Sabremos comprar

Aunque los expertos no se atreven a hablar de un boom de consumo, los uruguayos están saliendo a comprar y, de paso, a endeudarse. Eso tiene cosas buenas pero también sus riesgos.

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Fabián Muro

Los récords en la economía uruguaya podrán confundir a una mentalidad acostumbrada al pesimismo. Pero hay síntomas que nunca pasan inadvertidos: en 2010, los uruguayos destinaron al consumo personal y familiar unos 30.000 millones de dólares.

La cosa es que, claro, para estar en sintonía con esa necesidad y esa capacidad de comprar, cada vez más uruguayos consumen a crédito. Solo la empresa líder en el mercado crediticio no bancario -Pronto!- tiene una cartera de clientes activos de 200.000 personas, según fuentes de la financiera.

Hay que tener en cuenta, además, que empresas como Pronto! ocupan una parte minoritaria del mercado crediticio: menos de un tercio (los bancos, públicos y privados, acaparan más del 80% de todos los créditos). Pero estas compañías prestan, básicamente, para el consumo.

También para el consumo es que existen las tarjetas de crédito, pero como se explica desde el área de Economía de la consultora Equipos, "el mercado de tarjetas de crédito no solo está muy poco desarrollado si se compara con los parámetros de Estados Unidos y Europa, sino que también está menos desarrollado que otros países de la región como Brasil y Chile".

De acuerdo a lo informado por Equipos, "solo una proporción pequeña de la población usa este instrumento de pago para `todo lo que puede` y `muy frecuentemente`". La impresión que surje de las colas de pago, es que ese grupo usa la tarjeta, pero paga solo el mínimo.

Como sea, la oferta para endeudarse será mayor. A los bancos, cooperativas y otras instituciones financieras se les sumará -como informó El País el sábado pasado- las casas de cambio: dos podrían empezar a operar ya este año.

Por el momento, el consumidor uruguayo promedio -una entelequia útil para comprender este fenómeno- no parece haber adoptado la actitud del "dame dos", aquella frase que caracterizó al porteño de clase media durante el apogeo menemista, la antesala de una crisis cuyos coletazos llegaron a Uruguay en 2002.

Aunque esos días parezcan lejanos y la actitud uruguaya sea distinta a la de los vecinos, los cerca de 40.000 autos nuevos vendidos el año pasado y los colapsos de los sistemas de facturación en algunos centros comerciales, llevaron en noviembre del año pasado a que el presidente tuviera algo que decir de este supuesto boom consumista. "La oligarquía de este país está comprando 130 y pico de autos por día", dijo el presidente José Mujica. "En algunas instancias estos días, esa propia oligarquía ha reventado la capacidad de venta de los supermercados".

Postergadas durante años, las aspiraciones de muchos uruguayos -la mayoría de los cuales no forma parte claramente de una oligarquía- encuentran vía libre para concretarse gracias a tres factores que confluyen: "La buena gestión de gobierno, la de los empresarios y una coyuntura económica internacional beneficiosa para los intereses uruguayos", dice el economista Pablo Moya, director de la consultora Oikos. El coordinador del Pit Cnt Juan Castillo dijo en el acto del 1° de mayo que "el país está mejor".

"Nos parece que podemos, que tenemos derecho", dijo a Qué Pasa la directora del Instituto de Ciencias Económica de Udelar Gabriela Mordecki. "Cambiamos el auto, el televisor. Uruguay vivió muchos años de austeridad, entonces ahora respiramos".

Capitales. Buena parte de ese respiro se sustenta en el crédito. "La gente ya no se contiene hasta tener el dinero al contado", opina Moya. "Dice `vamos a endeudarnos`. Porque calcula que es bastante probable que siga teniendo trabajo dentro de unos años".

Entre la mayoría de los expertos consultados impera el optimismo. Moya disiente con que exista un boom de consumo. "Tampoco me parece que haya un sobreendeudamiento de las familias", afirma. "Sí es cierto que estamos consumiendo a un ritmo que para nosotros no era el habitual, pero eso tiene explicaciones: la recuperación económica luego de la crisis de 2002 con el consiguiente incremento de los ingresos de la población".

Rafael Mantero, de la consultora CPA-Ferrere, realizó un estudio junto a su colega Bruno Gili sobre el destino de parte del dinero que entra a Uruguay desde el extranjero. Titulado ¿Hacia dónde van los capitales? y presentado en enero, el trabajo abarca más que el consumo en base al crédito, aunque una parte de la investigación está dedicada a indagar cuánto consumen los uruguayos y cómo.

Mantero señaló que, con excepción de 2009, el consumo privado nacional viene creciendo sostenidamente desde por lo menos 2005. "Hay un muy fuerte dinamismo del consumo. Expresado en dólares, estamos consumiendo el doble que hace cinco años".

Que hayamos consumido por 30.000 millones de dólares puede parecer mucho. Gili y Mantero destacan en su investigación que no todo ese dinero son compras a crédito, aunque estas también aumenta.

Y también hay que discriminar, insisten. Para empezar, el porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) que se lleva el consumo es algo menor que hace dos años. Además, Mantero apunta que aún cuando el consumo privado ha venido creciendo en los últimos años, "al hacerlo por debajo del PBI, en realidad, ha caído su participación". Por eso, los capitales que han ingresado en los últimos años no necesariamente han estado financiando consumo privado, "porque por lo pronto éste ha crecido por debajo de lo que ha crecido el PBI", dice.

Para Mantero, tampoco habría un boom de consumo. Y aunque demuestra con su investigación que todos los que otorgan préstamos han aumentado su actividad en términos porcentuales, "no vemos con malos ojos el repunte que ha tenido recientemente el crédito al consumo, en tanto que éste venía de niveles muy bajos. Tanto desde una perspectiva histórica como en la comparativa con países similares". Parecería, entonces, que hay carta blanca para seguir comprando.

Pero seguir en el espiral de préstamos y cuotas puede repercutir negativamente sobre la situación personal y también social. "El consumo alienta claramente a la inflación. No creo que se nos vaya de las manos, pero si sigue, vamos a entrar en una zona peligrosa", concluye el director de Oikos.

¿Una burbuja en ciernes?

Endeudarse tiene una connotación negativa para muchos. Pero el crédito, explica el contador Bruno Gili, es fundamental para una "eficiente asignación de recursos". "Si alguien toma un crédito, tiene la percepción de una oportunidad enfrente y quiere asumir el riesgo de aprovecharla", dice el economista. Para él y para su colega Rafael Mantero de la consultora CPA Ferrere, no es razonable "que el crédito al consumo tuviera tan poca participación como históricamente la había tenido en Uruguay". Ninguno teme la creación de una burbuja: "No, pero el diagnóstico no es inimputable. En la medida que la demanda siga creciendo y la oferta no logre acompasarse, eso empieza a generar presión, algunas ceden y otras quedan como ocultas y son como pequeñas bombas de tiempo".

30.000

millones de dólares consumieron los uruguayos durante todo el transcurso de 2010.

40.000

autos nuevos aproximadamente se vendieron durante todo el año pasado en Uruguay.

8,34%

aumentaron los precios en los últimos doce meses, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística.

15%

aumentaron los precios en el rubro restaurantes y hoteles, el mayor incremento de todos.

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