Hay que hacer un gran pacto social a la neocelandesa

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José Luís Sablich

A sus 22 años consiguió su primer trabajo mientras estudiaba en la Facultad de Ciencias Económicas e ingresó a pwc en el cargo de asistente. Desde ese lugar fue ascendiendo dentro de la auditora global y en julio de 2006 se convirtió en el socio principal de Uruguay, dirige las oficinas locales y a su vez tiene responsabilidades sobre la filial de la firma en Paraguay. Contador público graduado en la Universidad de la República, elogia el clima de negocios en Uruguay aunque reclama un "gran pacto social" para catapultar al país y aprovechar la senda de crecimiento económico. Tiene 48 años, es casado, padre de dos hijos y fanático de Nacional; dedica su tiempo libre a leer, jugar al tenis o nadar.

POR sebastián panzl

spanzl@elpais.com.uy

¿Cómo fue la llegada de pwc (ex PricewaterhouseCoopers) a Uruguay?

La actividad de PWC en Uruguay se inició para atender clientes de la red mundial que tenían actividades en la región. En particular, había un cliente muy importante llamado CH Walker & Co. que estaba encargado de la ampliación del puerto de Buenos Aires y estaba instalado en Conchillas, Colonia. En principio dependía de la oficina en Buenos Aires que se había instalado en 1913 pero luego la actividad continuó y nuestra firma decidió en 1920 instalar una oficina en Montevideo para atender a ese cliente y a otros que se iban generando. Hoy estamos cumpliendo 90 años en el mercado local. En Sudamérica la primera oficina de pwc fue Buenos Aires, luego en 1915 abrió Brasil y en 1920 Uruguay, con lo que estamos en la primera línea del crecimiento en la región.

¿Qué servicios brindan a sus clientes?

El secreto es la multidisciplinariedad de servicios que una firma como la nuestra puede brindar al cliente. Cada industria tiene sus aspectos clave y lo que tenemos es que adaptar a la realidad de cada cliente para que tenga las mejores prácticas de negocios. Tenemos cuatro grandes ramas: auditorías, asesoramiento tributario y legal, los servicios de tercerizaciones de procedimientos administrativos, contables y remuneraciones, y a su vez el área de consultoría organizacional que abarca toda la vida de una empresa, todo su planeamiento estratégico para ser sustentable.

¿Quiénes son sus clientes en Uruguay?

Las grandes empresas del país, tanto públicas como privadas con sectores como la foestación, las instituciones financieras, empresas de transporte y logística, otras que abarcan el sector lácteo, compañías de seguro y todo el sector del agro business.

PWC integra junto a Deloitte, KPMG y Ernst & Young el llamado grupo de las auditoras "big four" ¿Que supone eso a nivel local?

En Uruguay están presentes las "big four" con distinta composición en la mezcla de la oferta de servicios de soluciones y el sesgo que se le da a la actividad. Nosotros tenemos las cuatro áreas de actividades profesionales. PWC fue la primera en instalarse en Uruguay y además la escuela de otras. Los clientes se captan de diversa manera; uno puede ser referido a través de las distintas redes y la primera opción es la firma local que representa a la red mundial, pero a veces, por la calidad del servicio, el cliente local tiene la chance de cambiar por servicio y calidad.

Convive con inversores diariamente ¿Cómo observan la realidad del país?

Uruguay tiene un marco muy atractivo para captar inversión externa para determinados nichos de actividad. En forestación, por ejemplo, nadie hablaba de Uruguay hace 20 años y hoy vamos a las reuniones y siempre quieren que haya alguien de Uruguay exponiendo. De ser un desconocido, hoy el país es un protagonista de ese segmento. Como pilares básicos, Uruguay tiene reglas de juego claras y estables, la libertad cambiaria para poder ingresar con capitales o repatriarlos, los pilares de secreto profesional y bancario también son atractivos.

¿Qué aspectos inquietan a los inversores?

Hemos tenido consultas por las modificaciones al secreto bancario y su impacto y a su vez otra cosa que está llamando la atención a los inversores es el nivel de conflictividad laboral. Uno sabe que en el año del presupuesto ese nivel se dispara porque cada grupo quiere tener su mayor participación en el presupuesto nacional. Ese mensaje a veces llama la atención y consultan "¿qué está pasando?".

¿Cómo impacta la intención de flexibilizar el secreto bancario?

Todo lo que agregue transparencia es bienvenido. Uruguay está siguiendo a través de la normativa de la OCDE la búsqueda de concretar los 12 tratados internacionales de intercambio de información que evite la doble tributación para salir de la lista gris y creo que seguir un modelo así, como hizo Suiza, es lo que mejor se adaptaría a Uruguay. Tenemos que darle paso a la Justicia siempre y en casos de sospecha de delitos donde el secreto bancario pueda ser levantado por el juez específico pero no cualquiera, sino alguien que esté especializado. Tenemos que ver cómo termina esto; por suerte el gobierno está dando señales para trabajar con la oposición en el tema y nutrirse de cuál sería la mejor plataforma para un tema crucial.

¿Y cómo pesa la idea de gravar los activos de los depósitos en el exterior?

Este es un nuevo gobierno, ni siquiera lleva un año de gestión. Pero esos cambios no se percibían en la plataforma de campaña. Ante cualquier cambio en las reglas de juego no sólo el público uruguayo, sino también el del exterior, es muy sensible. Todo lo que sea anticipable, resta incertidumbre y cuánta menos incertidumbre demos, mejor nos va a ir.

¿Qué aptitudes y/o actitudes serían más necesarias en los uruguayos para lograr un mayor desarrollo?

Tenemos que analizar los casos de éxito en el mundo a escala nuestra y ver cómo partiendo de una situación similar a la nuestra actual lograron ese éxito. Nueva Zelanda es un claro ejemplo que viene a la mente como lo fue Irlanda en el pasado y hoy está afectado por la crisis porque sus clientes están siendo impactados. Nueva Zelanda por ejemplo empezó con un gran pacto social entre gobierno, sindicatos y empresarios. Ese es el primer camino que deberíamos seguir para que todos los actores tomáramos conciencia sobre la oportunidad que tenemos como país para apalancarlo y no tratar de quedarse con un pedazo de la torta antes que ésta crezca. Sin dudas que tiene que haber políticas distributivas pero primero tiene que generarse la riqueza; no podemos abrir la puerta del horno a ver si la torta ya creció siete veces, porque si no no va a haber torta para repartir o va a ser menor a la esperada.

De Nueva Zelanda también se elogia la reforma del Estado que realizó ¿Cómo la imagina en Uruguay?

Todos somos cocientes que la reforma del Estado es necesaria pero hay muchas partes interesadas que hacen que no sea tan fácil encaminar dicha reforma por los intereses de corto plazo que afectan a determinados grupos o sectores que están involucrados y no tienen asegurado el futuro.

¿Lo dice por el sindicato?

Sindicato, personal que trabaja, clientes, provedores. Toda la cadena que se desarrolla se ve afectada por cualquier cambio y el hombre por naturaleza es reacio al cambio.

¿Qué recomendaciones daría?

El Estado tiene que estar en las áreas básicas: seguridad, asegurar un mínimo de salud y una base educativa, defensa y después todas aquellas áreas donde lo haga mejor que el privado. Si lo hace mejor que un privado, puede desarrollarlo; pero si el costo de la prestación de ese servicio o la producción del bien es mayor a lo que se pueda hacer internacionalmente, no debería participar o sólo hacerlo en la medida que sea estratégico para el país.

¿Dónde no debería estar?

Quiero verlo por el lado positivo. Por ejemplo, la telefonía celular es un área que está en competencia y hay una participación muy fuerte del Estado como jugador líder y viviendo en régimen de competencia con privados perfectamente. Esas actividades se pueden seguir desarrollando.

¿Cómo está el país hoy en recursos humanos?

Ahí estamos teniendo algunas deficiencias sobre todo cuando tenemos un flujo constante hacia carreras tradicionales cuando debemos empezar a desarrollar carreras más orientadas hacia lo que el mercado y el futuro está pidiendo. Es una inversión que tenemos que hacer ya o ayer.

¿La falta de mano de obra calificada puede complicar la llegada de inversión?

Sin dudas. La falta de recursos humanos especializados es una limitante. Cuando nosotros hacemos los estudios de localización de inversiones para la región, uno de los factores críticos que se ponderan es la disponibilidad de mano de obra para el emprendimiento. Hay toda un área que repensar, si es que queremos tener los recursos futuros acordes a los nichos en los cuales los sucesivos gobiernos direccionen a Uruguay y deberían estar en aquellos lugares donde tengamos ventajas competitivas.

¿Los uruguayos estamos aprovechando la bonanza para construir más crecimiento?

Parte de la bonanza se está volcando a apalancar un mayor consumo y no se percibe aquello de ahorrar para los períodos de vacas flacas. El mayor consumo interno ayuda a que haya un mayor dinamismo pero soy de los que cree que hay que tener políticas anti cíclicas con un nivel de ahorro que permita poder continuar con las políticas de distribución como hace Chile.

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