Políticas que fomenten el desarrollo tecnológico y la investigción local (que hoy no supera al millón de dólares) y la erradicación de empresas importadoras conocidas en el sector como "golondrinas o de escritorio", son las principales preocupaciones del sector farmacéutico local.
Pero lo que más preocupa aún es que tales empresas son indirectamente avaladas por el Estado, que básicamente mira precio a la hora de comprar.
"Hay mucho importador que se registra como laboratorio y se presenta en alguna licitación, cotiza, si le sale importa, si no desaparece. Si bien estos importadores no son representativos en volumen afectan a empresas locales", explica Daniel Garat, director ejecutivo de la Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines (CEFA).
A modo de ejemplo, en la última licitación realizada por la Unidad Centralizada de Adquisiciones (UCA) del Estado, en 2007, se presentaron un total de 90 empresas, una cifra abismal para la pequeñez del mercado.
Tanto para la Asociación Nacional de Laboratorios (ANL) como para CEFA se trata de una competencia desleal, apoyada implícitamente por el Estado, que básicamente compra por precio y no apuesta a la calidad ni a la producción nacional, según afirmaron a El Empresario representantes de ambas cámaras.
"No es bueno para el país que se fomente este tipo de empresas golondrina, que cotizan en pie de igualdad con alguien que está radicado en el país, que invierte y paga todos sus impuestos, cuando estos son auténticos importadores de origen variado que nada dejan al país", remató Álvaro Martínez, gerente general de ALN, que nuclea a los laboratiorios nacionales y regionales del sector.
Para las cámaras que representan al sector es necesario adoptar políticas a nivel de gobierno que protejan a la industria, aunque ven en el Estado a un juez y parte.
El aumento progresivo de los costos, la pérdida de rentabilidad, la escasez de técnicos calificados en algunos rubros y la necesidad de fomentar prontamente políticas industriales son otras de las preocupaciones del sector.
EMPLEOS
La industria de los laboratorios emplea a un total de 2.700 personas de forma directa en Uruguay, además de otros 1.200 trabajadores que moviliza a través de servicios de terceros, básicamente en las áreas de vigilancia y limpieza.
La actividad genera además puestos de trabajo en los distintos insumos que se utilizan en la fabricación, envasado, depósito y distribución de medicamentos. Por ejemplo, se encuentra la industria del vidrio, del plástico, cartón, gráficos y servicios de transporte, entre otros.
El nivel educativo está por sobre la media de otros sectores de la industria. Es así que entre 15% y 20% del total empleado son profesionales universitarios, además de contratar a operarios calificados.
Localmente los laboratorios fabrican numerosas formas farmacéuticas, como comprimidos, cápsulas, soluciones y suspensiones, inyectables de pequeño y gran volumen, cremas, pomadas, formas oftálmicas, aerosoles, controlado por el Ministerio de Salud Pública.
Estrategia comercial con código
Además de la publicidad en medicamentos de venta libre, los laboratorios libran una dura batalla que no está a la vista del consumidor. El relacionamiento con los médicos, con muestras gratis de productos, invitaciones a congresos, agasajos, es parte importante de la estrategia comercial. Los laboratorios internacionales cuentan con un código de ética que impide hacer regalos y, si se invita a un médico a un congreso, no se le puede otorgar viáticos ni estadías para acompañantes, ni invitarlo a shows.