Cómo sobrevive un país con 5 millones en seguro de paro

| Junto con la actividad económica informal, los españoles comienzan a realizar trabajos que tradicionalmente eran exclusivos para los inmigrantes | En medio de la crisis española, existen ciertas fuerzas que mantienen al país en pie y por ahora con algo, sólo algo, de esperanza: la familia y la «economía sumergida»

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«Trabajo en la empresa más grande de España». Andrés Fernández (43) describe su situación con algo de burla. Esta es la frase que usan los desempleados para referirse a los 5,3 millones de parados que hay en España, un 24,4%, es decir, uno de cada cuatro integrantes de su fuerza laboral.

El corazón del mundo iberoamericano, la Madre Patria sigue recibiendo a los 50 millones de turistas con un rostro lozano y envidiable para un latinoamericano tumbado de crisis en crisis. Obvio que las ciudades capitales no son el país completo, pero recogen sin duda los golpes del último tiempo. Y la bella Madrid aún luce edificios públicos y privados con un mantenimiento impecable, calles limpias y días radiantes en medio de la primavera.

Las conversaciones de restaurantes, de taxistas y los mercados financieros, sin embargo, muestran la otra cara, que la semana pasada se vio aún mucho más demacrada. Los socialistas franceses pretenden llegar al poder y ponen en duda la poderosa dupla Merkel-Sarkozy que apuesta por una Europa unida.

Los organismos estatales informaron que España está oficialmente en recesión, apenas dos años después de haber vivido otra, tras la crisis financiera de 2008. Y los pronósticos no son alentadores para 2012: una caída de la actividad económica de 1,7%, de acuerdo con Domingo García Coto, economista jefe de la Bolsa madrileña. El sindicalista de la UGT, Manuel Bonmati, dijo: «Es la primera vez desde la Guerra Civil Española que tenemos dos recesiones tan seguidas».

Aunque ante la adversidad, los españoles resisten, incluso el que la semana pasada, en dos días al hilo, hayan quedado fuera de la final de la Liga de Campeones el Barcelona y el Real Madrid, cuando el deporte es una vía de escape bien conocida. Y hay varios factores que los apuntalan. Primero, la familia. Sí, en una sociedad secularizada, donde la imagen que se proyecta al exterior es la del destape posfranquista, los lazos familiares siguen siendo profundos y extendidos, más parecidos a la realidad latinoamericana. ¿Y qué tiene que ver la familia en las crisis? Mucho. Lo que no puede uno, lo pueden todos.

Andrés Fernández se cambió a un piso en el norte de Madrid donde viven él, su madre, su esposa y su pequeño hijo Andrés. Es una casa que él solo no podría pagar. El alquiler mensual cuesta en el orden de 800 a 1.000 euros (entre US$ 1.000 y US$ 1.200), y él recibe como seguro de cesantía 800. Trabajaba en Spain Air, la aerolínea de bajo costo que recientemente quebró. «Vivo junto a mi madre, precisamente para compartir gastos. Mi mujer trabaja. Yo me levanto temprano, voy a cursos que se ofrecen a los desempleados y por la tarde cuido a mi hijo», contó Fernández.

La familia también es un puntal clave para los más jóvenes, con tasas de 40% en la desocupación juvenil. VIPS es un restaurante mezcla comida rápida, mezcla servicio de mantel. Es de precios más asequibles -hay menús hasta por 7 euros (unos US$ 8,5)- y van a él muchos jóvenes. En cinco días transitando por ese sitio, casi todos los que allí comían dialogaban de los problemas económicos. «De lo difícil que está surgir, de la posibilidad de emigrar, de irse a Alemania a repartir croissant en los supermercados por 1.800 euros». Por eso los jóvenes siguen guarecidos en el nido familiar.

«Siempre en España los jóvenes se han quedado hasta más tarde con los padres. Pero hoy no es una opción, hay que hacerlo porque de otro modo no alcanza», contó Belén del Castillo (25), quien estudia y trabaja media jornada por 600 euros (unos US$ 700).

María Mérida vive en el barrio obrero de Carabanchel, uno de los más conocidos del sur de la ciudad. «Los barrios obreros han cambiado mucho en el último tiempo, ya no hay puntos de inseguridad y ella no ha vuelto con la crisis. Lo que puedo notar es que muchas parejas jóvenes están dejando el centro por estas zonas periféricas, porque los alquileres son más económicos: 700 euros al mes contra 1.000», dijo.

«En mi grupo de amigos, ellos reciben ayudas continuas de sus padres», contó. «Es para comer, para el transporte y seguir estudiando. Tengo compañeros que con 28 o 29 años siguen en la universidad», agregó.

LA ECONOMÍA SUMERGIDA

Sin embargo, la familia no es el único sostén de los españoles. También está un rostro menos amable, que es la llamada «economía sumergida», o negra, que elude todos los requisitos estatales de impuestos y de obligaciones laborales.

Un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros, Funcas, calculó la economía sumergida en la increíble cifra de 21% del PIB (casi US$ 300.000 millones). Un alto funcionario dijo que alrededor de tiendas como Ikea se montan transportistas sin licencia que trasladan las compras. «Ocurre en empresas de transporte, construcción y turismo. Es que hay muchas», señaló una española.

Esta economía informal sería capaz de generar 4,3 millones de empleos. Pero los números llaman a la duda. La sensación ambiente es que hay muchos parados de todas formas, aunque esta economía sumergida sea un colchón que evite el gran impacto del alto desempleo y evite al país «caer en una revolución». Aunque el domingo pasado hubo huelga, los movimientos de protestas mantienen los cauces institucionales.

¿La economía sumergida logra entonces cubrir a casi todos los parados oficiales? No es tan así. «Puede darse el caso de personas que trabajan en el ámbito formal y en el informal al mismo tiempo», dice el documento reproducido por el diario El Mundo.

«Creo que estamos llegando al punto en que muchos españoles están tomando los trabajos que antes no queríamos o que se los dejábamos a los inmigrantes. Tengo amigas que aún con los estudios que tienen se ven trabajando como dependientas en una tienda, de camareras en un hotel o cuidando niños. Eso no se veía», opinó María Mérida. POR ALEJANDRO SÁEZ DE EL MERCURIO, GDA

Pocos autos en la calle a fin de mes

El fin de semana pasado los españoles se aprestaban a tomarse el «puente» por el día anterior al 1 de mayo.

En Madrid ya se veían pocos autos y un observador narraba: «Es que hacia fines de mes los españoles comienzan a dejar el auto en casa porque el dinero ya no les alcanza para sacarlo a la calle».

«Estamos llegando al punto en que muchos españoles están tomando los trabajos que dejábamos a los inmigrantes», opinó por otra parte María Mérida.

Mientras, Andrés Fernández, contó parte de su realidad: «Vivo con mi madre para compartir gastos. Mi mujer trabaja y yo por la tarde cuido a mi hijo».

Finalmente, Belén del Castillo remató: «Siempre en España los jóvenes se han quedado hasta más tarde con los padres. Pero hoy no es una opción, de otro modo no alcanza».

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