir ligera inquietud al principio del tratamiento, trastornos digestivos como náuseas, entre los más frecuentes”, explica Cetkovich.

El psiquiatra argentino es categórico al desterrar la idea de que los antidepresivos puedan ocasionar impotencia sexual. “Bajo ningún punto de vista los antidepresivos producen impotencia, pero sí pueden producir —en un porcentaje variable según el medicamento— disminución del apetito y el rendimiento sexual”, puntualiza Cetkovich.

Y en ello coincide el psiquiatra uruguayo Pedro Bustelo, que dirige la Fundación Cazabajones y se especializa en el tratamiento de la depresión. “Para combatir esa disminución del apetito sexual lo que se hace es suspender temporalmente el fármaco, algunos médicos lo llaman ‘el fin de semana feliz’: se suspende el antidepresivo por ejemplo desde el jueves y se retoma el domingo, de tal manera que el paciente pueda mantener relaciones sin problemas”, explica Bustelo.

Sin embargo, más allá de todas estas precauciones un factor puede incrementar los peligros de estos fármacos: la automedicación. “Es un fenómeno bastante extendido en nuestro país y el mundo. La educación es la clave para que las personas sepan que los medicamentos tales como los antidepresivos y los ansiolíticos, deben ser administrados por un profesional idóneo”, reconoce Cetkovich.

Hecha la aclaración, la eficacia de los antidepresivos es objeto de controversia. Según estudios científicos publicados por la presitgiosa revista médica The Lancet dichos fármacos tienen un nivel de efectividad estimado en un 70%. La mayoría de los profesionales de la psiquiatría recomienda su administración combinada con una adecuada terapia.

“En condiciones ideales, un médico psiquiatra es la persona más preparada para saber si alguien necesita un tratamiento farmacológico y determinar cuál es”, señala Cetkovich.

En tanto, la encuesta que inició Ineco se propone echar luz sobre aspectos poco explorados del uso de estos psicofármacos. Citando a Sergio Strejilevich, director médico de Asistencia e Investigación en Trastorno del Ánimo señalan en cuanto a los psicofármacos que “no se conoce del todo cómo los antidepresivos influyen a nivel psicológico y emocional en la vida de las personas que los reciben”. Y para ello llaman a contar sus experiencias a los usuarias a través de un enlace en su página web.

Consecuencias

Los expertos creen que los cuadros de depresión mayor se encuentran por detrás de los casos de suicidio. En tal sentido, el psiquiatra Pedro Bustelo señaló que en Uruguay hay cifras récord de suicidios.

“Hay un pico epidemiológico de suicidios de adolescentes, entre 15 y 19 años”, indicó Bustelo, lo cual agrega un factor de mayor preocupación sobre el tema. El profesional cree que en los cuadros depresivos entre adolescentes hay un factor desencadenante que tiene un papel preponderante: el bullying.

“Ahora tenemos redes sociales, lo cual significa que el chico puede estar sometido a los efectos del bullying las 24 horas, con las consecuencias que eso tiene”, apunta Bustelo.

En términos generales el número de muertes por autoeliminación ha ido en aumento en las últimas dos décadas, según cifras oficiales entre 2004 y 2009 superaron los 500 casos por año. Las estadísticas de los últimos tres años ubican esta cifra en los 700 casos anuales.

En la presentación del Plan Nacional de Prevención del Suicidio en la órbita del Ministerio de Salud, se señala que en Uruguay “coincidiendo con la fuerte crisis económica que atravesó el país, se observó un aumento en el valor de la tasa de suicidio, llegando a un 21,43/100.000 (habitantes)”. La tasa promedio medida hasta 2007 era de 12,54/100.000, según los datos oficiales.

De acuerdo con este informe, en América Latina, solo Cuba iguala a Uruguay en cantidad de suicidios. "Pese a todos los problemas de inseguridad que existen y son reales, en Uruguay hay más riesgo de morir por suicidio que de ser muerto por un delincuente”, comentó por último Bustelo.

Y como telón de fondo de este drama, la depresión.

Spravato

Droga que promete ser revolucionaria

“Médicos en Estados Unidos avalaron la aprobación federal esta semana de un nuevo aerosol nasal de efecto rápido para combatir la depresión. Sin embargo, también expresaron preocupación sobre su costo y los efectos a largo plazo, así como sobre la logística de administración de acuerdo con los requerimientos de seguridad”, informó hace pocos días el diario The New York Times. El fármaco en cuestión se llama Spravato y se administra en forma de aerosol nasal. “La decisión de la FDA* ocurre después de meses de expectativa. La esketamina, que será comercializada con el nombre Spravato, es el primer medicamento de prescripción para la depresión derivado de la ketamina, un anestésico antiguo y ampliamente usado”, explicaba el diario estadounidense. Según el artículo la dosis recomendada por los médicos es de dos veces a la semana durante cuatro semanas, con alguna dosis de refuerzo si el profesional tratante así lo creyera necesario. A diferencia de la mayoría de los fármacos utilizados en esta línea el Spravato tiene efectos inmediatos, pero no todo son buenas noticias. En primer lugar, sus posibles efectos secundarios: “tanto la esketamina como la ketamina causan efectos secundarios, incluidos sensaciones extracorporales y alucinaciones, y existe un potencial para el abuso. La FDA emitió requerimientos estrictos de seguridad: las dosis deben administrarse en un consultorio médico o clínica, en las que los pacientes sean monitoreados al menos durante dos horas, la experiencia debe ingresarse a un registro y los pacientes no deben manejar el día del tratamiento”, precisa el artículo periodístico. Y el otro aspecto preocupante es el precio, el tratamiento inicial de un mes oscilará entre los 4.720 y 6.785 dólares, lo cual lo vuelve inaccesible para muchas personas. *Food and Drug Administration, (Administración de Drogas y Alimentos). N. de R.

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