Literatura desde Noruega

Jon Fosse, el premio Nobel que escribe sobre la gente sencilla, común, la que está en los bordes de la sociedad

Comienzan a llegar sus libros a librerías locales

Jon Fosse
Jon Fosse, Premio Nobel de Literatura
(foto Jessica Gow)

por Laura Chalar
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Este año el Premio Nobel de Literatura se quedó cerca de casa. De la suya, no de la nuestra: el galardonado fue el noruego Jon Fosse, nacido en 1959 y autor de más de cincuenta trabajos entre novela, poesía, teatro y ensayo. Pese a que se trata de un escritor de amplio reconocimiento internacional, su obra no ha estado, en general, disponible en castellano. Una excepción es la constituida por la editorial independiente De Conatus, que, en palabras del periodista Edgar Borges de El Plural, “pasará a la historia como el sello que hizo visible la obra de Fosse en español”. Pero ya ha comenzado el trabajo a contrarreloj para que su producción llegue a los lectores hispanohablantes. Llegaron a redacción Trilogía y Septología, editadas en conjunto por De Conatus y Seix Barral, como también Melancolía y Blancura, ambas de Random House. Serán reseñadas en breve.

Para la responsable de De Conatus, Silvia Bardelás, entrevistada por el mismo periodista, “Jon Fosse es un autor de editorial independiente porque necesita una edición muy cuidada y larga en el tiempo. La traducción tiene que ser muy pensada y la comunicación tampoco es fácil porque el autor no viaja y porque su literatura pide una conversación no superficial. Con el premio mucha gente está dispuesta a leerlo, pero sin premio, (como se publicó) por primera vez, es difícil llegar al mercado. No es comercial, no forma parte de la conversación habitual”. Se trata, pues, de un verdadero diálogo con un desconocido.

Alba y ocaso de Johannes. Una de las primeras obras de Fosse en recalar en nuestras orillas es Mañana y tarde, novela corta que, en poco más de cien páginas, narra la vida de Johannes, pescador isleño, a través de sus paréntesis de apertura y de cierre. Comenzando con el nacimiento de Johannes —la comadrona se afana, la madre padece, el padre cavila acerca de este bebé que hoy viene al mundo— y culminando con las horas o momentos (no lo sabemos) finales de la vida del mismo hombre, esta breve narración, luminosa y lúcida, es una buena muestra de la facultad de Fosse, reconocida por la Academia sueca, de dar “voz a lo indecible”.

En la primera parte de la novela, mientras su esposa puja para dar a luz a un niño que se llamará Johannes “y será pescador como su padre”, Olai reflexiona sobre la vida y las circunstancias que han conducido a su pequeña familia hasta el momento presente. Hombre simple pero de convicciones profundas, se cuestiona a sí mismo en relación a la religión (“habrá que considerarlo un pagano, porque él no puede responder del credo, (...) porque tampoco puede fingir no saber lo que sabe, y no haber visto lo que ha visto, y no haber entendido lo que ha entendido”) y anticipa el destino humano del hijo cuyo nacimiento se está produciendo en esos instantes (“el niño vendrá al frío de este mundo y aquí estará solo, separado de Marta, separado de todos los demás, (...) y luego, cuando todo haya acabado, cuando llegue su hora, se descompondrá y volverá a la nada de la que salió”). Pero ¿será este destino de Johannes realmente tan definitivo y desesperanzado como lo augura su padre? La segunda parte del libro intenta dar respuesta a dicha interrogante.

La crítica es conteste acerca de la habilidad de Fosse para relatar, con aguda delicadeza, las peripecias del hombre corriente. Los personajes de Mañana y tarde son personas sencillas, atadas a la costa que habitan y a su áspero clima: Johannes y su padre Olai son pescadores, al igual que Peter, el amigo de Johannes que oficiará de Virgilio en su viaje final. Signe, la hija menor de Johannes, “que se quedó a vivir tan cerca como para que (pudieran) visitarse a pie”, vive en una casita cercana a ese mismo mar. Vidas pequeñas, unidas entre sí por los lazos de oficio, comunidad y proximidad geográfica. En una nota publicada en The Conversation, Rikard Hoogland define a Fosse como un autor “cuyo trabajo examina las vidas de gente común, en los bordes de la sociedad, que intentan lidiar con los desafíos y dificultades de la vida cotidiana”. Se trata, agrega, de una obra “imbuida de esperanza y afecto, así como de un sentido más oscuro de premonición”. Imposible no pensar en ese otro escritor, también Nobel y también escandinavo, que fue Tomas Tranströmer. Esta descripción podría ser aplicada a su poesía visionaria, a la vez radiante y oscura.

La experiencia mística unida a lo ordinario o cotidiano es un elemento característico de la obra de Fosse. Los orígenes de este interés o preocupación pueden quizá encontrarse en un accidente que sufrió de niño y que ha atribuido a alguno de sus personajes literarios. “Tuve una experiencia cercana a la muerte. Vi una suerte de luz brillante y fue muy tranquilo y hermoso. Creo que esta experiencia me cambió de un modo fundamental y quizá me hizo escritor”, le dijo a Chris Power para The Guardian.

Todo está allí. El viaje definitivo de Johannes en bote de pesca, acompañado de su amigo y guía Peter, trasunta algo de esta calma en medio de lo inexorable que sintió el niño Fosse mientras se desangraba en la granja de su familia. A Johannes le ha sido dado visitar una vez más los escenarios donde ha transcurrido su vida y la de su pequeño círculo, pero este recorrido toca a su fin. Las oraciones sin punto final de Fosse contribuyen a crear esta suave tensión, este clima de irrealidad sin zozobra. “Allí donde vamos no es ningún lugar, y por eso tampoco tiene nombre, dice Peter
¿Es peligroso? dice Johannes
No, peligroso no, dice Peter”
Ese sitio a donde los dos amigos se dirigen tiene el tinte ingenuo y esperanzado de la Cucaña medieval: “Todo lo que te gusta está allí, y todo lo que no te gusta no está, dice Peter” Es justo, parece decir Fosse, que después de su dura vida de trabajador del mar y de los solitarios años de su viudez, Johannes pueda alcanzar ese mundo apacible donde no existe sacrificio ni fatiga. Y es reconfortante que, como en otras épocas y culturas, exista un guía para este tránsito o trance: Peter el pescador es, en este sentido, el contrapunto de Anna, la comadrona que —en un tiempo ya olvidado— hizo nacer a Johannes. “¿No podrías cruzarme al otro lado del estrecho? dice Johannes
Sí, claro que puedo, dice Peter”

MAÑANA Y TARDE, de Jon Fosse. Nórdica/De Conatus, 2023. Monte-video, 102 págs. Traducción de Cristina Gómez-Baggethun y Kirsti Baggethun.

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