POR Mariana Goday |
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Levantar las copas en Nochebuena o para recibir un nuevo año en la medianoche del 31 de diciembre es casi un rito obligatorio que sirve, además, como excusa para al menos una vez al año tomar sidra o champán; la elección va a depender del gusto y el poder adquisitivo del consumidor. Si bien son bebidas que socialmente se vinculan a la celebración, este parece ser de los pocos aspectos que tienen en común, además de las burbujas, claro.
Mientras la sidra tiene su punto fuerte en el consumo popular -se vende a menor precio y sobre todo en envase de plástico- el champán tiene como público objetivo a personas de mayor poder adquisitivo y paladar más exigente. Esto podría explicar que las ventas de la primera sean 16 veces superiores a la de la segunda, pese a que esta gana terreno. Además, cada una tiene su lugar de privilegio: mientras que las ventas de la opción fina se dan en las cadenas de supermercados, la otra reina en los comercios de cercanía.
"Me da la sensación de que el consume champán no consume sidra. No compiten entre sí. Creo que la sidra es más bien una competencia con vino a la interna", consideró el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), José María Lez. En este punto coincidió Gustavo Rodríguez, director de la consultora Id Retail, al afirmar que son productos con lógicas de producción y consumo diametralmente opuestas.
REINAN LAS DIFERENCIAS
En 2010 se vendieron unos nueve millones de litros de sidra contra unos 538.000 de champán (en este informe se englobará a todos los vinos espumantes con este nombre, si bien según la denominación de origen, sólo los fabricados en Francia son champán). También se colocaron en el exterior 100.000 litros de champán, al tiempo que su prima más económica no llegó al exterior el año pasado.
Pero las diferencias no terminan aquí, sino que existen otras referentes al origen y presentación. El 98% de ésta última es de producción nacional y 94% de los siete millones de litros que ya se colocaron en lo que va de 2011 estaban empacadas en envases de plástico.
En tanto, dentro de la alternativa más costosa priman las importadas: el 67% de lo consumido proviene del exterior y se coloca exclusivamente en botellas de vidrio. Por otra parte, al analizar los puntos de venta, destaca que la primera tiene gran participación en comercios de cercanía, mientras que casi la totalidad del champán se comercializa en las grandes cadenas de supermercado.
Otra de las diferencias es el nivel de saturación en el mercado. Mientras las marcas de sidra son muchas debido al modo de fabricación artesanal -aunque en las cadenas de supermercados lideran las "marcas privadas", es decir las que son propiedad de la propia empresa, por ejemplo Leader Price en el caso de Grupo Disco-, en el caso del champán se pueden identificar las principales marcas que se quedan con gran porcentaje de las ventas.
PARA TOMAR TODO EL AÑO
Si bien ambas bebidas tienen su punto fuerte de consumo en diciembre, en los últimos años se ha dados una desestacionalización de las ventas, especialmente de la sidra, explicó Rodríguez. "Estas opciones están logrando aplanar el consumo estacional. Años atrás se consumía este tipo de bebidas exclusivamente en las fiestas. Generar cierto consumo a lo largo del año ha sido el desafío de las empresas fabricantes y de alguna manera lo han venido logrando", señaló el especialista.
De todos modos, aún sigue siendo el segundo semestre de año el que concentra gran parte de las ventas; en el caso de la sidra 7.7 millones de litros ( de un total de 9) se colocaron en esos meses del año 2010.
En junio de 2010 -mes de menor venta para ambas bebidas- la opción popular colocó 4.000 litros en cadenas y la otra 4.600; en diciembre las ventas se dispararon hasta llegar a 231.000 y 71.000 litros respectivamente.
En tanto, en diciembre pasado, el champán facturó más del 55% de la venta, la sidra más del 24% y el vino frizante (como el medio y medio) el 20%, de un total de 39 millones de pesos (unos US$ 2 millones), entre las tres categorías, según datos de la consultora Id Retail. Y en el penúltimo año móvil -noviembre de 2009 a octubre de 2010- entre las tres categorías colocaron 627.000 litros en cadenas de supermercados, mientras que en el último año móvil fueron 661.000. Según Rodríguez, se trata de categorías que "vienen en crecimiento", pero manteniendo la brecha entre distintos productos.
En el caso del champán, durante la temporada 2011 -que va de diciembre a marzo- el crecimiento de la venta en cadenas de supermercados fue de 8% si se compara con igual período de 2010, según datos aportados por la consultora Nielsen.
El aumento de facturación en la categoría fue de 12% en todo el país, confirmando una tendencia que venía manifestándose también en años anteriores si se observan las cifras. El incremento de las ventas fue notoriamente mayor en el interior del país (16%) que en la capital (3%). En Punta del Este, en cambio, las ventas treparon 11% en volumen; el balneario representa el 60% de las colocaciones en volumen y el 70% de la facturación total de esta bebida durante de la temporada en las cadenas de supermercados.
Los 20 ítems de la categoría que más facturaron pertenecen a las siguientes marcas: Chandon, Fond de Cave, Freixenet, Paul Chamblain, Chateau Thierry y Federico de Alvear.
El tercero en discordia
La categoría de los vinos frizantes comienza a asentarse año a año. En las cadenas de supermercados se vendieron 74.000 litros de esta bebida en diciembre de 2010 mientras que en junio de ese mismo año habían sido 5.300, meses de mayor y menor venta respectivamente. Gustavo Rodríguez, de la consultora Id Retail, señaló que dentro de la categoría, el medio y medio es la bebida que ha pisado fuerte en los últimos años y ha registrado un aumento importante en sus ventas. Su vinculación directa a los festejos de fin de año en el Mercado del Puerto es una de las explicaciones.