J. Edgar Hoover dirigió el FBI entre 1935 y 1972. Su eficiente labor persiguiendo mafiosos, comunistas y criminales puso a la agencia en un lugar de prestigio. Fue su creador y su alma mater. Clint Eastwood eligió a este personaje para llevar adelante su último film y a un actor cada vez más consolidado para interpretarlo. La película cuenta la vida de Hoover desde el momento en que lo convocan para crear el FBI. Comienza con el protagonista ya viejo, redactando a distintos agentes lo que sería su libro sobre la agencia, y permite ir adelante y atrás en el tiempo. Uno de los datos que más sorprende a los seguidores de Hoover es que se lo presenta como homosexual, manteniendo una relación con su mano derecha, Clyde Tolson. Aparecen otros dos personajes claves en su vida: su madre y su fiel secretaria, interpretadas por dos actrices (Judi Dench y Naomi Watts) que con participaciones justas saben cómo imprimir carácter a sus personajes. Pero quién sobresale y se pone con justicia en la carrera de los principales premios de la temporada, es Leonardo DiCaprio. Alcanzó tal grado de madurez que consigue hacer funcionar un film que cobra sentido gracias a su gran interpretación.