Patti Smith bajo otra luz

Madrina del punk en modo ficción

Mejor cronista de situaciones que inventora de romances.

Patti Smith
Foto: Fede Kaplun

Llamada la “Madrina del Punk”, la cantante Patricia Lee Smith, conocida como Patti Smith, nació en Chicago en 1946. Además de tener una larga carrera en la música y haber grabado discos clásicos como Horses (1976) o Easter (1978), Smith es poeta y narradora. Desde el comienzo, con las letras de sus canciones demostró que la escritura no era un arte secundario en su obra. Bob Dylan la eligió para que cantara “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” en la aceptación del Premio Nobel de Literatura, ceremonia a la que Dylan no concurrió. Los nervios le jugaron una mala pasada y se equivocó en la letra de la canción. Tiempo después contó que Dylan le dijo que también él se equivocaba con esa letra cuando la cantaba. Su libro de memorias Éramos unos niños (2011), sobre su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, fue un gran éxito editorial y la cantante pasó a ser una escritora reconocida. En 2018 se publica en español Devoción, donde incursiona en el relato de ficción con el cuento que da nombre al libro.

Antes, Smith detalla un viaje a París para visitar la editorial Gallimard, las caminatas por las calles, sus visitas al Café de Flore ilustradas con algunas fotos mientras lee a Patrick Modiano. Esa parte, “Cómo funciona la mente”, es muy disfrutable. La descripción de lugares, las pistas de las razones por las que surge la voluntad de crear un texto, la palabra Devoción que encuentra escrita sobre una tumba y hace surgir la historia sobre Eugenia, una joven patinadora nacida en Estonia. Abandonada por sus padres, criada por una tía que también la abandona y, finalmente, descubierta —mientras patina en un estanque— por un hombre mayor con el que comienza una relación. El cuento es la parte más floja del libro. Un relato clásico donde todo suena rutinario y previsible, que se lee rápido y deja gusto a poco. Al final aparece un correcto poema asignado a Eugenia y que comenzó a escribir al comienzo del cuento. En la última parte, “Un sueño no es un sueño”, Smith busca las razones que llevan a una persona a escribir y cuenta su visita a la casa de Albert Camus, invitada por su hija. El relato vuelve a ser interesante y con una espesura que había perdido en la ficción. Smith es una muy buena cronista de situaciones que la tuvieron como testigo o protagonista. Sabe narrar esas experiencias que, tal como decía García Márquez, no es importante que hayan ocurrido sino cómo se las cuenta. Tendrá que seguir buscando su voz para inventar historias.

DEVOCIÓN, de Patti Smith. Lumen, 2018. Tr. Ana Mata Buil. Madrid, 118 págs. Dist. Penguin Random House.

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