|
||||||||
Para algunos sindicalistas poderosos la cuestión preocupante no es la mala educación, sino mantener la disciplina, acallar el problema, las críticas y las responsabilidades. Es necesario reglamentar la actividad sindical, para proteger el ejercicio de los derechos de todos.
ALBERTO BAROFFIO / FERRERE ABOGADOS
Las malas prácticas sindicales se han vuelto habituales y demuestran que los sindicatos avasallan nuestros derechos constitucionales, entre ellos el derecho al trabajo de los no adherentes, la libertad de empresa, el derecho de propiedad y la libertad de circulación. Trabajadores, empresarios, ciudadanos usuarios de servicios, las propias políticas gubernamentales, nada ni nadie queda a salvo: las medidas, que demasiadas veces surgen de la minoría militante, están distorsionando, incluso, la credibilidad de la acción sindical. Y nadie parece comprender que sin contrapesos y frenos, estas minorías dañan la trama de convivencia, no mejoran un ápice las perspectivas de los trabajadores y son un factor paralizante, cuando no retrógrado, para cualquier proyecto que se intenta implementar, sea cual sea su signo político o área de influencia. Si algo se mueve, los sindicatos golpean primero y entienden después. No parece haber un freno a las medidas sindicales y estamos a merced de sus decisiones.
En el transcurso del año 2011 el CODICEN presentó el proyecto ProMejora. Este es un programa educativo que ha sido combatido por los Sindicatos del sector enseñanza desde el inicio. Pero en las últimas semanas quedó de manifiesto que los Sindicatos no tienen límites para satisfacer sus intereses. No importan las fuentes de trabajo de los docentes, se adoptan decisiones por minorías no representativas, se limita la libertad de expresión y vaya uno a saber qué más puede pasar si no se marcan los límites al ejercicio sindical.
OCUPACIONES Y PIQUETES
En el último mes los docentes fueron víctimas de las medidas sindicales preferidas del último tiempo. Es que en el marco de los "Traslados y reubicación de Directores y Subdirectores", padecieron ocupaciones y piquetes en la Inspección Docente por partedel Sindicato. Nada importó que losdocentes no puedan saber dónde trabajarán en el próximo año y muchomenos si varios de ellos venían desde ciudades lejanas a Montevideo. A través de las medidas ilegítimas señaladas y con breves conversaciones con las autoridades del CODICEN, el Sindicato impidió en tres ocasiones la elección de horas a los docentes.
FALTA DE REPRESENTATIVIDAD
Lamentablemente, la experiencia indica que las medidas sindicales y los conflictos son decididos, ejecutados y finalizados en muchos casos por unos pocos no representativos. Y este caso parece no ser la excepción, ya que los Sindicatos nuclean a menos del 30% de los docentes. Ello significa que las medidas aplicadas no son resueltas por la mayoría de los profesores. Entonces, ¿qué legitimacióntienen quienes aplican las medidas? La sensación predominante es que no la tienen y quizás sea por ello que las medidas se aplican a la fuerza.
DERECHO A NO ADHERIR A LA MEDIDA Y A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
En el reciente conflicto en la enseñanza también afloró otra característica de los actuales conflictos colectivos. Es que una docente fue expulsada del Sindicato por formar parte del proyecto Pro-Mejora e interrumpida por algunos integrantes de la organización sindical cuando daba una charla sobre el proyecto a otros docentes. Esta violación a los derechos de expresión, la intolerancia disfrazada de disciplina sindical, por no adherir a una decisión del Sindicato no parece estar alineado a las prácticas democráticas. Sin embargo, tristemente no llaman la atención. Es que todos sabemos que cuando algunos sindicatos declaran el conflicto, muchas veces, prima la ley del más fuerte. No se puede ni continuar trabajando ni gestionar la empresa.
TOMA DE CONCIENCIA YREGLAMENTACIÓN DE DERECHOS
Estamos a tiempo de equilibrar la balanza y respetar los derechos de todos. Es importante solidarizarse con todos aquellos que padecen las consecuencias de los conflictos colectivos y buscar una solución general. Y esta solución pasa por reglamentar el goce y el ejercicio de todos los derechos en juego, incluso los sindicales, señalando reglas claras y límites a todos los actores sociales. Sólo así se puede avanzar en un modelo de relaciones laborales de cooperación y, en definitiva, hacia una paz social con progreso.
• Actualmente sólo el 28% de los profesores están afiliados a la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes)
• Los docentes afiliados a la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria en Montevideo (Ades Montevideo) es menor al 20%
• En la última votación de delegados a las Asambleas Técnico Docentes el
65% de los profesores habilitados votaron en blanco, anulado o no lo hicieron
• La lista ganadora en la elección de noviembre solamente contó con el apoyo del 16% de los docentes habilitados.





