The Economist, AP
A casi dos meses del catastrófico terremoto que arrolló la capital de Haití, Puerto Príncipe, y que de acuerdo al gobierno mató unas 230.000 personas, el progreso es lento y débil. Los hospitales están trabajando, aunque miles de los sobrevivientes han fallecido a causa de las heridas sufridas. El Programa Mundial de Alimentación ha entregado un stock de arroz para dos semanas con el que alimentar a dos millones y medio de personas en la capital y zonas adyacentes. La mayoría de las calles en Puerto Príncipe han quedado limpias de escombros.
La inmediata preocupación ahora es proveer de un refugio lo suficientemente sólido para soportar las lluvias (y aludes) que normalmente se dan a principios de mayo, y los huracanes que suelen sucederse de junio en adelante. Unas 550.000 personas se han aglomerado en 337 campamentos improvisados, donde la enorme mayoría duerme en condiciones muy incómodas.
Con las réplicas que se han sucedido, los haitianos todavía tienen mucho miedo de volver a sus hogares, aún a aquellos que no fueron destruidos. Algunos se han radicado en carpas. Pero los socorristas consideran que las simples lonas de plástico, atadas en palos, son una opción más conveniente. Hay quienes dicen que las lonas entregadas después de las inundaciones de 2004 todavía sirven. El plástico puede ser incorporado después a las chozas.
En una escuela en Bolosse, un distrito de Puerto Príncipe, hace pocos días una cola de gente salía cargando una sábana de plástico, una caja de jabón entre otros artículos de tocador, y un recipiente plegable con agua, mientras llevaban en sus cabezas un pack de 24 botellas de un litro de agua. Jean Bilda Robert, un pastor local que ayudó a organizar esa jornada de entregas, comentó que les había tomado algunas semanas preparar la ayuda.
Naciones Unidas está tratando de distribuir lonas para 1.500 familias por día. Alguna que otra vez las entregas se realizan en un clima de desorden. Los socorristas dicen que están enfocados en asegurar que cada familia tenga dos lonas para el 1° de mayo.
Los campamentos están repletos, entonces muchas familias no respetan los 12 metros cuadrados que los trabajadores que auxilian estiman necesarios. Decenas de miles de personas están "ocupando" en laderas empinadas o bancos de río, de donde deberían ser removidos. El gobierno de Haití espera poder dotar de mapas con sitios alternativos para el cobijo. Algunos socorristas creen que las familias deberían animarse a volver al lugar donde sus casas alguna vez estuvieron.
A menos que se tomen pasos rápidos para planificar y diseñar viviendas más resistentes, los haitianos corren el riesgo de un nuevo desastre. El sismo de 1989 cerca de San Francisco en California fue de una magnitud similar al de Haití, pero se llevó la vida de sólo 63 personas, principalmente porque la mayoría de las construcciones estaban diseñadas para soportar el shock.
Hay un montón de ideas para viviendas baratas a prueba de terremotos: una es instalar planchas de goma de neumáticos reciclados entre los bloques de cemento para que absorban el impacto, sugiere un informe de la revista Science. Pero el gobierno nunca ha impuesto protocolos de construcción, y difícilmente lo haga ahora.
Hogares de Haití reconstruidos, escuelas, calles y rutas, y otras infraestructuras demandarán entre ocho mil millones y 14 mil millones de dólares, según estiman economistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Una larga ronda de conferencias de anuncio de donaciones hay por delante.
SIN ESCUELA. Después de siete semanas con siete niños amontonados bajo un refugio de carpas y sábanas en medio de un camino transitado, Lissithe Delomme dice que el gobierno haitiano no ha reabierto las escuelas con la rapidez suficiente. "Si las abrieran ya estaría muy feliz``, afirma Delomme, intentando ignorar los retozos de dos de sus niños mientras fríe un racimo de bananas para vender. "Los niños se la pasan sin hacer nada``.
El terremoto del 12 de enero propinó un golpe devastador a las ya dañadas escuelas de Haití: más del 80% en la zona del sismo quedaron dañadas o destruidas. Todas en Puerto Príncipe y en los otros pueblos afectados permanecen cerradas, y la paciencia se está agotando mientras decenas de miles de niños aburridos e inquietos viven en campamentos cada vez más escuálidos.
El lunes 1°, un grupo de directores de escuelas privadas entregó una solicitud al presidente René Preval criticando la falta de acción del gobierno y exigiendo que reabran las escuelas ya, aunque sea en tiendas de campaña, edificios temporales o cualquier tipo de instalaciones. Pero algunos están exhortando a tener precaución antes de apresurarse dentro de un sistema que en primera instancia nunca funcionó realmente.
Marcelo Cabrol, responsable de la división educativa del BID, estimó que "ésta es una oportunidad que se da sólo una vez en la vida para cambiar radicalmente el sistema educativo en Haití``.
Chile y Haití: sin relación
El terremoto que sacudió la zona central de Chile el sábado 27 (8,8 grados en la escala richter) no tiene ninguna relación con el temblor que azotó Japón un día antes ni con el sismo que hizo temblar a Haití el 12 de enero (7,3 grados), explicó Tim Dixon, profesor de Geología de la Universidad de Miami a la agencia AP. "Las fallas en Haití y Chile están lo suficientemente alejadas una de otra como para estar relacionadas", aseguró Dixon. Un terremoto como el de Haití ocurre una vez al mes en algún lugar del planeta, usualmente en el mar.
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