Desde el propio gobierno se suele criticar la inamovilidad de los funcionarios públicos. Está bien. Pero nadie parece querer decir nada sobre inamovilidad de los cargos de confianza. Del INAU se escapan habitualmente los internados, qué se le va a hacer, pero si esos internados se escapan, secuestran y matan, ¿no tendría que haber algún responsable de que se bajara del gobierno? La muerte de 12 reclusos en una cárcel de Rocha es el producto de años de negligencia hacia la situación de los presos, pero ¿no podría pagar esa cuenta la persona que está a cargo ahora? Si la educación trastabilla porque los estudiantes repiten, no conocen de disciplina y cada vez se está más lejos del estándar de calidad internacional, ¿nadie pone la cara por eso?. Y no se trata de los policías, docentes o funcionarios que lidian directamente con el problema, sino alguien un poquito más arriba. Quizás sea darle pasto a la oposición, es cierto. Pero aceptar una equivocación no debería avergonzar a nadie. Incluso parecería que realmente le importa el problema.