Por Sebastián Panzl - spanzl@elpais.com.uy
¿Cómo comenzó la historia de la empresa?
En 1907 cuando mi tatara abuelo, José Revello, vino de Italia y decidió poner una joyería. Sigue siendo una empresa familiar y hoy en día yo integro la quinta generación. Todos nacimos en esto porque desde que soy chica en mi casa siempre se habló de la joyería y del negocio.
¿Cómo era la relación en esa época con las joyas y cómo ha cambiado en más de 100 años?
Si bien se ha ido modernizando, cuando alguien compra una joya está adquiriendo algo que queda para toda la vida y eso sigue igual. El negocio es el mismo aunque antes las joyerías eran algo suntuoso y formal y hoy son algo más light, más cercano a la gente y como ejemplo de eso estamos en los shoppings.
La idea es sacarle la solemnidad a la compra de una joya, que antes era un ritual y hoy es algo del diario vivir.
¿Qué pasó a nivel de costos al público?
Antes el que accedía a una joya tenía que tener un poder adquisitivo mucho más alto. Obviamente que las sigue habiendo de muchísimo valor pero hoy a todo nivel se puede comprar una joya porque hay anillos de plata y oro de $1.000 cuando un vaquero sale más caro.
¿Qué otros cambios hubo en este tiempo?
El mundo cambió y algo que pasaba antes era que el marido le compraba joyas a su esposa pero ahora las mujeres somos independientes, trabajamos, tenemos plata y nos compramos; antes no. Eso también es parte de lo que avanzó la mujer en estos 100 años y por ejemplo yo soy la quinta generación y la primera mujer en dirigir la empresa.
Además, creo que eso es una gran ventaja porque yo voy a Europa a comprar las alhajas y en definitiva soy quien las uso y, si bien los hombres también utilizan joyas, el gran público para este negocio son las mujeres.
¿Todo se importa desde ferias europeas?
No, nos abastecemos de importaciones y orfebres uruguayos. Muchas cosas llegan desde Europa a donde yo viajo una vez por año a comprar, a la feria en Basilea, la número uno del mundo. Eso será el 70% y el otro 30% se manda a confeccionar acá con orfebres a quienes se les dan las piedras y el metal.
¿Cómo ve el clima de negocios del país?
Lo veo bárbaro. Nosotros estamos súper contentos tanto con este gobierno como con el pasado. Creo que están haciendo las cosas bien, confiamos plenamente y por eso estamos apostando a crecer y a innovar.
Si no tuviéramos confianza pensaríamos en achicar y, al revés, estamos viendo oportunidades de crecimiento, por lo cual vamos a tener "la" joyería del Uruguay con un concepto totalmente distinto.
Como ciudadana pediría más seguridad pero estoy súper conforme.
El gobierno tiene la cabeza de vender y no viene con la utopía; quiere que el país esté bien, que tenga más inversores y que entre más plata para que los nuestros coman mejor.
¿Qué dificultades enfrenta el sector?
La competencia desleal. Nosotros somos un negocio que está establecido, que paga impuestos y, a veces, que todo el mundo no lo haga de la misma forma complica un poco. No puedo hablar de los demás pero una de las cosas que nos mantuvo más de 100 años en el mercado fue hacer las cosas bien y quienes no lo hacen así implican una competencia desleal en el negocio como los que no facturan o no están establecidos.
¿Cuál fue la facturación de Revello en 2009?
Eso no lo puedo contestar. Son números que no difundimos públicamente.
¿Por qué?
Por razones de competencia. Lo que sí te puedo decir es que es muy buena y estoy muy contenta. A nosotros en realidad nos encantaría que todos dijeran su facturación porque nos daría más elementos para trazar estrategias de crecimiento.
A la empresa le fue muy bien en 2009 y la facturación viene creciendo frente a años anteriores.
¿Notan que ante dificultades económicas son uno de los rubros más afectados?
Por ser un bien suntuario se piensa que eso pasa, pero a veces la gente comienza a recortar en otras cosas y no en ésta. Quizás porque muchas personas ven que hay un negocio detrás de comprar una alhaja porque mañana la podes vender.
No estamos fuera del mercado, obviamente que cuando hay crisis es para todos, pero en estos 100 años han pasado un montón de crisis y la empresa las ha llevado bien. La gran mayoría compra joyas porque es moda, pero es como una obra de arte porque en definitiva es un negocio y como ejemplo de eso el precio del oro ha ido subiendo y subiendo. La alhaja es una de esas pocas cosas que no sólo te dura toda la vida, sino que se revaloriza y a veces, después de usarla años, vale más que cuando la compraste.
¿Cómo influye la creciente tendencia a usar otros materiales y dejar a clásicos de lado?
Toda competencia afecta pero la alhaja se ha ido modernizando y esos otros materiales siempre existieron. La joyería a nivel mundial demoró en entender que el concepto de la mujer de los años 50 que se ponía las joyas para una fiesta cambió y hoy en día quiere usar accesorios siempre.
Hay público para lujos de US$ 6.000
¿Cuál es la joya más cara que tiene a la venta?
Una gargantilla, que es como un collar todo con brillantes, que cuesta US$ 6.000 y está en Montevideo Shopping.
¿Hay público para esos lujos en Uruguay?
Por supuesto que hay; no es algo que se venda todos los días pero uno por mes sí. Además de esa gargantilla, hay anillos de solitario de US$ 4.000 o US$ 5.000 pero no es el sector al que apuntamos porque obviamente hay otras cosas que se venden mucho más y también en la joyería tenemos anillos que salen $ 1.000.
Los nobles mármoles dan paso al chill out y los LCD
Joyería Revello mostrará otra cara en sus locales ubicados en los shoppings Montevideo, Portones y Tres Cruces en un plazo de entre uno y dos meses. La idea es "sacarle el dramatismo de entrar a una joyería" y dar una imagen de un comercio más cotidiano.
"Hace 20 años se escuchaba música clásica en una joyería y en la nuestra se va a escuchar chill-out", adelantó Ximena Revello sobre el punto.
Estos cambios incluirán desde vidrieras más amplias e iluminadas, presencia de la empresa en redes sociales como Facebook y Twitter, plasmas como parte de la decoración y hasta remodelaciones que tenderán a quitar el mármol como material predominante de la estructura de los locales para dar una imagen más distendida.
"La joyería va a empezar a crecer y a innovar con el nuevo enfoque que viene", afirmó la directora de la empresa.