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La guerra y su sombra

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Se extiende. Está cada vez más presente en la vida de todos. En algunos casos, los que estamos lejos de su fragor nos afecta en forma anecdótica en la suba de precios del combustible y comida. Pero a medida que nos acercamos a ella, sus consecuencias son cada vez más relevantes y temibles.

Y se nota un problema serio. La ausencia de esfuerzos consistentes y creíbles para alcanzar la paz. Más bien todo lo contrario. Palabras de aliento para los contrincantes y el redoble de esfuerzo para permitir que continúen luchando. Armas y municiones para uno y otro y amenazas cruzadas. Y como en todos los ámbitos de la vida, están los que se han acomodado a la situación, los que sacan provecho, económico, electoral y geopolítico y los que temen no ganar y ser percibidos perdedores.

Dos lideres trataron de mediar, Macron y Erdogan. Recordemos la forma en como lo recibió Putin al francés, con una inmensa mesa de por medio. Un gesto simbólico, mas claro echarle agua y Erdogan que carece de credenciales. Ahora aparecieron los chinos. Habrá que ver.

La próxima vez que algo así suceda y esperemos no se postergue demasiado, el emisario negociador debería traer consigo un amplio mandato con fuerte apoyo de Occidente y de Ucrania. Ya ha pasado un año ¿o han sido nueve? desde que Rusia invadiera Crimea e iniciara una guerra de guerrillas en el sur y este de Ucrania, anexando buena parte de 4 provincias de su vecino.

Existe el peligro para el mundo que el conflicto se desborde y empiece a involucrar más países, ¿Moldavia? Ha habido ya algunos casos; el avión que sobrevolaba el este de Ucrania lleno de turistas holandese (volvían de Indonesia) derribado por un misil ruso; el sabotaje de los importantísimos gasoductos submarinos para proveer gas ruso a Alemania -tema muy complicado y conflictivo que recién empieza; los ataques cibernéticos que han tenido lugar y que probablemente arrecien.

Por ahora Ucrania se defiende con una mano atada. Mientras Rusia desvasta la infraestructura de Ucrania, los deja sin agua y servicios sanitarios, hospitales y energía, ésta no ataca blancos civiles del agresor. Aparentemente solo se permiten combatir a los rusos dentro de Ucrania.

Es difícil que esto perdure y por eso Occidente no quiere darles armas de alcance estratégico, como aviones o misiles de mediano alcance. No quieren ofrecerles la tentación de bombardear un shopping o una central eléctrica en Rusia, pagándoles con la misma moneda. Desean evitar que la guerra tome otra dimensión. Tanques parecería que sí les van a enviar, pero previamente habrá que entrenar a sus soldados.

Volvamos un poco para atrás y recordemos ¿Cuáles fueron los argumentos que ha esgrimido el presidente Putin para justificar esa temeraria acción de conquista?

En el caso de Crimea, porque “siempre fue rusa”. En realidad no es tan así. Crimea fue colonizada por los griegos, el imperio romano, luego el de Bizancio, invadida por los mongoles, cosacos y por el Imperio Otomano durante siglos. Con el cual Rusia tuvo varias guerras y como resultado de una de ellas es que le fue cedida a Catalina II La Grande, a fines del siglo XVIII. Disputada luego (recuerden la guerra de Crimea, “La carga de la Brigada Ligera” y la toma de Sebastopol). En 1921 se incorporó como república a la URSS. En 1954 se consolidó en Ucrania, en parte de la misma importante satélite de la Unión Soviética. De ahí aquello de “queremos unirnos con Ucrania porque son nuestros hermanos, etc”.

En las regiones industriales y mineras del este es porque en ellas vivían muchos ruso parlantes que eran, según la propaganda, “discriminados y maltratados por los ucranianos”. El mismo tipo de argumento utilizado por Hitler respecto de los sudetes y excusa para desmembrar a Checoslovaquia, un prolegómeno de la II Guerra Mundial.

La otra razón por la que Putin dice que no tenía más opción que incorporar Ucrania es que ella aspiraba a formar parte de la Unión Europea y eventualmente, la OTAN. “Rusia no lo podía permitir”, afirman. (¿Por qué no?) Los países para su protección forman alianzas precisamente para evitar situaciones como la que hoy acontece. Invocó en este caso una promesa verbal de James Baker a Mijail Gorbachov, de no expandir la OTAN, olvidando que ella fue dada al jefe de estado de la Unión Soviética, que ya no existe. Y finalmente, “que Rusia debía purgar Ucrania de elementos nazis”. Este menú no parece ser una justificación para el desastre que han provocado. Olvidó el Memorándum de Budapest de 1994 donde junto con EE. UU y Gran Bretaña, Rusia garantizaba las fronteras de Ucrania a cambio que ésta cediera su arsenal atómico a Rusia, a fin de evitar su proliferación.

Ocurrió en el contexto del derrumbe de la URSS. Existía el temor que por falta de control, algunas ojivas fueran a caer en manos de terroristas musulmanes. Otra sería la situación si Ucrania se hubiese quedado con unas 1500 bombas de hidrógeno t los misiles correspondientes.

¿Como va la guerra? Depende que campana se escuche.

Según los prorusos, Ucrania ahora sufre tremendas pérdidas. Los rusos han reclutado meses atrás, unos 300.000 nuevos conscriptos que han sido entrenados y que estan listos para ser lanzados en una próxima ofensiva para derrotar el corrupto régimen de Zelensky.

Los ucranianos piden más armas y municiones a Occidente con las cuales seguir infligiendo graves derrotas y bajas a los rusos. Hasta ahora su éxito ha estado basado en su mayor motivación, entrenamiento y a tres armas críticas: las Javelin (un cohete portable y muy preciso, aunque de corto alcance) que puede ser disparado por un hombre desde su hombro, muy efectivo contra tanques y vehículos de combate; los drones turcos Bayraktur, pequeños bombarderos no tripulados y los Himras; sistema de lanzacohetes de mediano alcance (75Km). Creen que pueden vencer o por lo menos, estan dispuestos a no rendirse.

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