El diablo siempre presente

Corrupción y opresión en el Perú del virreinato: nueva novela de Santiago Roncagliolo que interpela la era actual

El año en que nació el demonio, se titula, y se ubica en el siglo XVII

Santiago Roncagliolo
Santiago Roncagliolo

por José Arenas
.
En el Virreinato del Perú, siglo XVII, un alguacil del Santo Oficio enfrenta un suceso que trastoca su vida y su visión de las cosas: una novicia vejada por Satanás da a luz a un niño monstruoso que, en el frío y el viento impertinente de esa noche, le es robado al protagonista y a sus ayudantes por un tenebroso carruaje negro que parece desaparecer en la tiniebla. Así, el alguacil llamado Alonso Morales comienza su derrotero en la Ciudad de los Reyes de 1623, y así se da inicio a El año en que nació el demonio, la nueva novela de Santiago Roncagliolo.

 

La “Relación”. Doña Rosa Flores de Oliva, otra protagonista, es una joven que va revolucionando la fe de los habitantes de la ciudad. Primero la de los estratos más bajos, que se presentan en su casa con humildes ofrendas en pedido de favores, hasta llegar luego a las órbitas de la iglesia que la considera una especie de enviada divina, a pesar de que sus obras se enmarcarán en lo pagano y lo herético, según se lo mire. Esta mujer, que parece haber salido de la nada, es una de las grandes preocupaciones del alguacil quien, con una reminiscencia de alcahuetería a lo Lazarillo de Tormes, escribe una extensa “relación” para contar lo sucedido al Tribunal de la Inquisición en España.

Esta forma de comunicación —la “relación”—, un tipo de informe realizado por entonces en las colonias hispánicas en la América Latina que todavía no cumplían dos siglos, le permite al autor llevar el pulso de la narración con un humor que remite a aquella picaresca de Lázaro y sus desventuras. Así, Alonso Morales —que al igual que el personaje anónimo que inaugura una forma de la novela moderna— oscila entre la astucia y la candidez, sin dejar de relatar, humor mediante, no solo aquello referido a Rosa, sino también su salida del Santo Oficio, la corrupción de la iglesia, el deseo femenino, y la llegada del nuevo Virrey. Este jerarca, para indignación de los superiores de Alonso, poco se ocupa de los autos de fe y prefiere los versos, la galantería y las funciones de teatro. El panorama de sucesivos inicios que se relatan son, siempre, constantes presagios del final de la moral cerrada de los fanáticos.

 

Las corrupciones. En la mirada torpe y a la vez corrupta del protagonista que le narra las ofensas de la Lima colonial al tribunal inquisidor español, cada uno de los personajes es una especie de prototipo de la corrupción, creando una constelación de voces y descripciones que Roncagliolo arma con gran impronta. Describe una sociedad opresiva, punitiva y un catolicismo especialmente ensañado con mulatos, mujeres, artistas, homosexuales, negros y esclavos. El año en que nació el demonio es un texto donde los diferentes son herejes. Un catolicismo manchado por la corrupción, la pacatería y el doble discurso hacen que las ofensas a Dios sean desplazadas hacia las minorías explotadas, torturadas y esclavizadas, no solo como testimonio respecto al Perú del siglo XVII, sino como una alegoría de la situación política actual. En el panóptico moralista que narra el alguacil Alonso Morales, aquellos relegados que osan ir más allá, buscando un lugar en la vida, están alejados de la gracia de Dios y en permanente ofensa.

Algunas de las monjas o novicias que el alguacil conoce son muestra de la sexualidad reprimida o del lesbianismo, y la homosexualidad masculina es el diablo habitando el cuerpo, llevando a los hombres a hacer cosas en las cuales no se reconocen, según confiesan en las torturas de las que Morales es pródigo y a la vez compasivo. Negros y mulatos son sospechados de esclavos insurrectos, personas sin alma y herejes que viven al borde de las ordenanzas de Dios. Hasta el nuevo Virrey, recién llegado a las tierras de Ciudad de los Reyes, es sospechado de mensajero del mal por poeta, bohemio y amante de las artes. También es sospechoso porque expresa su aversión por el salvajismo con el cual los españoles de la colonia tratan a los nativos. El arte es enemigo de la moral en tiempos oscurantistas.

Este inicio apocalíptico con un demonio acechando al alba también sucede mientras las diferentes partes de la clase dirigente se corrompe entre la avaricia, la lujuria y la ignorancia. Entretanto, Morales camina entre el desconcierto de ser testigo de los hechos mágicos de la joven Rosa, el rechazo de su madre, la obsecuencia con la iglesia o con la corte recién llegada.

Hombres necios. Son las mujeres quienes tienen el verdadero poder en la novela de Roncagliolo. Así como el panorama patriarcal se va tejiendo desde el discurso de Alonso Morales, quien narra el poderío de los hombres, en el relato son las mujeres quienes llevan adelante el motor de esta serie de aventuras, intrigas políticas y roces con lo esotérico.

Desde que su madre intercede para que el protagonista ingrese en el rango más bajo del Santo Oficio, solo las mujeres serán quienes lleven adelante tareas competentes y significativas en la Ciudad de los Reyes. A través de esta “relación” sabemos no solamente de Rosa, la santa o diabla, sino que también conocemos a la mulata Jerónima y su belleza inquietante para hombres y mujeres. Está la Abadesa y su poder en riña con el jefe de Alonso en la Iglesia. En una construcción simbólica de anciana ruda, es puesta como el poder más impiadoso de la mujer contra el varón incompetente.

 

Historia re/creada. En el Perú del Siglo XVII que construye Roncagliolo, los guerreros son inútiles y los virreyes lloran ante posibles ataques, las mujeres traman, intrigan, resuelven y tienen una conexión más fluida con la divinidad que la que los varones creen poseer. Todo creado de una manera sutil y eficaz para reivindicar minorías y sectores subalternos en esta recreación de la historia colonial.

El año en que nació el demonio es un texto arduo que, sin embargo, ofrece una lectura ágil y sin ripio. El entretenimiento, el humor sagaz y la buena literatura hacen que la novela no caiga en banalidades ni en episodios de relleno. Con rigor lingüístico y con enorme elaboración técnica sobre un panorama de ficción, Roncagliolo concibe una voz de hace siglos, pero sin pose almidonada.

EL AÑO QUE NACIÓ EL DEMONIO, de Santiago Roncagliolo. Seix Barral, 2023. Buenos Aires, 560 págs.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar