Argentina residente en Uruguay

Carolina Zamudio y su poesía en prosa, o también novela breve, rica en sonoridades e imágenes

Una “galería de microcuentos en la que los personajes están inscritos en una secuencia vivencial autónoma, íntima y compartible” dice en el prólogo Rafael Courtoisie

Carolina Zamudio.jpg
Carolina Zamudio

por Juan de Marsilio
.
La timidez de los árboles, editado primero en Colombia y luego en Uruguay, es el quinto libro de la poeta, editora y crítica literaria argentina residente en Uruguay Carolina Zamudio (Curuzú-Cuatiá, 1973). Constituido por veinte poemas en prosa organizados en cuatro secciones, es un libro que, en palabras del prologuista de la edición uruguaya, el poeta y narrador Rafael Courtoisie, “exhibe, a la vez que una indiscutible presencia poética, la condición autoabstecida de una novela breve pero intensísima, o de una galería de microcuentos en la que los personajes están inscritos en una secuencia vivencial autónoma, íntima y compartible”.

En su aspecto narrativo, estos textos se basan en la presentación de personajes cuyo misterio no llega nunca a dilucidarse del todo, ubicados en una infancia que se recuerda como feliz sin dejar de hacer sentir al lector sus costados tristes, incluso temibles. Este tono vago, más sugerente que denotativo, abierto a más de una interpretación, rico en imágenes y en sonoridades, es lo que inclina la balanza de estos textos hacia el lado de lo poético.

El prólogo de Courtoisie y los tres epílogos, a cargo de Remedios Sánchez, Luisa Futoransky y Berta Lucía Estrada, informan al lector sobre una red de influencias, con nombres y obras como los de Clarice Lispector, Marosa Di Giorgio, Virginia Woolf y sobre todo Olga Orozco, cuya lectura se nota en la obra de Zamudio, no como copia servil, sino como cimiento múltiple de un estilo maduro y personal. Sirva para ejemplo de ello el inicio de “El abuelo”, texto que forma parte de la primera sección del libro “La mujer detiene al patio de atrás. Su tiempo”: “En la pequeña galería a la que daba el cuarto había una mecedora de mimbre desgastada por el tiempo y las lluvias que no pudieron detenerse. La vida se hamacaba en ella contemplando al cuerpo enjuto del abuelo que sin ningún decoro dejaba ver, hora a hora en los pocos días que duró su despedida, los huesos de su cuerpo”. El tiempo lo afecta todo: abuelo, mecedora y observador, y todo eso, signado por la agonía y la muerte, es la vida, que aunque por momentos sea indecorosa, persiste en el recuerdo.
El arte de tapa y el diseño interior, a cargo de Gustavo “Maca” Wojciechowski, conjugan con elegancia lo sobrio y lo inusual.

LA TIMIDEZ DE LOS ÁRBOLES, de Carolina Zamudio. Yaugurú, 2022. Montevideo, 72 págs.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar