La mexicana Cristina Rivera Garza

Una autobiografía sobre el algodón, en un territorio que obliga a caminar sobre casquillos vacíos de bala

Lo histórico y lo personal en un viaje por el violento norte de México

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Cristina Rivera Garza

por José Arenas
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Desde que apareció a fines del año pasado Autobiografía del algodón de Cristina Rivera Garza, no ha hecho más que cosechar elogios de parte de las firmas latinoamericanas más importantes, tanto en periodismo como en ficción. Es un recorrido por la memoria muy bien escrito en modo novela —que es al mismo tiempo crónica de viaje, un recorrido por la historia de México, también la historia de una familia importante y una postal de la frontera norte por la que circula la política corrupta, los migrantes y el crimen organizado— se descubre a una escritora con técnica. Alguien que sabe cómo el lenguaje puede transformarse en comunicación, desolación o belleza. Todo esto no la exime de haber concebido un texto aburrido hasta la angustia.

Comienza con un mapa histórico de la familia de la autora y narradora, de su arribo inicial a un lugar pobre y alejado del tiempo, la civilización y cualquier tipo de indulgencia. Lo único que parece dar esa tierra son interminables campos blancos, blandos de algodón. Lo poco que hizo Dios por el lugar fue dejarle caer algunas nubes para que los hombres descubriesen algo entre ellas. Como en Comala, el pueblo en que Juan Rulfo sitúa su novela Pedro Páramo, todo allí parece ser una sombra.

Así, lo histórico es particular y personal a la vez. Luego el viaje hacia el sitio primigenio de su familia que, además, lleva al lector por un pasaje temporal donde en la zona han sucedido demasiadas cosas desde aquel inicio desértico. Un homo viator interior y exterior, la historia íntima comparte una vena con la historia del país: el viaje de dos mujeres solas, las inconveniencias de la noche, la corrupción, el machismo, el caminar eterno sobre casquillos vacíos de bala.

Junto con el buen uso de la escritura parece no haber manera de errar. Sin embargo esta serie de relatos se van superponiendo de modo lento, caprichoso, de una manera tal que la lectura se hace tediosa. El ritmo de este libro es el de un caracol que va de modo abstruso en busca de las partes que hacen a las diferentes tramas, y el discurrir es agónico hasta en los pequeños oasis en que, de pronto, la prosa parece dar un respingo y el lector se despierta, se le inyecta un momento de entusiasmo para volver a la tortuga, elegante pero lentísima, del ir.

AUTOBIOGRAFÍA DEL ALGODÓN, de Cristina Rivera Garza. Random House, 2022. Buenos Aires, 316 págs.

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