Caetano Veloso
EL PERFIL de Bethânia es uno de los más hermosos perfiles de mujer que han existido. Su frente avanza en una convexidad singular y el hombre superior nota enseguida que allí se guarda un cerebro singular. Bajo la frente, cuyo arrojo se estanca en la línea descendiente de la ceja, que es como una versión suave de la máscara de la tragedia, se dibuja una nariz asombrosa: es la nariz del jefe indígena norteamericano, es la nariz de la bruja, la nariz de Cleopatra y, sin embargo, es la única nariz así, las otras no son más que una referencia a ella. Si esa nariz, situada en la vanguardia de una batalla que el hombre superior adivinó que se tramaba en el cerebro, por detrás de esa frente, apunta orgullosamente para el futuro de la belleza, la boca parece desmentir la armada. Emergiendo a un tiempo brusca y suavemente a flor de lo visible, anuncia la miel que destilará y consumirá: en palabras, en besos, en miel. Sí, porque si los ojos traicionan al cuerpo por ser una revelación del espíritu inscrito en la carne, la boca traiciona al cuerpo por ser una revelación del propio cuerpo. Insondables son los misterios del espíritu y los ojos que ven se inquietan delante de ojos que también ven.
Pero los misterios del cuerpo no son menos insondables y la boca, ese desbordamiento del lado de adentro de un cuerpo vivo hacia el exterior, es un pequeño y permanente escándalo. Así, la boca de Bethânia, vista de perfil, primero parece negar y después explica y profundiza la información plástica estampada en la parte superior de su cabeza: traduce en dulzura y amargor lo que había sido enunciado en dureza y alegría. Es lo que su mentón remata en una curva fresca de felicidad infantil. Una esfinge, un pierrot, una astronave. Sólo el rostro de una mujer, de esta mujer, menuda y delicada, que deja al espíritu salir por al boca y quema la carne con la luz de sus ojos.
El otro día, una mujer que conozco poco me encontró en Baixo Leblon y me preguntó: "¿Qué ha ocurrido con Bethânia? Cuando ella apareció, yo los veía a ustedes en el Cervantes, me parecía horrorosa, y ahora creo que es una de las mujeres más lindas de Brasil". Le respondí: "Con Bethânia no ha ocurrido nada, era usted la tonta". A la muchacha no le gustó que la llamara tonta y dijo: "Digamos que era insensible". Yo dije: "Insensible es peor que tonta". Se rió. Siempre pensé que Bethânia es la hija favorita de mi madre. Dicen que Freud escribió que un "mother’s baby" siempre tendrá éxito. He tenido mucha envidia de Bethânia porque según mis fantasías los acontecimientos de su vida poseen una especie de entereza frente a la cual mi propia vida parece consistir en una serie de imprecisiones y transparencias. Roberto, nuestro hermano inmediatamente mayor que yo, me dijo que le envidia a Bethânia el modo intenso como vive sus emociones. No recuerdo haber tenido celos cuando, a los cuatro años, "vi" nacer a Bethânia. Como se sabe, elegí el nombre para ella (a partir de la canción popular "Maria Bethânia", N. del T), contra toda la familia, y considero eso una profecía: es más que obvio que sólo se podía llamar así. Fue la única adolescente rebelde de la familia y, a esa altura, interferí a su favor, lo que me dejó en una posición de medio tutor y medio cómplice. Entonces aprendí con ella la vivencia de la rebeldía. Yo tenía inteligencia: le confería legibilidad y legitimidad a sus actos y accesos aparentemente no razonados.
Data de esa época el compañerismo que hay entre nosotros y que sólo murió una vez para renacer en otro nivel, más fuerte. Hoy somos mellizos, géminis, dos leos, la misma persona (como dijo Cortázar y gente mucho más importante que él). Y representamos bastante bien, para un número enorme de personas, el amargor y la dulzura de Santo Amaro, la belleza de mi padre y de mi madre.
Joao Gilberto nos dijo a mí y a Gal, después de la grabación de que Bethânia participó en el disco Brasil: "¡Qué lindo, Maria Bethânia!... Vino, jugó con nosotros pero no salió del trono de ella". Perna Fróes (también geminiano como Joao y ella) dijo una vez: "Beta, vos no te vas a equivocar nunca". Chico Buarque declaró que a ella le obedece ciegamente. Yo, Gil y Gal podemos discutir las actitudes y las posturas, pero en relación a Bethânia hay siempre un respeto aristocrático exigido por el ritmo de su comportamiento. Y siempre aprendemos con ella algo de esa majestad, sin que nunca se meta en movimientos o proyectos de grupo, sin ser un líder intelectual. Para nosotros es una especie de gurú. Así, el espectáculo Doces Bárbaros, que hicimos juntos, fue primero algo suyo y después algo con lo que ella ya nada tenía que ver.
Bethânia es una diosa de la sabiduría.
El autor
NACIDO en Santo Amaro da Purificaao, Bahía, 1942, Caetano Veloso es músico y poeta, ha llevado el arte de Brasil al mundo, y por su influencia ha sido comparado con John Lennon y Bob Dylan.
Aunque es más conocido por su trayectoria musical, Caetano ha publicado varios libros, entre los que se destacan: O mundo no é chato (Companhia das Letras, So Paulo, 2005), que recoge sus opiniones sobre música, cine, literatura, teatro y política —expresadas en textos escritos entre 1961 y 2005 en diarios, revistas, contratapas de discos, prólogos, conferencias, además de algunos inéditos—; Letra só (Ediciones Quasi y Companhia das Letras, 2003), selección de sus textos a cargo del poeta y profesor de literatura Eucanaá Ferraz; Verdade Tropical (Companhia das Letras, 1997), libro de más de 500 páginas entre la autobiografía y el ensayo, "bien escrito y calculadamente polémico" según Arnaldo Franco Junior (comentado en El País Cultural Nº 442); y Alegria alegria (Pedra Q Ronca, 1977), recopilación de sus escritos y entrevistas, a cargo del poeta Waly Salomo.
"El perfil de Maria Bethânia" fue recogido en O mundo no é chato. Había salido por primera vez en la revista Careta de Río de Janeiro, el 18 de agosto de 1981. Esta página publica un fragmento editado y traducido por Alfredo Fressia.