Por: Mariel Varela
Hacer reír, entretener y divertir: consignas básicas para lograr un combos eficaz e infalible en el género comedia, y hacer que funcione. Así opina, nada menos que Adrián Suar, un idóneo en el rubro, y un capo en el rol de empresario. La carcajada aparece como un recurso indispensable para el actor y dueño de Pol-Ka, la reconocida productora argentinas que consiguió el Oscar a Mejor Película Extranjera gracias a El secreto de sus ojos, por mencionar apenas un éxito supremo y reciente.
Suar cruzó el charco a propósito de la presentación de su nuevo filme, Igualita a mí, que lo encuentra de la vereda del actor en la piel de Freddy. Protagoniza junto a Florencia Bertotti esta simpática comedia dirigida por Diego Kaplan, e interpreta a un soltero cuarentón, fanático de la noche, desvinculado del compromiso, que le toca asumir las responsabilidades del caso tras enterarse que tiene una hija de 23 años. Adrián Suar charló con Sábado Show acerca de su nueva película, que ya es un éxito en taquilla. Contó cómo nació su vínculo con Campanella, mencionó la chance de dirigir un largo, y las claves para alcanzar un buen resultado en el género en cuestión, la comedia.
- Tenés varios personajes en tu historia, a la hora de prepararlos, ¿qué peso narrativo le das al lenguaje físico?
- No sé si le doy tal peso. Está incorporado pero no de manera consciente y cerebral, más bien natural. Pero sí, para mí el cuerpo habla. Es muy importante.
- Existe un pre concepto bastante recurrente de que cuando encarnás un personaje, éste tiene muchos aspectos de tu personalidad, ¿estás de acuerdo con eso?
- Es una verdad a medias. A lo mejor tiene cierto estilo al interpretarlo yo, o algo que imprime de mi personalidad, entonces el público cree que lo que hago en la película soy yo, y no es tan así.
- Hoy por hoy tu carrera como productor pesa más que la de actor, ¿qué aspectos considerás al momento de aceptar o no un guión?
- Primero tengo que creer que estoy a la altura y tiene que generarme un compromiso. También me tiene que provocar mucho entusiasmo por el director, la compañera o compañero que me va a tocar, y tengo que creerme capaz de llevar ese barco a buen puerto.
- Te arriesgaste con Campanella cuando no era tan "masivo" como lo es hoy, también filmaste con Trapero, ¿qué elementos tenés en cuenta para aceptar producir a un director?
- En el caso de Campanella, el primer acercamiento fue en Culpables, ya que él participaba de la novela como guionista. Yo no lo conocía más que por alguna película que había visto, pero sabía que estaba trabajando afuera. Y a partir de ahí nació un vínculo maravilloso. Con Trapero es distinto, yo creo que se produce solo, fue más bien un acompañamiento que otra cosa.
- Tuviste una experiencia como director en uno de los cortos de 18J, ¿nunca pensaste en pasarte al largo?
- Sí, en algún momento creo que lo voy a hacer.
- El proceso de Igualita a mí resultó bastante complejo respecto a que se tardó en encontrar al director indicado, ¿en qué etapa del proyecto te incorporaste vos?
- Me sumé hace un tiempo, con los autores (Juan Vera y Dani Cúparo) que me acercaron el guión y ahí empezamos a trabajar. Y seis meses después, aproximadamente, se sumó Diego Kaplan.
-¿Qué rol jugaste en la selección del director?, ¿tuviste alguna decisión o influencia?
-No, no, lo trajo Juan Vera.
-El montaje tampoco fue simple, había muchas historias posibles. Una vez que viste la película editada, ¿te pareció muy distinto el resultado del guión original?
-Estaba bien, fue un muy buen montaje. Capturaron el espíritu de la película muy pero muy bien.
-La comedia es el género que triunfa en taquilla y, sin embargo, son pocos los títulos de éxito en el cine argentino, ¿qué te parece indispensable para obtener un buen resultado?
- Es muy difícil saber qué le puede gustar al público cuando a una película la gente le dice que sí. En el caso de Igualita a mí, me parece que hay algo de identificación de los espectadores con el género, de personajes reconocibles, que conoce. Y es divertida, te hace reír. Y eso está bueno.
- ¿Hacer reír es indispensable, entonces?
- ¿En la comedia? Ni hablar.
- Diego Kaplan se caracteriza por desarrollar mucho cine de autor, ¿crees que resultó favorable haber seleccionado un director que no estuviera tan próximo al género comedia?
-Le dio una manera y una dinámica bien distinta a otros directores. Es muy singular. Igualmente le gusta mucho la comedia, es un director más de comedia.
-En este momento el cine argentino atraviesa un problema respecto a la exhibición de las películas de menor presupuesto, ¿tenés alguna postura al respecto?
-Ocurre que algunas películas ya desde el vamos el proyecto es para no salir con tantas copias por el riesgo, por los costos. Hay casos de películas que han salido con muy pocas copias y han tenido un éxito, un boca a boca fantástico porque le ha pegado a la gente.
-Hiciste muchas comedias, ¿alguna vez pensaste en pasarte al drama?
-Cuando aparezca algo que crea que pueda hacer, que puedan confiar en mí, cómo no, feliz.