Publicidad

MENTE

Seis reflexiones sobre salud mental que nos deja 'The Whale', la película ganadora a mejor actor en los Premios Oscar

La película 'La Ballena' trata temas fundamentales para el ser humano como la depresión y la relación entre padres e hijos.

Brendan Fraser
Brendan Fraser en "La ballena"

El domingo 12 de marzo se celebró la 95.ª edición de los Premios Óscar, donde actores, directores, guionistas y artistas de la industria del cine fueron premiados por su trabajo durante las filmaciones de sus películas. Luego de 15 años, en su impactante regreso a la pantalla grande, Brendan Fraser ganó el premio a “Mejor Actor” con su actuación en ‘The Whale’ o ‘La Ballena’.

La película refleja la vida de Charlie, un hombre obeso que quiere volver a conectar con su hija de 17 años. Él y los cinco únicos personajes de la película pasan por diversos acontecimientos que reflejan el descuido de la salud mental.

Reflexiones que nos deja ‘The Whale’.

Son muchos los aprendizajes que Darren Aronofsky, director de la película, y Brendan Fraser nos dejan sobre la salud mental en ‘The Whale’.

1. Tratar la obesidad no es tan fácil.

Muchas personas creen que una persona obesa se ve así porque quiere. “Simplemente deja de comer tanto” es lo que se escucha decir. Sin embargo, son varios los factores que facilitan la ganancia de peso, la mayoría de los cuales uno no escoge. Entre ellos se encuentran los padres, la genética, el ambiente familiar, la alimentación que tuvo durante la infancia, el entorno de su país, su propia biología, etc. Nadie sabe lo que ocurre dentro de la mente del otro, por ello no debemos juzgarlo.

En la película, Charlie sufre un atracón cuando su exesposa, quien tenía problemas de alcohol, dejó la casa y le recordó los tristes sucesos que iniciaron con su obesidad. A través de la comida buscaba la manera de saciar ese vacío que tenía por dentro.

2. La gordofobia es una realidad.

“Ellie. Mírame. ¿Quién querría que fuera parte de su vida?”, se le escucha decir a Charlie en una escena, mientras hablaba con su hija. Constantemente se escondía de las personas, las cortinas de su cuarto se encontraban cerradas para que nadie viera su sobrepeso, incluso esperaba a que el delivery se fuera para salir a recoger la pizza. Además, por miedo a que sus alumnos se burlaran de él, nunca prendía la cámara de su computadora cuando dictaba clase.

La gordofobia se define como un fenómeno social y cultural de odio, rechazo y violencia hacia las personas gordas. Muchos creen que las personas engordan por falta de voluntad o ignorancia sobre el autocuidado. Lo cierto es que Charlie no solo tenía obesidad, la cual es grave para la salud, sino que tenía un problema más serio: depresión.

3. La depresión es un trastorno que requiere atención.

“Creo que esto es triste, porque la ballena no tiene emociones. Es solo un pobre animal grande. Y también me siento mal por Ahab, porque piensa que su vida será mejor si puede matar a esta ballena. (...) Y me sentí más triste cuando leí los capítulos aburridos, que eran solo descripciones de ballenas, porque sabía que el autor solo estaba tratando de salvarnos de su propia triste historia, solo por un rato. Solo por un momentito. Este libro me hizo pensar en mi propia vida y luego me hizo sentir feliz por mí (...)”.

Este era el ensayo favorito de Charlie. Cada vez que sentía que sucedía algo malo con su cuerpo, le pedía a alguien que lo leyera para él. Se sentía sumamente identificado con ‘la ballena’ del cuento de ‘Moby Dick’ y se refleja una clara depresión por todo lo que había pasado en su vida. Charlie ya sabía que no iba a poder seguir viviendo, no quería ir a un hospital ni seguir luchando por su vida. Él tenía muchas ganas de conocer y reconectar con su hija, a la cual amaba.

La depresión es un trastorno de la salud mental que afecta a diferentes aristas de la vida y, si no se trata, puede llegar a su punto más extremo: el suicidio.

4. Cuando los padres no pueden controlar a su hijo hay un problema.

Charlie: Yo solo... solo pensé que tal vez podríamos pasar un tiempo juntos.

Ellie: No voy a pasar tiempo contigo. Eres repugnante.

Charlie: Bueno, soy mucho más grande de lo que era desde la última vez que me viste.

Ellie: No, no estoy hablando de cómo te ves. Serías repugnante, incluso si no fueras tan gordo. Seguirías siendo ese padre de mierda que me abandonó cuando tenía ocho años. Todo porque querías follarte a uno de tus alumno.

En la película se ve un claro resentimiento de la hija de Charlie. Es agresiva, impulsiva y tiene problemas de ira. Ellie tiene una herida que se formó desde la infancia, debido a que su padre la dejó cuando tenía ocho años y desde ese entonces no pudo verla, porque la madre no se lo permitió. Si no hay un control de los padres sobre los menores de edad, se debe buscar ayuda profesional.

5. Cuando alguien cercano fallece, “no se puede pasar la página y ya”.

Parte de la depresión de Charlie es por el fallecimiento de su pareja, la cual no había superado a pesar de que habían pasado varios años. Liz, su enfermera y cuñada, lo cuidaba y ambos recordaban como había sido él en sus mejores épocas. Las personas necesitan un periodo de duelo, donde tienen que ser comprendidos y escuchados.

6. La salud física va de la mano con la salud mental.

Ninguno de los protagonistas de la película cuenta con un apoyo psicológico ni se menciona algo relacionado a la salud mental. Ahí se ve la falta de eduación sobre ello. Cuando alguien tiene un problema grave de salud como cáncer, diabetes u obesidad, lo más recomendable, según diversos expertos, es contar con el apoyo de un experto, ya que estos problemas pueden producir depresión, ansiedad y otros trastornos de la salud mental.

Charlie vive solo, no puede recoger cosas del piso, tiene silbidos en el pecho, su presión arterial es demasiado alta y se siente triste todo el tiempo. La salud física puede ser consecuencia de un problema de salud mental y viceversa, por ello, ambos ámbitos deben estar bien atendidos para que evitar este tipo de situaciones.

(Por El Comercio GDA)

Te puede interesar

Publicidad

Publicidad