Alan García enfrenta el enorme desafío de reducir la pobreza

EL PUEBLO PERUANO LE DIO UNA NUEVA OPORTUNIDAD Y ESPERA RESULTADOS A CORTO PLAZO. PROMETE POLÍTICAS DE AUSTERIDAD, DOS MEGAPROYECTOS Y SUPERAR EN LA ECONOMÍA A CHILE

EFE| LIMA

El socialdemócrata Alan García, que asumió la Presidencia el viernes, se dispone a gobernar con austeridad y colocar a Perú en la vanguardia de Sudamérica, tras reconocer los graves errores de su anterior gestión (1985-1990).

García, quien en su primer gobierno dejó al país sumido en una grave crisis, con tasas de inflación superiores al 7.000 por ciento anual y en medio de un sangriento conflicto armado, dijo durante la reciente campaña electoral que algunos de sus desatinos fueron consecuencia de la coyuntura nacional y regional de aquel momento.

El dirigente del histórico Partido Aprista achacó también los errores del pasado a su febril juventud y ahora asegura que la experiencia le ha dado sabiduría suficiente para embarcar a Perú en el proyecto de convertirse en líder de Sudamérica.

Y excusas no tiene, ya que García hereda una nación envidiable desde el punto de vista macroeconómico y cuenta con el apoyo de los organismos financieros internacionales, los mismos a los que dejó de pagar en su anterior gestión, lo que generó el aislamiento internacional de la nación andina.

García se ha propuesto superar económica y socialmente a Chile, el incómodo vecino del sur con el que Perú mantiene disputas históricas y territoriales desde la Guerra del Pacífico de finales del siglo XIX y que en los últimos años se ha expandido como ningún otro país de la región.

Para conseguirlo promete mantener las cuentas del Estado "en azul", construir el mayor puerto del Pacífico latinoamericano y unir Brasil con Perú por carretera, entre otros "megaproyectos".

REDUCCIÓN. Pero será más austero que su antecesor, a quien acusa de haber engordado en 200.000 puestos más la plantilla de funcionarios estatales y haber derrochado los fondos públicos.

El primer ministro saliente, Pedro Pablo Kuckynski, reconoció que durante el gobierno de Alejandro Toledo aumentaron los empleos de trabajadores estatales como consecuencia de "las reposiciones de despedidos, nombramientos ordenados por el Congreso y la creación de gobiernos regionales".

García se ha comprometido a analizar este asunto, a rebajar los sueldos de los funcionarios, incluido el suyo como jefe de Estado, así como los gastos del exterior, viajar menos, cerrar el polémico despacho de la Primera Dama y poner en marcha auditorías que verifiquen si efectivamente hubo despilfarro.

También promete no copar la administración de funcionarios afines a su partido, una de las principales críticas que recibió durante su anterior gestión, y formar un gobierno multicolor, para lo que ha convocado a las distintas fuerzas políticas.

Desde el punto de vista social, el gobernante electo dice que impondrá políticas que, a su juicio, faltaron en la gestión anterior, como dotar de agua, saneamiento, salud y educación a todos los peruanos, y devolverles la dignidad laboral.

Muchos proyectos también le supondrán costos, según advierten los analistas, contando con que, según el propio García, los buenos datos económicos no son más que una "bomba de tiempo".

El gobernante electo justifica esta afirmación en los resultados de los recientes comicios presidenciales, que ganó frente al nacionalista Ollanta Humala y que dejaron latente una fractura social con grandes diferencias entre las boyantes regiones costeñas y las más pobres, ubicadas en los Andes y en la selva.

García buscará en esta segunda oportunidad que le ha dado el pueblo peruano resolver su deuda con el pasado, un reto que le facilitará la propia bonanza económica.

Sin embargo, el fantasma de su anterior gestión y el hecho de que los peruanos le eligieron presidente en segunda vuelta por considerarle un "mal menor" frente al ex comandante Humala le obligará a ofrecer resultados a corto plazo para así mitigar la presión popular.

CRECIMIENTO. García heredará un país en buenas condiciones macroeconómicas, con las cuentas en orden, un crecimiento económico sostenido, una inflación controlada y un auge turístico y exportador.

Bajo la administración Toledo (2001-2006), quien se benefició del dinamismo generalizado de la economía mundial pese a la subida del precio del petróleo, Perú se enmarcó en una estricta disciplina fiscal, pagó puntual a los acreedores, promocionó la inversión extranjera e incentivó la exportación y la construcción.

Lejos quedan los recuerdos de la hiperinflación del primer gobierno de García, que superó el 7.000 por ciento anual, ya que la subida de precios actual es del 1,5 por ciento y el nuevo sol se ha apreciado considerablemente frente al dólar.

La apertura comercial promovida por Toledo, especialmente a Estados Unidos, se tradujo en un superávit de la balanza comercial por encima de los 5.100 millones de dólares, lo cual revirtió el ritmo deficitario que mantuvo durante la década pasada. Además, Toledo logró cerrar el Acuerdo de Promoción Comercial con EEUU, que incluye un programa de compensaciones para productores de algodón, maíz amarillo duro y trigo, los sectores más afectados por el cuestionado tratado.

DESIGUALDAD. Pero el reto ahora es reducir la alta tasa pobreza, que alcanza al 48 por ciento de la población, el injusto reparto de los bienes, dado que el crecimiento de los últimos años ha favorecido a las regiones de la costa y no del interior, lo que ha creado una mayor desigualdad.

García, además, deberá cumplir sus promesas electorales de incrementar el empleo y dotar de servicios básicos a los peruanos; y para afrontar este reto ya cuenta con el respaldo del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional.

Su reciente triunfo le llegó gracias al respaldo de los electores de Lima, donde se concentra un tercio de la población peruana, y de los boyantes centros urbanos de la costa, mientras las regiones más atrasadas y desatendidas por el Estado abrazaron la postura radical del nacionalista Ollanta Humala.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Toledo redujo en cinco puntos la pobreza pero la desigualdad es mayor.

La cifra

6,6 es el porcentaje de crecimiento que tuvo la economía de Perú en 2005. Durante 57 meses consecutivos creció a un promedio anual del 5%.

Más cerca de EE.UU.

Negociar tratados de libre comercio con los países vecinos, preservar las relaciones con Estados Unidos y fomentar los lazos con España, pero también ser el freno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el que ya tuvo un duro enfrentamiento, figuran en los objetivos señalados por García en materia de política exterior. Se ha desmarcado de los postulados nacionalistas y antiimperialistas esgrimidos por Chávez y el presidente de Bolivia, Evo Morales.

García ha anunciado su intención de iniciar un mayor acercamiento con Chile, país al que espera "emular y superar" en el aspecto económico y comercial.

También ha señalado que potenciará la Alianza Estratégica suscrita con Brasil durante la administración de su antecesor, Toledo, con el objetivo de permitir el desarrollo del sur peruano y la explotación petrolera.

Ofreció una clara muestra de apoyo al fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos mediante el respaldo que dio su partido a la ratificación del acuerdo comercial suscrito en abril pasado.

Oposición debilitada

La tregua cincedida por la mayoría de las fuerzas opositoras, después de la dura campaña electoral, y las discrepancias que surgen en la alianza nacionalista de Ollanta Humala, permitirán a Alan García un periodo de relativa calma al iniciar su segundo mandato presidencial. A su favor tiene una estrella, que no es sólo el símbolo del Partido Aprista, dado que la coyuntura le ha allanado el camino para gobernar con una oposición que aparenta ser débil como consecuencia de la división de la Unión por Perú (UPP), alianza que postuló a Humala a la Presidencia.

La fuerza principal en el Parlamento es la UPP de Humala con 45 bancas, seguida del Partido Aprista con 36, Unión Nacional, de Lourdes Flores con 17, la formación fujimorista liderada por Keiko Fujimori con 13 y otros tres partidos que suman 9.

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