La inflación se está acelerando y su evolución se ha convertido en la principal preocupación del equipo económico. La variación acumulada del índice de precios al consumidor (IPC) en los últimos doce meses finalizados en marzo del presente año ascendió al 8,17%, lo que marca un incremento superior al punto porcentual en relación el cierre de 2010 (6,93%), tal cual se observa en el Gráfico N° 1.
Por otra parte, dicho valor se ubica por fuera del rango establecido por el BCU. En tal contexto, el Comité de Política Monetaria (Copom) del pasado 23 de marzo señaló la preocupación de las autoridades económicas por el riesgo que implica la evolución de la inflación, y el compromiso de combatirla con todas las herramientas disponibles desde los distintos componentes de la política económica. En tal sentido, la primera medida que se adoptó fue elevar en 100 puntos básicos la Tasa de Política Monetaria (TPM), llevándola al 7,5%.
ACELERACIÓN. En el primer trimestre del presente año, la variación acumulada del IPC ascendió al 3,65%, mientras que en igual lapso de 2009 el aumento fue del 2,46%. Si se descompone dicha evolución, analizando por separado los bienes y servicios transables internacionalmente, los transables de mercado y los precios tarifados, se observa que fueron estos últimos los que registraron el mayor incremento (ver Gráfico N° 2).
El mayor aumento en el presente año se debe al ajuste en el precio de los combustibles y la tarifa eléctrica. En el primer trimestre de 2010, el precio de los combustibles cayó 2,5% y se mantuvo prácticamente incambiado en el resto del año. A comienzos de 2011 ajustó su precio al alza (15,3% en promedio), ante el aumento del crudo. De hecho, los combustibles debieron aumentar en el último trimestre de 2010, pero para cumplir con la meta inflacionaria (rango entre 3% y 7%) no se ajustaron. O sea, se sujetaron. Por su parte, las tarifas de UTE, que cayeron en promedio 2,2% en el primer trimestre de 2010 ante la mayor generación de energía de base hídrica, aumentaron 5,6% en el presente año.
Tales ajustes de precios no son necesariamente inflacionarios, en tanto sean por una sola vez y respondan al aumento del precio internacional del petróleo. Tampoco debería considerarse como un éxito de la política de control de la inflación el haber logrado que la variación del IPC se haya ubicado dentro del rango meta posponiendo ajustes.
Dada la discrecionalidad con que cuentan las autoridades para el manejo de estos precios y su fuerte incidencia en el IPC, es que a los efectos del análisis de la inflación recurrimos a variables que los excluyan y consideren precios cuya formación sea libre. Son los denominados indicadores de inflación subyacente, que excluyen también los precios muy volátiles, como ser las frutas y verduras frescas. En el primer trimestre de 2011 la inflación subyacente trepó al 3,04%, frente al 2,47% del año anterior.
El aumento de los precios transables refleja el incremento de los commodities agropecuarios. No sólo aumentan los precios de los alimentos, sino también las materias textiles. Ello se ve reflejado en la suba del Índice de Precios al Productos de Productos Nacionales, que tras acumular un incremento de 8,4% en 2010, saltó al 23,3% en el año móvil finalizado en marzo del presente año.
CAUSAS. Las causas que están detrás de la aceleración de la inflación son varias, y se retroalimentan entre ellas. En primer lugar, está la expansión monetaria. La contracara del aumento sostenido de los precios es la pérdida del valor de la moneda, o sea de su poder de compra. Como en cualquier mercado, el menor valor del peso es el resultado de un exceso de oferta. En tal sentido, la política monetaria está siendo expansiva. Esta condición se puede apreciar si se observa la variación en los pasivos monetarios del BCU o cualquiera de las restantes definiciones de dinero. En el Gráfico Nº 3 se ilustra la variación anual de los promedios trimestrales de los pasivos monetarios y claramente en los dos últimos trimestres la tasa se ha elevado a niveles cercanos al 25%. Esta variación duplica al aumento combinado del nivel de actividad e inflación proyectados por el gobierno para el presente año.
La expansión de la cantidad de dinero convalida los aumentos de precios internacionales. A través de este canal se amplifica el impacto del aumento que registran en los mercados internacionales los precios de los commodities agropecuarios, energéticos y los metales.
La política local de ingresos también impacta en el alza de los precios. En la actualidad el mercado laboral registra altos niveles de empleo, con problemas de falta de oferta adecuada en determinadas áreas. Así como en el caso del dinero, la oferta excedente lleva a una disminución del precio, en este caso provoca el efecto contrario. Pero aquí hay que hacer una aclaración. Una cosa es que los precios suban ante un aumento genuino de la demanda, lo que cesaría una vez que el mercado alcanza su nuevo equilibrio por lo que, en definitiva, estamos ante un cambio de precios relativos, que no es inflacionario. Pero otra cosa es que esos aumentos incorporen cláusulas de indexación, que tienden a perpetuar la inflación. En tal sentido, los aumentos que registran los salarios en la actualidad responden a condiciones de mercado, que no son necesariamente inflacionarias, pero tienen también un componente que sí influye en la inflación, la indexación, convalidada por la expansión monetaria.
En el Gráfico N° 4 se presenta la evolución de los salarios reales promedio de los últimos doce meses. Se observa que tras alcanzar incrementos muy importantes durante 2009, el incremento se fue desacelerando, más acorde al nivel de productividad de la economía. Como los salarios nominales están aumentando al 10% al año, los ajustes por encima de las ganancias de productividad se trasladan a precios que, debido a la indexación, determinan nuevos ajustes salariales y así sucesivamente.
La política fiscal es el otro factor que incide en la inflación, al estimular la demanda agregada vía mayor gasto público.
SUJETAR. Si las causas que alimentan la inflación son las descritas, la solución pasa por atacarlas. En materia monetaria se incrementó la TPM. Teóricamente, ello impactaría vía encarecimiento del crédito y un mayor ahorro de los agentes y un freno en la expansión de la cantidad de dinero. En Uruguay esta canal no es muy potente, pero en todo caso el anuncio de la medida y la cuantía del aumento, superior al esperado por el mercado, son una señal fuerte del compromiso de las autoridades por frenar la escalada inflacionaria. En tal sentido, debería esperarse una menor expansión de la cantidad de dinero. Pero los efectos no son inmediatos.
En materia fiscal, el gobierno se ha comprometido a una Rendición de Cuentas austera. Pero estas medidas recién entrarían a regir en 2012. Mientras tanto, serían necesarias medidas adicionales de contención del gasto, por ejemplo la no ejecución de algunas erogaciones proyectadas para el presente ejercicio.
Se han barajado medidas para frenar el crédito, como ser el aumento de los encajes bancarios, para frenar el crédito al sector privado que en los últimos meses viene creciendo a un ritmo muy elevado.
Pero estas acciones, de concretarse, demorarían en surtir efecto. Mientras tanto, el IPC seguirá subiendo. En efecto, durante el segundo trimestre de 2010 los precios se incrementaron 0,6%. La inercia que viene mostrando el IPC en los últimos meses torna muy difícil que se produzca una desaceleración tan brusca, por lo que cabe esperar un aumento de la inflación (acumulada en el último año móvil) en los próximos meses, pudiendo orillar 9%, ingresando en una clara zona de peligro.
Para evitar una escalada mayor seguramente se recurra a medidas heterodoxas. El Presidente señaló que se iba a "sujetar la inflación". Sujetar es un vocablo que define con total precisión a este tipo de medidas, ya que impiden en el corto plazo que aumente el IPC, aunque no atacan las fuentes que provocan la escalada inflacionaria. Se trata de ganar tiempo.
Por el momento no se habla abiertamente de acuerdos de precios, pero en el pasado reciente, ante situaciones parecidas se apeló a ellos. Se ha anunciado la importación de algunas verduras y se ha pospuesto el ajuste del precio de los combustibles. A su vez, por el momento tampoco se ajustarían las tarifas de UTE, debido al aumento en el costo de generación, ante el cual el Fondo de Estabilidad Energética resultaría insuficiente.