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Problemas de salud a los que todos estamos expuestos: qué pasa luego de muchas horas frente a una pantalla

Los dispositivos electrónicos, como la computadora y el celular, forman parte de nuestro día a día, pero su uso prolongado tiene efectos en la salud física y mental.

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Computadora, celular
Mujer usando la computadora y el celular.
Foto: Freepik.

El Tiempo/GDA
Cuando una persona pasa muchas horas frente a una pantalla, tanto su mente como su cuerpo pueden experimentar una serie de efectos. En primer lugar, es común observar signos de fatiga visual. Esta condición puede resultar incómoda y afectar la calidad de visión de la persona. Sin embargo, también es normal que el cuerpo experimente tensión muscular y dolor. Esta situación puede, incluso, llegar a repercutir en el bienestar mental de una persona.

Lo cierto es que, con el mundo actual y su tecnología, el uso excesivo de dispositivos móviles y pantallas en general puede causar problemas de salud para niños y adultos.

Se ha dicho que existe un daño cognitivo causado por la exposición de la radiación que emiten las pantallas. Sin embargo, Edwin Forero, neurólogo pediatra y profesor universitario adscrito a Colsanitas, comenta que “hasta el momento ningún estudio ha comprobado que exista daño alguno, sin importar que se duerma cerca de él o se use de manera prolongada, pues esa radiación, corresponde a la amplitud del espectro no ionizante, lo que quiere decir que es de baja energía y no puede dañar las células humanas”.

Forero agrega que sí existen estudios funcionales donde se ha observado un entorpecimiento del proceso normal de aprendizaje ya que los menores invierten el tiempo recibiendo estímulos pobres de pantallas cuando podrían ocuparlo en una actividad que enriquezca aún más el cerebro.

Otro aspecto a considerar es la influencia en el ciclo del sueño. La exposición a la luz azul emitida por las pantallas puede interferir con la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño. Esto puede dificultar la capacidad de conciliar el sueño, lo que a su vez puede llevar a problemas de insomnio o a una calidad de sueño deficiente.

Además de los efectos físicos, el tiempo prolongado frente a pantallas también puede tener un impacto en el bienestar mental de una persona. La constante exposición a dispositivos electrónicos, especialmente en situaciones estresantes o demandantes, puede contribuir al estrés y la ansiedad. La sensación de estar "siempre conectado" o "siempre disponible" puede generar una presión adicional que afecta el estado emocional y mental de la persona.

En el ámbito cognitivo, algunas investigaciones sugieren que pasar mucho tiempo frente a pantallas puede influir en la concentración y la función cognitiva. Pueden surgir dificultades para mantener la atención y el rendimiento puede disminuir. Esto puede tener implicaciones en la productividad y el desempeño en tareas que requieran concentración y enfoque.

Por último, es importante considerar los posibles efectos a largo plazo en la salud. Existen estudios que sugieren una asociación entre el tiempo prolongado frente a pantallas y problemas de salud crónicos, como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular. Estos problemas pueden estar vinculados a la inactividad física que a menudo acompaña al tiempo prolongado frente a una pantalla.

Es esencial tomar medidas para mitigar estos impactos negativos y mantener un equilibrio entre el uso de dispositivos electrónicos y el bienestar físico y mental.

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