por Juan de Marsilio
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En El río imaginario, Leonardo Garet (Salto, 1949) repasa casi medio siglo de poesía desde Pentalogía (1972) hasta Entre la noche y el luminoso mar (2020). Docente, narrador, ensayista e investigador, este autor es ante todo un poeta.
El río del título alude el tiempo en el que no podemos bañarnos dos veces, que nos lleva en su viaje y nos cambia en el trayecto, pero sin impedir volver atrás con la memoria, que nos da identidad. Buena cosa es que Garet, en lúcida vejez poética, revise lo hasta aquí navegado, al tiempo que todavía sigue escribiendo y publicando en todos los géneros que cultiva.
En sus primeros libros, publicados entre 1972 y el 1979 (el ya mencionado Pentalogía, Primera escena, Máquina final y Pájaros extranjeros) Garet capta lo duro de esos tiempos, y muestra un tono algo grave, salpicado de ironía y sostenido por una ardua esperanza. Un ejemplo,
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Este baile de arañas
con hormigas invitadas
empezó con el átomo
cantando en Hiroshima.
(de Máquina final, 1977)
Con posterioridad, Garet capta el entorno, natural o urbano, en lo sensorial y lo simbólico. También empieza a cultivar la nostalgia. Y con delicadeza, el Eros. Para muestra,
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hay tanto silencio
el taconeo de una mujer sola
por la calle
que puedo sentir
al que se incorpora
y al que se agazapa
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los llamo a silencio
para atender
solamente
el taconeo
escribiendo en la calle
(de Bares en la lluvia, 2004)
Garet trueca la gravedad inicial en serena asunción de las luces y sombras de la vida, con un sentido de trascendencia no metafísico pero sí humano, heredero del pasado dejando un legado al futuro.
EL RÍO IMAGINARIO, de Leonardo Garet. Delfos, 2023. Montevideo, 270 págs.