Tradición murguera

| El zoológico de mi cabeza es su quinto disco. Esos temas son los que ensayará en este nuevo espectáculo.

 20110812 386x600

Por: Ximena Aleman

Quiere hacer caricaturas y compró óleos, óleos para cuadros nuevos. En el futuro, un taller con Tunda Prada, piensa, porque le gusta y precisa un hobby, otro que no sea la guitarra. Sí, ahora la guitarra es un trabajo, ya no puede agarrarla en sus ratos de pereza, ahora cuando toca unos acordes ya piensa en la canción y termina haciendo horas extras. Pero dibujar, dibujar está buenísimo. En su casa todos creían que su profesión iba a ser dibujante, pero él los sorprendió con el teatro. Así llegó la primera plaquetita a la casa de su madre, cuenta. Ahora los cuadros que dibuje colgarán en las paredes de ese living, junto con los premios de Agarrate, Catalina, los afiches de los discos, los posters de algún concierto. Tabaré Cardozo siempre quiso ser caricaturista y trabajar en un diario, pero el destino se decidió por la guitarra. Fue con lo que tuvo suerte, dice. Hoy se presenta en el cine Plaza con temas de su nuevo disco, El zoológico de mi cabeza, después del show irá a su casa a pintar acuarelas.

-¿Cuándo supiste que querías dedicarte a la música?

-Con lo primero que tuve repercusión pública fue con el teatro porque hacíamos teatro cómico en la movida joven y ahí ganamos un premio con mis hermanos, éramos los Cardozo Brothers. Gané premios y la primer plaquetita que le llevé a mi vieja fue esa. En realidad siempre ganábamos todo con Martín, ¡hasta que entró Yamandú y empezamos a perder! Todos sabían que yo tenía intenciones artísticas y que en realidad lo que yo no quería era laburar. Eso del teatro a la familia le gustó. Los hermanos estábamos juntos, Martín era muy chico, tenía 12 años, y hacíamos algo productivo, no estábamos tirados drogándonos. A raíz de eso conocí mucha gente, como el gallego Vidal que organizaba murga joven y me recomendó a la Falta y Resto. Empecé a componer para ellos, y ahí Federico Marinari me escuchó y me propuso grabar una canción. En Montevideo Music Group gustó y me propusieron grabar un disco. Armé una banda y ahí empezó. En Falta y Resto estuve varios años. Antes de irme a Agarrate, Catalina estuve en Curtidores de Hongos y gané el primer premio en 2004, después me fui. Pero podría haber sido otra cosa, no fue que lo tuviera re claro.

-¿Qué fue antes: la murga o la guitarra?

- Con mis hermanos teníamos una murga de niños, los Draculatekas. Con la guitarra empecé a los doce años. Cuando sos muy chico hay un problema con la guitarra y es que precisás tener las manos más o menos grandes porque sino no podés. En casa siempre hubo guitarra porque mi padre tocaba y cuando sos chico querés hacer todo lo que hace tu viejo. Pero para mi viejo la guitarra era algo importante y no me dejaba que tocarla. Yo tenía una chiquitita, que era una porquería y la tocaba de chico. Con diez años ya quería tocar una de verdad, pero todavía no podía. Miraba a mi padre y quería copiarle pero no podía. Cuando mi padre se iba, le sacaba la guitarra del estuche y fantaseaba. Entonces primero fue la murga, después la guitarra. Ya los 14 años armé una banda de rock. No tenía mucha onda a los 14 la murga, entonces para tener un poco más de prestigio armé esa banda, deje todo lo de la murga de lado y toqué rock hasta que llegué a Falta y Resto.

-¿Sentís que la murga te limita?

-¿Viste cuando sos muy chico y andás en una bicicleta con dos rueditas, que al principio andás en la cuadra de tu casa y no te dejan cruzar la calle y das la vuelta a la manzana? Bueno en este disco yo le saqué las rueditas a la bicicleta y me fui mucho más lejos. Pero siempre en la misma bicicleta. No, de hecho no me limita. No me limita porque es mi naturaleza, mi genética. Yo voy y vuelvo, hago cosas donde la murga no está. Lo siento no como una limitante sino como una referencia, un punto de partida, un lugar de identidad donde me reconozco. Sé que soy eso, no me pasó nunca de darme con una de las barandas del límite. En el disco hay son cubano, blues, ska, ritmos que no tienen nada que ver con murga. De hecho voy a hacer un recital para TCC y no voy a tener coros de murga. Es todo lo contrario, no me limita, me libera. Soy tan libre, que en un show mío la gente quiere escuchar la murga cantando pero escuchan, y les gustan, las otras canciones en las que estoy solo. Tengo la libertad de irme del género y volver. Puede ser que haga un disco solo de murga o uno que no tenga nada de murga, pero por el placer de experimentar otra cosa.

-Y la masividad que ha alcanzado la murga en estos años, ¿te parece que juega en contra?

-No, el hecho de que sea masivo no inhabilita la creatividad. Al contrario, la potencia, es más grande el desafío y más grande la responsabilidad. Desde el anonimato la murga podía decir cualquier cosa, pero ahora somos tipos públicos, cualquier cosa que diga la murga va a tener una repercusión mucho mayor. Eso cambia el género, lo dota de una responsabilidad extra que no es solo tirar piedras desde el anonimato sino estar a cara descubierta. Saben quién sos, lo que decís, no podés acusar con la protección que te daba el hecho de ser desconocido. La creatividad, por el contrario, se multiplica. La murga siempre fue creativa.

- La canción Mitología es un homenaje a la cultura murguera, ¿por qué ese tipo de reconocimiento es tan propio del género?

- Hay más de 100 años de historia de la murga, hay un bagaje cultural que hace que tengamos nuestros héroes mitológicos de la cultura murguera, desde la primer murga uruguaya, La Gaditana que se va. La murga es un género tradicional que se va pasando de boca en boca, de esquina a esquina y eso acuñó esa mitología. El rock en Uruguay empieza muy tímidamente en los `60 con Dino, Los Moonlight, Totem, así que no hay ancestros rockeros, porque es algo moderno en el mundo. Creo que tiene que ver con la cantidad de años.

- Pero la murga le canta más a un folklore que a la Gaditana que se va...

- Es cierto, se le canta a un folklore. Porque forma parte de un paisaje que tiene su entorno y su hábitat en un mes localizado: febrero es tomado por la murga, ocurren determinadas cosas, hay historias. Eso favorece una paisajística, hay mucho letrista que ha inmortalizado cosas, siempre el letrista ha tenido una lírica romántica, evocativa y nostálgica. Ya las primeras letras de murgas que nosotros leemos, de 1912, dicen que carnavales eran los de antes. Está en todos nosotros el gen de la evocación. Además esa tradición se pasa de boca en boca. En una murga vos entrás de chiquilín y entrás en un apadrinamiento generacional, entrás siendo jovencito a una murga donde hay gente joven y veteranos y donde vos sos el benjamín. Cuando entré a La Falta me pasó eso, había gente veterana que era los últimos años que salía. Ellos te van contando cosas y el legado pasa naturalmente. En las bandas de rock eso no pasa. Creo que tiene que ver con que la tradición se pasa de mano en mano.

- ¿Te parece que Murga Joven perjudica esa tradición?

- No, al haber toda gente de la misma generación tienen un discurso nuevo y confrontativo del carnaval. Pero a medida que la gente esa crece, se incorpora a las viejas murgas y se mezcla.

-¿Qué dice este disco de vos que no digan los anteriores?

-Capaz que es un poco más conectado con mi subconsciente, con mi esfera íntima, que otros discos que eran más de mi capa social, que tenían que ver con mi entorno, mi barrio, pero no buceaba tan profundo en mí. Siempre trato de en una o dos canciones hablar de mí, en este disco trato de ir más adentro.

- ¿Cuál es la influencia de Mateo Moreno en el disco?

- Mateo me ayudó mucho porque me permitió hacer que la canciones que bocetaba como un soul o son cubano sonaran así, él logró producirlo con los instrumentos adecuados con las melodías indicadas.

-¿Cuáles son las canciones que más te emocionan del disco?

-Las canciones que más me gustan son dos. Una es la del Canario Luna. Encontramos con Federico Moreira esa grabación que nos pareció un mensaje fuertísimo y le hice esa estrofa como homenaje. La otra es Atención, Francia que cuenta la historia de mi infancia, de cómo grabábamos esos casettes para mi familia exiliada allá. Que esté la voz de mi abuelo en el disco es muy importante porque falleció este año y lo escuchó. Yo le había pedido que fuera al estudio a grabarla y me dijo que no podía, le ofrecí que fuera gente del estudio a tomárle la voz en su casa, pero me dijo que no, que no iba a poder, que pusiera la voz del cassette, porque si escuchaba la canción se iba a emocionar y no iba a poder cantar.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar