CORRESPONSALES Y REDACCIÓN
Seis barcazas varadas en playas de Colonia, techos volados y decenas de árboles arrancados de raíz. Eso provocó el intenso temporal que azotó a Nueva Palmira sobre la medianoche del lunes, donde el viento alcanzó los 150 kilómetros por hora.
"Habría que ver las estadísticas, pero realmente considero que son muy pocas las veces que se han registrado estos hechos con vientos que tampoco son normales para esta zona", dijo a El País el prefecto de la ciudad de Nueva Palmira (al Oeste del departamento de Colonia), José Luis Elizondo.
El violento temporal se abatió con inusitada intensidad por espacio de 30 minutos. La peor parte ocurrió sobre el propio canal de navegación en el río Uruguay a muy pocos metros de las terminales de Nueva Palmira, uno de los puertos de mayor actividad comercial de Uruguay.
Según un comunicado emitido ayer por la Armada, las rachas de viento "alcanzaron" los 150 kilómetros por hora. Pero, según Elizondo, "en algún momento se superó la barrera de los 190 kilómetros por hora".
La intensidad del viento hizo que seis barcazas (dos de las cuales prestan servicios para Ancap) no lograran mantenerse en el puerto a pesar de estar ancladas, por lo que terminaron varadas sobre la playa del balneario Brisas.
A pesar de la espectacularidad de lo ocurrido, no hubo personas lesionadas ni tampoco "afectación al medio ambiente ya que no hubo derrame de ningún tipo de líquido que impactara los espejos de agua del río Uruguay", informó el prefecto de Nueva Palmira.
Lo ocurrido por la acción del viento fue algo nunca visto por los funcionarios de la Prefectura local, que trabajan a diario con decenas de embarcaciones. Lo inusual del hecho también llevó a que los habitantes de la zona bajaran a la costa para tomarse fotografías con las enormes estructuras que estaban posadas sobre la arena.
Ayer por la tarde, remolcadores privados con apoyo de la Armada comenzaron las tareas para retirar las embarcaciones de la costa, según informó la fuerza de mar.
DAÑOS. El intenso viento no solo se hizo sentir en el puerto, sino también en la ciudad de Nueva Palmira, en cuya rambla ayer se contaban por decenas los árboles que habían sido arrancados de raíz.
Pero lo que más afectó a la población de la ciudad, que tiene unos 10.000 habitantes, fue el corte de agua potable que se registró durante toda la jornada, debido a la caída de la red de UTE que permite el funcionamiento de la planta potabilizadora local de OSE que abastece a Nueva Palmira.
"Lo peor del temporal es que toda la ciudad está sin agua potable desde la medianoche del lunes. Prometieron que el servicio se reanudaría en el día, pero esto se hubiera solucionado con un generador de emergencia", se quejó ayer el alcalde local, Andrés Pasarino.
Cerca de la planta de OSE, uno de los vecinos sufrió la voladura del techo de chapa de una vivienda construida hace dos años. Las chapas cayeron en un terreno contiguo. Pablo Brea, el dueño de la casa, estaba de vacaciones en Piriápolis y tuvo que regresar a Nueva Palmira de urgencia.
YOUNG. La ciudad de Young, en el departamento de Río Negro, también sufrió los efectos de una fuerte turbonada de apenas tres minutos que causó diversos daños, como la caída de ramas, la voladura de un pequeño techo y hasta un foco ígneo que se inició por las chispas generadas por el cableado de UTE sobre las malezas existentes en un terreno baldío.
El viento, tan fugaz como potente, también afectó una vivienda en construcción que sufrió la voladura del techo de cinc valuado por su propietario en unos $ 11.000.
En Young, de acuerdo con los registros pluviométricos, la lluvia caída en la noche del lunes y la madrugada de ayer fue de aproximadamente 50 centímetros cúbicos.
(Nueva Palmira: Pedro Clavijo y Daniel Rojas - Young: Daniel Sosa Vignolo)
Reparten agua a productores y familias rurales
P. MANGO / F. FERNÁNDEZ
En Canelones, más de 30 productores rurales de varios puntos del departamento pidieron a las autoridades asistencia de agua potable, informó a El País el director departamental de Desarrollo Rural, Nelson Larzábal.
El funcionario dijo que en los próximos días la comuna, en conjunto con OSE, cumplirán con los pedidos ya formulados.
Según Larzábal, el déficit de lluvias está causando perjuicios en todos los sectores rurales de Canelones.
Uno de los aspectos que más preocupa es el faltante de agua para el consumo de animales. "Empiezan a notarse deficiencias en ese rubro", sostuvo Larzábal, quien indicó que por ese motivo se limpiaron unos 500 tajamares.
El jerarca reconoció que hay "inquietud" a nivel general ya que en algunos casos se ha visto afectado el servicio de agua potable para consumo humano, pero "por ahora" no hay una situación de crisis.
RIVERA. Mientras tanto, en el departamento de Rivera está previsto el reparto de unos 5.000 litros de agua en sachet a un total de 29 familias afectadas por la sequía, según informó a El País el coordinador del Comité Departamental de Emergencia, Mauricio González.
El 80% de los afectados reside en las proximidades de Tranqueras, y el 20% restante está en las localidades de La Calera, Coronilla de Caraguatá y Puntas de Plantón, señaló.
De todos modos, el número de familias y productores afectados por la sequía tiende a aumentar, según indicó González.
Se prevé que en las próximas horas llegará a Rivera una partida de 1.250 litros de agua en sachet, aunque en total fueron solicitados 5.000 litros que serán distribuidos por la Intendencia y el Ejército.
El viernes está previsto que un equipo de OSE y funcionarios municipales realicen tareas de reparto de agua en varios puntos del departamento, informó González.
Agro: la lluvia no cambió la situación
Las lluvias que cayeron ayer en varios puntos del país fueron dispares y, por tanto, no alcanzan para paliar el déficit hídrico causado por la carencia de precipitaciones de las últimas semanas, según coincidieron operadores agrícolas consultados por El País.
"En Colonia la situación sigue muy comprometida porque la lluvia fue muy poca (no más de 10 milímetros) y no alcanzó", dijo Juan Constantín, técnico de Agroterra, empresa que presta servicios agrícolas.
Señaló que en Colonia "lo más comprometido" son "los maíces de primera (primer cultivo) tardíos y las sojas de segunda plantadas hacia fin de año".
"Hay zonas donde ya se perdió parte de la soja de segunda, porque los soles de enero la quemaron cuando estaban emergiendo. Hay otras que se van a salvar con estas lluvias; son aquellas que están en zonas de campos más profundos. Se precisa más agua porque de lo contrario se volverá a la misma situación", dijo Constantín.
Carlos Foderé, principal de Fadisol S.A., firma que también presta servicios agrícolas, dijo que la lluvia "fue poca y despareja" y "no cambió el panorama".
"El productor que tuvo algo de lluvia puede tirar dos o tres días más, pero la situación de fondo no cambia", insistió Foderé.
Agregó que la soja es el cultivo más afectado. "Empieza a florecer ahora, precisa agua y ya está sufriendo mucho su falta", explicó. En el caso del maíz, si bien no tiene grandes problemas, Foderé estimó que las plantaciones bajarán su rendimiento, lo que hará que muchos productores no puedan cubrir los costos.
En tanto, Mauricio Tourón, presidente de la Rural de Soriano, dijo que las lluvias "no solucionaron los problemas de los cultivos". "Lo más comprometido en la zona son las sojas de primera, las de ciclo corto. Se perderá rendimiento pero no cultivos", señaló.