Por Luis Ventura
El envase es el que comprás. Porque es paquete, porque te lo muestran simpático... Pero en realidad lo que te venden son las grandes campañas publicitarias. Lo de afuera, la cáscara del fruto. Es lo que entra por los ojos que son muy buenos informantes del pensamiento y agentes de la opinión, pero la verdadera historia está en el contenido, en lo que va detrás de la escena. Lo que se esconde o lo que palpita detrás de la careta, de la máscara.
Por eso vivimos sorprendiéndonos que grandes figuras de la escena como son o han sido Miguel Angel Cherutti o Gerardo Sofovich, Jorge Porcel o el mismísimo Mario Sapag se vean denunciados por chicas que han sido o son destacadas vedettes, bailarinas, actrices o modelos... O en algunos casos, por criaturas hermosas que casi desde el anonimato ponen sobre el tapete, temas de abuso de poder, sexual o de fuerzas.
Y en esto hablo del famoso mito de los "castings sábanas", que existen y me constan por innumerable cantidad de casos, pero que cuesta demostrar. Porque cuando ellas denuncian a productores, capocómicos o empresarios que se pasan de la raya en sus confianzas personales, explotan los escándalos para finalmente terminar desmintiendo lo que denunciaron o minimizando situaciones que originalmente parecían gravísimas.
Entonces los periodistas quedamos en el medio de estas tramoyas en las que lo que escuchamos y grabamos terminan siendo mentiras de locos que tratamos de echar más luz a temas muy oscuros. Si no, que me lo expliquen Pamela y Joana Pombo, la misma Claudia Fernández, Alejandra Pradón, Alejandra Mora y tantas otras que sumergieron en el silencio sus historias hirientes y punzantes. Parecen una cosa y ocurren otras, ¡Máscaras!
Lo mismo pasa con los videos y las fotos que muestran realidades completamente distintas a las que nos quieren mostrar por estatus, prejuicios, imagen o pudor... Así aparece una Juanita Viale del Carril inmaculada, exquisita y todos los calificativos glamorosos contrastados con fotos que muestran a otra mujer, que hasta parecería ser diferente a la esencia y al lugar elegido por su abuela Mirtha Legrand.
Lo mismo que Karina Jelinek que vende campañas angelicales que nada tienen que ver con sus últimos videos subidos a internet, como está ocurriendo con la propia Silvina Luna que te habla de no hacer más producciones osadas y después permite que, aunque sea su propio novio, se la muestre con las más osadas secuencias sexuales, tan lejos de la cáscara, el envase o la foto que ella pretende vender ante los medios.
Por eso siempre digo que no compren todo lo que tratan de venderte, ni crean todo lo que la televisión les muestra y dice. Lo mejor es manejarse con sensatez, con lectura de los entrelíneas y con una reflexión que nos permite diferenciar una cosa de la otra. Una manera de sorprenderse ni comprar lo que no es en realidad. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.