DANIEL ISGLEAS
Por más de 20 años fue cronista de sábado show, dedicado principalmente a la cobertura de shows musicales. Rolling stones, Sting, Peter Gabriel, Mc Cartney, Michael Jackson... fueron algunos de los recitales que le tocó cubrir para la revista. en el marco de la edición 2.000, el periodista Daniel Isgleas, hoy en el área política, repasa lo mejor.
Visto en perspectiva se advierte que una buena cosa de las épocas de la convertibilidad del peso argentino (1-1 con el dólar) fue la llegada a Buenos Aires de los monstruos de la música rock y pop. Entre fines de los `80 y mediados de los `90, fundamentalmente el empresario Daniel Grinbank hizo posible que miles de personas -muchos de ellos uruguayos que cruzaron a Buenos Aires- disfrutaran en su apogeo de los ídolos del momento. Hablamos de grossos como los Rolling Stones, Bruce Springsteen, Peter Gabriel, Paul Mc Cartney, Phil Collins, Michael Jackson, David Bowie, Tina Turner, Sting, y una larga lista de luminarias que colocaron a Argentina en la ruta de las grandes giras de la música, como una fecha más de los periplos anuales de las super estrellas.
Sábado Show nos dio la posibilidad, a mí y al fotógrafo Mario Marotta, de cubrir esos eventos. Viajamos varias veces al año, junto a hordas de uruguayos para disfrutar de esas presentaciones donde, por ejemplo, popes de la música argentina como Charly García, en plena vigencia, León Gieco, los Ratones Paranoicos, Andrés Calamaro, Fito Páez, Fabiana Cantilo o Man Ray, entre otros, cumplían a la perfección el papel de teloneros de las grandes bandas.
Aún hoy, quizás con menos frecuencia, los verdaderamente grandes siguen llegando al Río de la Plata, con la finalidad de conocer este alejado rincón del circuito mundial de la música.
En diciembre de 1987, Sting desembarcó en Buenos Aires abriendo una larga lista de "popes" de la música deleitando multitudes y se presentó en el estadio Monumental del barrio de Núñez, que se convirtió en el templo musical más renombrado del Río de la Plata por su capacidad de albergar a 40.000 o 50.000 personas con cierta comodidad. Tanto así que cuando Soda Stereo decidió despedirse, en 1997, y retornar a la escena en 2008, lo hizo en ese lugar.
El show del ex bajista y cantante de The Police alcanzó picos altísimos de emotividad cuando hizo subir al escenario a las Abuelas de Plaza de Mayo para acompañarlo en su interpretación de They dance alone, un alegato en la defensa de los derechos humanos, canción que por aquellos tiempos trepó casi a la categoría de obra maestra. El mensaje que Sting y las Abuelas trasmitieron a la gente caló hondo en la sociedad argentina en el preciso momento en que se realizaba el juicio a los militares responsables de la dictadura y de la desaparición de opositores al régimen que gobernó el país entre 1976 y 1983.
Para mi gusto, en toda aquella época hubo dos momentos capitales: el festival "Human Rights Now", de Amnesty Internacional (1988), y la gira "Voodoo Lounge", de los Stones (1995). Pero todo es opinable. Michael Jackson y Mc. Cartney también llegaron en momentos especiales de sus trayectorias, momentos de gran creatividad.
"Human Rigths Now" fue una gira mundial organizada en 1988 para que en veinte conciertos durante seis semanas recorriera buena parte del mundo llevando el mensaje del respeto a los derechos humanos, en coincidencia con los 40 años de la declaración universal y el trabajo de esta organización.
Parece impensable hoy en día -y también muy costoso-reunir en un mismo escenario, en shows individuales y en un final a todo candombe, a artistas de la talla de Bruce Springsteen y la E-Street Band, Sting, Peter Gabriel, Tracy Chapman, y un músico senegalés llamado Youssou N`Dour, de reciente aparición en aquellos años y apadrinado por Gabriel. Charly García y León Gieco fueron los teloneros del show de Buenos Aires, el 15 de diciembre de 1988.
¡Qué show,! realmente. Una oportunidad imperdible. En esa época, recuerdo que días más tarde Canal 12 trasmitió la grabación del concierto, que duró más de tres horas. Muchos lo volvimos a ver, incluso pude registrar una grabación en VHS que aún conservo como una reliquia a pesar de su calidad regular, considerando los avances de la tecnología. Hoy en día, uno sale de un concierto y prácticamente que en la puerta te venden el DVD con calidad de sonido 5.1 Dolby.
Recuerdo especialmente la actuación del jefe Springsteen. Con Pati Scialfa, su esposa y vocalista, con sus músicos, con el increíble Clarence Clemons, fallecido hace unos meses, con Steve Van Zandt y Nils Lofgren. Un set con todos los éxitos. La gente disfrutó hasta el delirio.
Gabriel, otro monstruo de verdad. Recuerdo un sonido redondo, vocalmente impecable, con músicos como Tony Levin al bajo y al "stick", y David Rhodes en la guitarra, y Manu Katché en batería. Gabriel estaba en un gran momento creativo, siendo pionero en la fusión con todo tipo de músicas étnicas y con percusiones de absoluta inspiración africana. Las canciones como Games without frontiers, No self control, Shock the monkey, impactaron a la gente, y el enorme final con Biko, son ejemplo de la calidad artística del ex líder y cantante de Genesis.
Más tarde tuve la fortuna de volver a cubrir una presentación suya en el estadio de Velez.
¿Qué decir entonces de los Stones?. A comienzos de 1995, los Rolling Stones llegaron a Buenos Aires con su gira "Voodoo lounge". Recuerdo claramente que, cuando mi avión se aproximaba al aeroparque bonaerense, al pasar sobre el estadio Monumental para tomar la pista, la figura de la enorme cobra que presidía el escenario anticipaba lo que sería el show: una aplanadora, desde todo punto de vista, musical y escénico. Los Stones llenaron River en cuatro fechas, los días: 9, 12, 14 y 16 de febrero de aquel 95, algo que superará el próximo mes de marzo nada menos que Roger Waters con su presentación de The Wall.
En un set de más de 20 canciones, repasando sus éxitos más famosos, los liderados por Mick Jagger -ya sin la presencia del bajista Bill Wyman-- desparramaron su habitual poderío musical. La gente saltó desde el primero al último tema y durante todos los bises. Pocas veces he visto semejante comunión entre artista y público, algo en lo que el carismático Jagger es especialista aún hoy tras una dilatada carrera.
Momentos para recordar y seguir recordando a medida que pasa el tiempo. De esa época "dorada" para los melómanos, en el debe quedaron dos formaciones, o quizás tres para mi gusto: Pink Floyd en primer lugar, Genesis, y Deep Purple. Con esos shows, podía morir en paz.