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Cómo aliviar la sensibilidad dental: recomendaciones para calmar el dolor en dientes y encías

En ocasiones, la encía se retrae y deja al descubierto parte de la raíz de nuestros dientes, lo que hace que esa zona quede expuesta y por eso duele.

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Dolor de muelas.
Mujer con sensibilidad dental.
Foto: Freepik.

Álvaro Heller y Carina Levy*
La sensibilidad dental es frecuente y muy molesta. No obstante, puede eliminarse. Muchas veces la encía se retrae dejando al descubierto parte de la raíz de nuestros dientes. Entonces, esta zona queda expuesta y duele.

Otra causa —similar, pero mucho más aguda y seria— son las abfracciones: al apretar en forma crónica, por ejemplo, por bruxismo, los dientes flexan y se desprende material dentario como si fuera un glaciar. Esa lesión causa mucho dolor.

‘Lo primero es combatir el bruxismo’, sería la frase que estamos tentados a escribir. ¿Pero es realmente lo primero? No: para empezar, hay que eliminar el dolor.

Origen de la sensibilidad dental.

Los dientes tienen un sistema de protección para defenderse de agresiones como cambios de temperatura, acidez o dulces y contacto con el cepillo dental u otros dientes al morder. Ese sistema de protección es el esmalte dentario y la encía, que impiden que la dentina (un tejido que duele) quede expuesta a esos factores.

Cuando hay un desgaste del esmalte o un retiro de la encía, la dentina queda al descubierto y aparece la sensibilidad. ¿Por qué perdemos la protección del esmalte? ¿Y de la encía? Son preguntas que deben responderse por separado.

En la enorme mayoría de los casos, el esmalte se pierde por el bruxismo de frotamiento. Otra causa común es la abrasión por cepillado que se presenta al utilizar cepillos dentales duros combinados con una técnica de cepillado horizontal y pastas dentales abrasivas.

Finalmente, el esmalte más cercano a la encía puede perderse por diversos bruxismos combinados. Esto le pasa también a la dentina de la zona. Se llama abfracción dental y ocasiona una ‘cuña’ a la altura de los cuellos dentales que podemos notar a simple vista o al pasar la uña.

Por su parte, la encía se retrae por bruximos, como en el mecanismo anterior. Se pierde encía insertada (dura) y el hueso que está debajo. Esta es la causa más común de retracción de encía, la que podemos llamar “mecánica”.

Muchas veces se da una retracción de encía con una abfracción (cuña) de dentina y esmalte. La encía también puede retraerse por cepillos duros y una mala técnica de cepillado. Por último, otra causa son los procesos infecciosos que afectan varios tejidos como el periodonto.

Para prevenir estos escenarios, por un lado, tenemos que evitar —o, al menos, controlar— los bruxismos (sobre todo los de frotamiento y apretamiento). Debemos tratarlos mediante placas relajantes o tratamientos oclusales.

También es importante usar un cepillo dental adecuado, así como una pasta dental no abrasiva y una técnica de higiene correcta para nuestros dientes. Esto es fundamental para evitar infecciones de encías, del diente y su entorno.

Qué hacer si tenemos sensibilidad dental.

Ante la aparición de sensibilidad dental, lo primero es observar si es permanente o si, por el contrario, duele y se va apenas pasa el estímulo. En este último caso, podemos usar enjuagues y pastas que combaten la sensibilidad.

Un mecanismo casero es poner un poco de pasta dental específica en un dedo y pasarla por los dientes que duelen. No alcanzará con una sola aplicación, pero irá mejorando en algunos casos.

Lo ideal es consultar a un odontólgo que maneje oclusión (por los bruxismos), periodoncia (por las encías) y láseres, o una clínica que tenga especialistas en cada área. Es importante estudiar cada caso y determinar el tratamiento más adecuado y duradero. Eso nos da satisfacciones, a nosotros y a los pacientes.

Tratamiento de la sensibilidad dental.

Los casos más simples de sensibilidad se tratan con barniz fluorado, con relativo éxito. En los últimos años se agregó el láser para que este barniz actúe mejor y baje la sensibilidad rápidamente. También existe otro láser que se utiliza para sellar la superficie dentinaria. La técnica se llama melting y es muy efectiva para los casos en que está indicada.

Si hay abracciones, éstas pueden tratarse mediante restauraciones de material plástico, como ionómero de vidrio y/o resinas compuestas. Además, siempre debe eliminarse la causa (bruxismos), mediante placas mio relajantes o un tratamiento oclusal.

Las retracciones pueden ser tratadas con sistemas de recolocación de encía sobre las raíces. A su vez, si hay hueso perdido, se agrega un gel de origen suizo entre la encía y el diente, que crea nuevo hueso y ligamento periodontal.

Hay casos en los que no se hace nada de lo anterior y la solución es inruir el o los dientes mediante sistemas sofisticados de ortodoncia invisible.

*Doctores en Odontología y directores de la clínica odontológica BioSmile.

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