Novela de Damián González Bertolino

Lo que no se puede comprar

Sobre riquezas materiales, deseos incestuosos y accidentes fatales.

Damián González Bertolino
Damián González Bertolino

Damián González Bertolino (Barrio Kennedy, Maldonado, Uruguay, 1980) es, desde la cuna, un fronterizo, con las consiguientes ventajas de perspectiva. El suyo es un barrio pobre, pero cruzando la calle está el campo de golf en el que de joven trabajó cuidando coches y algo menos como caddie. Incluso jugó al golf cuando el campo no estaba muy concurrido. Esa infancia es la raíz de su visión lúcida y para nada maniquea sobre pobres y ricos que, junto a su bien aprovechada formación como profesor de Literatura, hacen de la suya una de las obras narrativas más interesantes y sólidas de su generación.

En Herodes, mediante sugerencias, alusiones y elusiones, González Bertolino construye atmósferas que atrapan al lector, informándole apenas lo justo y justo a tiempo. Este mecanismo arranca desde el mismo título, que pone al lector en la duda de cuál de los dos Herodes de los Evangelios es el aludido, y por consiguiente, sobre la pista de varios temas que pueden surgir y cruzarse: la voluntad de poder a cualquier precio, la destrucción de la inocencia y el deseo incestuoso, más o menos consciente.

Mediante un manejo no lineal del tiempo, González Bertolino va revelando a su protagonista, Montiel, un millonario argentino que se refugia en una casona en las afueras de Punta del Este, junto a su hija parapléjica, incapaz de superar la pérdida —en el mismo accidente que lisiara a la niña— de Mariana, su segunda esposa. Es un personaje a la vez despreciable y compadecible, en su obsesión de comprarlo todo con dinero y su incapacidad de abrirse a la oferta gratuita de afecto. Arrastra también el recuerdo de haber perdido muy chico a su madre y las huellas de un padre tiránico y despectivo.

Hay varios momentos en los que, al mostrar las conductas absurdas y ridículas de los personajes que rodean, sirven y a menudo adulan a Montiel, la mirada narrativa se parece a la de Felisberto Hernández, por el humor extraño, que divierte e inquieta a la vez. El más logrado es el relato del casamiento en el que Montiel conoce a Mariana, lo que desencadenará su divorcio de Patricia, la primera esposa, a la que desprecia. Están muy bien logrados también los momentos en que, cuando Montiel está a punto de abrirse al afecto de otra persona, arruina el momento intentando pagar con dinero el buen gesto del otro.

Al lector muy exigente en lo estilístico podrán molestarle tres o cuatro momentos en los que la prosa de González Bertolino es algo desmañada —escribir, por ejemplo, que la hija de Montiel está concentrada “en la desenvoltura del paquete”, cuando “en desenvolver” es más sencillo— pero la calidad total del volumen está muy por encima de esos pocos tropiezos.

HERODES, de Damián González Bertolino. Estuario, 2018. Montevideo, 224 págs.

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