"Todo lo demás es vanidad"

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EL TUSSI Dematteis ha sido un personaje ineludible en la escena del rock uruguayo por más de veinte años, desde que empezara con la banda Guerrilla Urbana a principios de los noventa y luego pasara a liderar, hasta el día de hoy, a La Hermana Menor. Ha frecuentado también el periodismo cultural en varios medios -donde firma como Gonzalo Curbelo- y en Fuckyoutiger, que fue uno de los blogs más comentados en el Río de la Plata. Se sabe que tiene una discoteca increíblemente surtida. La Hermana Menor venía de ganar el premio Graffiti a mejor banda de rock alternativo unos días atrás por su disco Canarios. "El año pasado estábamos nominados a rock y rock alternativo al mismo tiempo -dice Curbelo- . No sé si lo de alternativo es algo que clasifica a bandas más orientadas a la guitarra o que tienen menos estribillos. A mí las etiquetas como indie o alternativo un poco me rompen. Ni siquiera me gusta mucho considerar a mi banda como una banda de rock. Creo que lo somos, pero todo eso me hace pensar en las cosas de una forma limitada. Me hace pensar en un tipo de concierto, un tipo de público, un tipo de mensaje".

receptores.

-¿No tenés un tipo de público, un tipo de mensaje, etc.?

-Debo tenerlo, pero no quiero tenerlo dentro de una categoría que no sea la que yo inventé.

-¿Sos consciente de la imagen que tenés en el ámbito?

-Tengo una cierta idea. Si uno tiene una actividad creativa, la diferencia entre lo que sos y lo que se percibe desde afuera se amplifica, porque tu propia imagen está separada de la gente que te conoce. Nunca fui una persona que le guste llamar mucho la atención, y pensar que hay gente que no me conoce y se puede hacer una ilusión de cómo soy, me molesta; sea una imagen positiva o negativa.

-¿Tenés idea acerca de cómo se conforma tu público?

-No sé, porque se ha ampliado bastante. En un principio era una cuestión muy endogámica. Nuestro público era la misma gente que veía fuera de los conciertos; gente más o menos universitaria, más o menos encasillable, pero hoy tenemos un público que sin ser masivo es muy superior a eso y no sé si son otras generaciones del mismo tipo de gente o es otro tipo de gente.

-¿Tocaste alguna vez especialmente para alguien?

-Nunca hice una serenata, pero siempre tocás para veinte personas. Podés tocar para veinte mil pero en realidad estás tocando para veinte. A uno lo que le interesa es una comunidad afectiva y crítica muy pequeña. Siempre se genera una persona más, que es el público en general, que es un monstruo de mil cabezas. Capaz que hay alguien que pueda disfrutar de tener multitudes atrás. Para mí la multitud es no más que un índice de aprobación, un método de hacer más viables los proyectos. Pero en términos humanos, tocás para veinte.

-Sos un adalid de la música no-populista, por así decirlo.

-Sí y no. Yo no hago música impopular. Hacemos canciones de armonías normales, de acordes mayores. De vez en cuando hacemos alguna excentricidad, pero no considero que La Hermana Menor sea una banda de vanguardia. Generalmente, las bandas que me han gustado han sido populares. Lo real es que la popularidad no dice nada sobre la calidad de la cosa. Uruguay ha tenido una tradición muy interesante de músicos muy populares, desde Zitarrosa a Jaime Roos, que al mismo tiempo eran músicos complejos y muy bien logrados. No respeto el ser popular de por sí.

-La escena local ha cambiado mucho en los últimos veinte años.

-Pasaron cosas buenas y cosas malas, y lo curioso es que han venido por el mismo lado. Se han simplificado los procesos de elaboración y difusión de la música. Se ha producido una sobreoferta y una facilidad de acceso tan total que la música ha dejado de ser tan importante para el consumidor como en otra época. En términos de Walter Benjamin, la música ha perdido un montón de aura. En una sociedad capitalista, si le sacás el valor comercial a algo, pierde valor simbólico. Si pierde valor simbólico, pierde valor emotivo. Creo que la música ha perdido muchísimo, lo cual no quiere decir que no se haga música buena. También puede ser que sea una fase del posmodernismo o que se trate sólo de mi percepción, que estoy más viejo.

-¿Cómo te han afectado esos cambios a la hora de componer y presentar lo que hacés?

-Yo siempre hice música independientemente del éxito, de tener o no una banda. Tener una banda solidificada, como ahora, es tener un grupo de trabajo, y eso es bueno porque te presiona para seguir elaborando cosas; yo siempre fui muy displicente. Pero no me he sentido nunca estancado. He aprendido muchas cosas.

personajes.

-Tus letras siempre me parecieron sueños fugaces, vívidos. Hay algo que no sucedió o que está por suceder que le da una gravedad a lo que cantás.

-Vos hablabas de sueños y yo pensaba más en ensoñación. Me gusta mucho trabajar con imágenes incompletas. Siempre me gustó, en todos los aspectos del arte. No me gustan los mensajes unívocos. Yo no sabría contar una historia así, tipo la del Chueco Maciel. No hablo en términos de política, sino en términos narrativos. Compongo las letras a partir de lo que me sugiere la música. Generalmente trato de llegar a un verso y ver qué es lo que hay alrededor de eso. Una de mis primeras influencias fue la poesía surrealista. Yo no busco el contacto de los opuestos, pero me gusta ese fluir de tener una idea base y ver qué es lo que hay alrededor sin preguntar mucho por qué; después me daré cuenta, como esos mosaicos que de cerca no ves nada y cuando te alejás aparece la figura.

-Las mujeres de tus canciones hacen o dicen algo (por lo general no dicen ni hacen mucho) y se vuelven inolvidables.

-Alguna puede estar basada en alguien que conozco, pero no. Obviamente que escribo sobre cosas que siento, pero si alguien se pusiera a rastrear mi vida a través de las canciones, no entendería nada. Aunque si quisiera rastrear mi vida a través de lo que hago todos los días, probablemente tampoco entendería nada.

CANCIONES.

-¿Cuánto valorás tus canciones?

-El último disco lo he escuchado mucho por una particular fascinación con el trabajo de las guitarras de Marcelo Alfaro y Juan Sacco. Valoro lo que hace la banda realmente, y creo ser un compositor, vocalista y letrista medianamente original.

-Si alguien te dice que te admira o le gusta tu música, ¿cómo te sentís?

-Incómodo. Depende de qué personas, qué contexto, qué palabras. Por lo general la gente que le gusta la banda pero no me conoce suele tener una imagen de mí bastante hostil, arrogante. Soy un tipo tímido. Y acá se viene muy como a la defensiva. Gente que antes de decirte que les gusta lo que hacés, te advierte: mirá, no soy una groupie, no me voy a acostar contigo... No sé. Yo no me aproximo a la gente diciéndole lo que no le voy a hacer.

-¿Qué es lo que más te interesa de un artista?

-En el aspecto crítico, lo que distingue a un artista de otro. Pero al final del día, lo único que importa es si ese artista me emociona o no. De pronto agarrás al cantante de folclore más tradicional de la tierra, que está cantando la milonga más obvia que puede haber y a vos se te pone la piel de gallina y decís: ¿acá qué pasó? En el fondo, todo lo demás es vanidad.

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