Por Malena Castaldi |
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Para muchos el verano es sinónimo de vacaciones; para ellos, de más trabajo. Son los chefs que ofrecen servicios de catering en el Este, altamente demandados por empresas y familias que quieren atender de la mejor manera su paladar. Ofrecen manjares creativos, rápidos, fáciles de comer y sabrosos. Se ocupan de definir el menú, optan por la bebida que lo acompañará y centralizan el servicio de mozos, mientras los anfitriones se olvidan de las compras y la cocina. Su única responsabilidad será disfrutar como un invitado más.
La zafra para los servicios de catering en Punta del Este comienza previo a la Navidad y estira hasta mediados de enero. Los demandan desde empresas que quieren lanzar un producto o publicitar una marca, hasta familias que planean una cena para agasajar a sus amigos o festejar un cumpleaños. La mayoría de los clientes son argentinos, pese a que siempre se suma algún uruguayo y no falta algún que otro brasileño o paraguayo.
La chef Marian Caviglia contó que "los horarios preferidos son la tardecita o la noche", y que se piden principalmente bocaditos, brochettes, salteados de verdura y mejillones. Su colega Jorge Oyenard agregó paella, risotto, pasta con camarones o cangrejo. La forma de presentación tiende a ser práctica y más descontracturada, ya que no hay mesas asignadas, sino decks o livings, precisó a su turno Elena Tejeira.
Es difícil fijar un promedio de comensales porque la cantidad varía según el evento: si son fiestas en casas de familia, los invitados rondan los 40, mientras que si se trata de un evento empresarial, la lista puede oscilar entre las 100 y 200 personas. El tiempo de preparación "es relativo a lo que insume la fiesta", explicó Caviglia, que calcula "un día de producción cada 50 personas". Oyenard indicó que cada evento requiere unos dos o tres días de preproducción, además de la cocción de los alimentos en el momento.
En cuanto a los precios, van desde los US$ 50 a los US$ 100 por persona, según el menú. Para Caviglia, este verano hay más movimiento que en el anterior, y Tejeira destacó que el escenario puntaesteño se presta para muchos eventos empresariales y de cortesía que, además de un agasajo, son instancias para fomentar los vínculos entre ejecutivos o de las marcas con sus clientes.
Las bebidas que acompañarán la carta no son un asunto menor. Los clientes demandan tragos como caipiroska, mojito, vino y champagne, además de cerveza bien fría y en botellas pequeñas, que tiende a ser importada: norteamericana o argentina. En cuanto a los postres, hay que combinar: el chocolate y el dulce de leche no pueden faltar; tampoco los helados de maracujá.
Extranjeros eligen Punta para casarse
Los casamientos también están presentes en el Este, y la mayoría son organizados por extranjeros que tienen algún familiar uruguayo o que sencillamente se enamoraron del lugar. Para algunas de estas fiestas, de unas 150 personas, se estila un festejo de tres días de corrido: el primero con un cocktail, el segundo para la boda, y el tercero para un almuerzo o té, contó la chef Marian Caviglia. A este público "le gustan las cosas locales, prefieren carne antes que salmón", dijo la chef.
El chef Jorge Oyenard ha organizado casamientos de entre 200 y 300 personas para ingleses, argentinos y hasta algún uruguayo. Su colega Elena Tejeira precisó que también son comunes las Bodas de Plata o los casamientos entre jóvenes que se conocieron veraneando en el Este, donde se apuesta a las celebraciones en jardines o cerca de la playa en pleno atardecer.
Una de las diferencias es la cantidad de personal que demandan: mientras aquí se calcula un mozo cada 12 personas, ellos prefieren uno cada ocho o 10 invitados de modo de asegurar un servicio más personalizado.