Tiene 42 años. Es nieto del fundador y actual número uno del grupo español Calvo, una de las primeras cinco empresas conserveras más grandes del mundo, que comercializa 900 millones de latas de atún al año y alcanzó una facturación de US$ 600 millones en 2009, con sus marcas Calvo, Nostromo y Gomes da Costa. Estuvo de visita en Uruguay durante un día y guiado por su importador, el grupo Pontyn, recorrió los supermercados locales, se reunió con el principal de Fripur, y comió asado. Es casado y tiene cinco hijos.
POR Gastón Pérgola | gpergola@elpais.com.uy
Comió asado en su visita a Uruguay…
Sí, y te voy a decir una cosa; después del asado que comí acá pensé `cómo cojones vais a querer comer pescado con la carne que teneis`. ¡Es difícil de verdad! (se ríe).
¿Qué recomendaría para que el consumo crezca?
Comer mucha carne no es bueno. Es necesario tener una alimentación balanceada. Las autoridades y las empresas deben tomar la posta en comunicar esto. Los médicos recomiendan comer atún, sardinas y pescados. En base a esto se debe fomentar su consumo.
En el atún específicamente, ¿cómo está Uruguay en comparación con otros países?
No se destaca por ser un gran consumidor de atún, pero tampoco es malo su consumo per cápita. Un español consume aproximadamente 2 kilos de atún al año. Un costarricense llega casi a 4 kilos. El brasileño consume 300 gramos y un uruguayo 700 gramos.
Cómo surgió el negocio que hoy factura unos US$ 600 millones al año…
Como casi todas las empresas de este mundo: de casualidad. Mi abuelo, Luis Calvo Sanz, se quedó huérfano con sólo nueve años y heredó de su padre una tiendita colonial donde vendía de todo. Era una persona muy emprendedora, un inventor, de esos que hoy ya no existen. Le daba muchas vueltas a las cosas y un día empezó a enlatar carnes, poco a poco, generando un buen negocio. Pero cuando comenzó la guerra civil española se prohibió el enlatado de carne producto de su escasez. Había que consumirla en el momento. Fue ahí que le recomendaron meterse en el negocio del pescado en conserva. Y así empezó, casi sin dinero. Compró unas máquinas a crédito y se puso a trabajar.
¿Cómo se dio su ingreso al negocio de la familia?
Fui poco a poco. Y eso es bueno, porque las personas que rápidamente salen a la cúspide no tienen mucha idea de lo que pasa por debajo. Mi padre siempre fue muy duro conmigo. No ha sido de esos padres que me llevaba del brazo presentándome a todo el mundo como su hijo. De él aprendí casi todo. Era un hombre que veía los negocios con rapidez y se lanzaba. Yo no soy tan arriesgado como él pero intento seguir su ejemplo.
¿Qué mercados atienden?
Tenemos básicamente cuatro patas importantes: el mercado español, el brasileño, el italiano y el mercado de exportación que comprende a 54 países. Brasil significa el 30% de ventas de la compañía, Italia el 25%, España el 28%, y todos los otros países de exportación, como Uruguay, Argentina, Libia, Arabia Saudita, etcétera, se llevan el otro 25%. En total tenemos casi 200 variedades o referencias, entre sardinas, calamares, mejillones, hamburguesas y salchichas de atún, merluza. Todo eso bajo tres marcas que son Calvo, Nostromo y Gomes da Costa.
¿Cuántas latas producen?
El año pasado cerramos con 900 millones. Hicimos cálculos y poniendo una lata detrás de otra damos una vuelta y media alrededor del mundo. El objetivo de este año es alcanzar unos 1.000 millones de latas. En total, nuestras latas son consumidas por 500 millones de personas en los distintos países donde estamos. Aparte del consumidor final tenemos una división que abastece a hoteles, restaurantes y cafeterías.
En su visita a Montevideo se reunió con Máximo Fernández, principal de Fripur. ¿Cuál fue el motivo de la visita?
La verdad es que me parece una empresa magnífica, un empresario emprendedor. Estaba él y su hija y me parecieron magníficos los dos. Me enseñaron sus instalaciones, y me parece que hacen un producto de altísima calidad. Desde luego estamos pensando muy seriamente en trabajar juntos. Son conversaciones que están en camino, tampoco quiero adelantar mucho porque podría dificultar alguna que otra cosa.
¿La idea es asociarse?
Más que asociarnos la idea, por ahora, es que podamos comprar productos de Fripur para ponerlos con nuestras marcas en otros países. Es decir comprarles productos que no fabricamos nosotros para exportar a terceros con nuestras marcas Calvo, Gomes da Costa y Nostromo. Nosotros somos especialistas en atún y conservas, no somos tan especialistas en producto congelado, como puede ser la merluza que hace Fripur.
Entre otras innovaciones producen hamburguesas y panchos de atún ¿Dónde los comercializan y qué aceptación tienen?
Están teniendo una buena aceptación en España y en Italia. Los lanzamos el año pasado y son productos específicamente para niños, que están muy acostumbrados a comer esas salchichas de cerdo, que no es que me quiera meter con las compañías que fabrican esto, pero no son tan saludables.
También recorrió Devoto, Géant, Tienda Inglesa, Multiahorro y Macromercado y mantuvo reuniones con sus principales ¿De qué habló con ellos?
Fueron reuniones de cortesía, donde en definitiva les expuse nuestras intenciones de seguir creciendo, pedirles el apoyo. Y han sido conversaciones muy proactivas. Ellos también se interesaron mucho, me preguntaron cómo hacer para seguir haciendo crecer la categoría, el consumo y los productos.
Con espíritu sufrido y fama de "duros"
¿Cómo definiría al empresario español según su experiencia?
Tenemos más fama de duros y de agresivos de lo que realmente somos, posiblemente. Aunque es verdad que solemos ser empresarios tajantes a la hora de negociar. Pero lo que yo más destacaría de los empresarios españoles en general es esa cosa de sufridos. El empresario español es muy trabajador y constante. Es gente que no abandona ni se rinde nunca cuando se trata de su trabajo. El español quizás es el más constante de los empresarios, un tipo testarudo. Si le sale mal va otra vez, y lo hace una vez más, e insiste y va de nuevo. No para.
Henderson trata a los clientes como marqueses
¿Cómo le fue con Robin Henderson, el principal de Tienda Inglesa?
Me pareció espectacular el señor. Tiene un concepto que ya no existe de tienda. Eso fue lo que más me sorprendió de él. Tiene un concepto de la tienda que ya no veo que se maneje en ninguna otra parte del mundo.
Me llamó mucho la atención de que a este señor no le gusta que sus clientes hagan fila en el supermercado. Odia las filas. Y me dijo que es un obsesionado con eso. En cuanto haya dos personas esperando en una caja para pagar meto otra chica para que no haya fila, y otro recogiendo la bolsa y llevándosela al coche… es tratar a los clientes como marqueses.
Es un concepto en mi opinión que no era novedoso hace 50 años pero que hoy vuelve a ser novedoso. No es habitual que un empresario trate de esa manera a sus clientes. Pero en todas las cadenas vi cosas interesantes.
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