Antología poética bilingüe

La poesía de Pier Paolo Pasolini: un imprescindible que supo escandalizar a la burguesía italiana

El recorrido permite conocer los principales hitos de su vida. Por ejemplo, su decisión de dejar el Partido Comunista por la rigidez de sus militantes, expresado en verso

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Pier Paolo Pasolini

por Juan de Marsilio
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Cuando un poeta, además de escribir poemas, hace otras cosas, las hace de un modo especialísimo, no muy funcional ni a tono con el mundo, pero conmovedor y, por eso mismo, ofensivo para el burgués de alma estreñida.
Escandaloso donde los hubiera, Pier Paolo Pasolini (1922–1975) fue poéticamente católico y poéticamente dejó de serlo, siguió sintiéndose comunista pese a haber sido expulsado del Partido Comunista Italiano por homosexual, escribió novelas, publicó columnas de prensa que obligaban a pensar, pintó cuadros y dirigió películas, todo eso “a lo poeta”. La publicación de La insomne felicidad, antología bilingüe a cargo de Martín López–Vega, permite revisitar a un intelectual vigente, entrañable, imprescindible.

Botón de muestra. En el prólogo, López–Vega cita un documento que ayuda a comprender el carácter y el estilo de Pasolini, como hombre, militante y artista. Se trata de una carta al poeta soviético Yevgueni Yevtushenko, ofreciéndole el papel de Jesús en la película El Evangelio según San Mateo. Para explicar sus motivos el poeta–cineasta cita la dedicatoria que proyectaba para el film: “Esta película quiere contribuir, en la modesta medida que se concede a una película, a la obra de paz iniciada en el mundo por Nikita Jrushchov, Juan XXIII y John Kennedy.” Cuando la película se estrenó, a Kennedy lo habían asesinado, Juan XXIII había muerto —aunque dejando en marcha el Concilio Vaticano II—, a Jrushchov lo habían destituido, y la Guerra de Vietnam entraba en su período más virulento. Al final Pasolini dedicó el film “A la querida, agradable y familiar memoria de Juan XXIII”.

La moral de la iglesia. El eros diferente del joven poeta y su temprana solidaridad con las luchas antifascistas, campesinas y obreras lo pusieron pronto en conflicto con algunos aspectos de la moral de la Iglesia y con las posturas conservadoras de muchos católicos. Pasolini, en la sensualidad juvenil, incluso homoerótica, sólo encuentra pureza y vitalismo, no pecado. Como puede verse en “A Rosario”, poema en dialecto friulano del libro La mejor juventud (1954),
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Sobre la tierra la carne es pesada,
Pero en el cielo se vuelve luminosa.
No inclines la mirada, pobre muchacho,
Si pesa la sombra en tu regazo
Ríe tú, joven ligero,
al sentir en tu cuerpo
la tierra cálida y oscura
y el fresco, cálido cielo.
.
En medio de la pobre iglesia
está llena de pecado tu oscuridad
pero en tu luz ligera
ríe el destino de un ser puro.

Se volverá implacable crítico de unas jerarquías pomposas y poco solidarias para con las luchas y sufrimientos de los más humildes, pero siempre conservará el respeto por la buena fe religiosa del pueblo y la admiración por la figura humana de Cristo. Va como ejemplo este final del poema “A un Papa”, del libro La religión de mi tiempo (1961),
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Hay lugares infames donde madres y niños
viven envueltos en un polvo antiguo, en un fango de otras épocas.
No muy lejos de donde tú mismo vivías,
con vistas a la hermosa cúpula de San Pedro,
hay uno de esos lugares, el Gelsomino.Un monte partido por una cantera,
/y a sus pies,
entre una charca y una hiera de edificios,
un cúmulo de míseras construcciones, más pocilgas que casas. Hubiera bastado un gesto tuyo, una palabra,
para que esos hijos tuyos tuvieran un hogar;
pero ni hiciste el gesto ni dijiste palabra.¡Nadie te pedía que perdonaras a
/Marx! Una ola
inmensa que se refracta desde hace milenios de vida
te separaba de ellos, de su religión;
¿pero acaso en tu religión no se habla de piedad?
Miles de hombres bajo tu pontificado,
ante tus ojos, han vivido en establos y pocilgas.Lo sabías, pecar no significa
/hacer el mal:
no hacer el bien, he ahí lo que significa pecar.
¡Cuánto bien hubieras podido hacer! Y no lo hiciste:
No ha habido pecador más grande que tú.

La otra iglesia. Era casi forzoso que se hiciese comunista. Pero no demoró mucho en descubrir la rigidez de la estructura y de los militantes. En “[Sí, desde luego que era un Dios…]”, de La religión de mi tiempo, recuerda que el Partido funcionaba como una Iglesia,
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 …Con sus sacerdotes,
Y podría decirse también que con sus santos.
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Santos pobres, martirizados por los consabidos
dolores, con el terrible deber
de llegar, sin demasiados sobresaltos,
.
a fin de mes para volver a tener
en el bolsillo unas pocas liras ansiadas:
empleaduchos, funcionarios, milicia
.
de un Partido por el que vivir y morir.Felices, te muestran un par de zapatos
nuevos, un buen cuadrito en la sobria
.
pared de su casa, una hermosa bufanda
regalo de navidad para su esposa: pero dentro,
tras ese pálpito infantil,
.
esa penuria, te miden con el metro
de su fe, de su sacrificio.
Son inflexibles, son lúgubres
.
Al juzgarte: quien lleva el cilicio
Puesto no puede perdonar.No puedes esperar de ellos una migaja
.
de piedad: no porque lo enseñe Marx,
sino por culpa de ese dios suyo de amor,
elemental victoria del bien sobre el mal
.
presente en cada uno de sus actos….

Con todo, nunca dejó de sentirse comunista, nunca dejó de solidarizarse —ásperamente a veces— con los humildes y sus luchas.
Para explicar cómo veía Pasolini al pueblo, conviene citar un verso de “Canción”, uno de sus poemas en friulano: “tierno cuando te comprendo, duro cuando te amo“. Esas son las dos caras del discurso único de este poeta acerca de la gente común: un amor absoluto, por eso mismo capaz de la crítica más implacable.

En los hombres comunes ve una pureza y una vitalidad que lo ayudan a tener esperanza, un futuro. Incluso a pesar de la falta de conciencia, de la alienación que estos hombres padezcan, hay algo que se conserva a salvo, fresco y alegre, sobre todo si son jóvenes. Es lo que escribe en “La iglesia”, del poemario El ruiseñor de la Iglesia Católica (1958),
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Los hombres cantan el latín de la Iglesia con voces de muertos. Pero las vocales del Miserere son dialecto fresco. Y tú, muchacho, apoyado en la pila, tienes voz de muerto, pero perfume de abril.

Pasolini se plantea, a la vez con sentido poético y político, que en el hombre sencillo, de pueblo, confluye una cierta inocencia natural, y en su contracara, la falta de conciencia política, que lo hace caer en la alienación. La acción ideologizante de las izquierdas, cuyo objetivo es —o debería ser— evitar la alienación, produce a menudo una alienación de otro signo, sustituyendo la cultura popular por un sistema de consignas que se repiten de modo acrítico, matando así la esencia del hombre de pueblo. Escribe al final de “El canto popular”, en Las cenizas de Gramsci,
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En tu inconsciencia se encuentra la consciencia
que la historia quiere en ti, esta historia
en que el Hombre no tiene más que la violencia
de los recuerdos, no la libre memoria…
Y es posible que no tenga ya otra elección
que añadir a sus ansias de justicia
el vigor de tu felicidad,
y a la luz del tiempo que comienza
la luz de quien es cuanto ignora.

El joven Pier Paolo atestiguó el heroico despertar de esperanza que fue la resistencia contra la ocupación nazi, a partir de setiembre del 43, tras la caída de Mussolini. Vivió también el período inicial de la República Italiana, lleno de promesas. Desde esa memoria se convirtió en crítico feroz de su país, que en los 50 y 60 fue entrando en el consumismo capitalista y en el acomodamiento de todas las fuerzas políticas —incluido el Partido Comunista Italiano— al statu quo, que incluía la manifestación pública de expresiones neofascistas tras máscaras más o menos democráticas. Ante esto, el poeta se siente lleno,
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de amor desengañado, de ansiedad espasmódica
por una tradición que es asesinada
cada día por quien se quiere defensor suyo;y con él ha muerto una tierra bendecidapor la luz religiosa, con su pulcritud
campesina de campos y caseríos;
ha muerto una madre que es mansedumbre y candorimperturbables en un
/tiempo de absoluto mal;
y ha muerto una época de nuestra existencia,
que en un mundo destinado a humillarnos
fue luz moral y resistencia.

(final de “[Sí, desde luego que era un Dios…]”, en La religión de mi tiempo)

Felicidad. Añorar esa luz traicionada es defenderla, mantenerla viva. Siguiendo a Gramsci, al que homenajea pero también critica, Pasolini practicó el “pesimismo de la inteligencia” pero también “el optimismo de la voluntad”. Y en esa doble actitud es la felicidad insomne a la que se refiere López–Vega en el título, tomado de un breve poema incluido en sus Diarios,
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En la noche una lluvia precoz perfuma
las insomnes felicidades de la existencia.

Muchas son las virtudes de esta edición, el primero incluir generosas muestras en el dialecto friulano. Es sabia la observación del antólogo y prologuista, en el sentido de que el friulano lo empleaba Pasolini para la poesía de tono personal y nostálgico, vinculada a la infancia, adolescencia y juventud, dejando el italiano para la poesía civil, en la que no desdeñaba asumir un tono declamativo y oratorio. Es buena cosa también reproducir entero Las cenizas de Gramsci. Y es buena cosa también que el traductor no acicale demasiado una poesía que, sobre todo en sus últimos tramos, tenía lo suyo de caos y desaliño. No obstante, el libro presenta algunas erratas, una de ellas seria: en el poema “Los Apeninos” traduce “l’Elba”, referido a la Isla de Elba, como “el Elba”. Obligando al lector a revisar mapas.

LA INSOMNE FELICIDAD, de Pier Paolo Pasolini. Galaxia Gutenberg, 2022. Barcelona, 640 págs. Traducción de Martín López-Vega.

Sobre La insomne felicidad.indd

NOTA: Pier Paolo Pasolini nació en Bolonia, Italia, en 1922, y murió asesinado en Ostia, cerca de Roma, en 1975, a la edad de 53 años. Poeta, novelista, realizador de cine, fue muy crítico con la realidad social italiana y contemporánea. Su film más famoso es quizá El evangelio según San Mateo (1964) donde revisa en clave Pasolini la vida y el mortirologio de Jesucristo. Pero su cine siempre dio que hablar. Otros films a destacar son Teorema (1968), El Decamerón (1971) y Saló, o los 120 días de Sodoma (1975). Su poesía, a su vez, es un registro menos divulgado; esta edición bilingüe a cargo de Martín López-Vega la ofrece en calidad de antología, una que permite recorrer todas las etapas vitales del gran creador italiano.

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