Sube la inflación y reacciona el BCU

| Ante la escalada, la autoridad monetaria elevó la tasa de interés reafirmando su compromiso y procurando revertir las expectativas del mercado

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La inflación al cabo de 2011 fue más alta que lo esperado, 8,6%, ubicándose muy lejos del objetivo de 5% anual. El aumento del tipo de cambio en los últimos meses del año y una política monetaria expansiva que convalidó los ajustes salariales y el consiguiente aumento del consumo privado, son los factores que explican esta evolución.

El tema preocupa sobremanera a las autoridades económicas, las que hacia fin de año se vieron enfrentadas al dilema de actuar en el corto plazo para frenar la aceleración del IPC. Ello implica una política monetaria contractiva para frenar el excesivo gasto interno, en un contexto internacional en el que reina la incertidumbre y que podría requerir una política monetaria expansiva.

En la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del año 2011 se resolvió elevar la tasa de política monetaria (TPM) del 8% al 8,75%, sorprendiendo al mercado que esperaba se mantuviese en su nivel previo, sobre todo teniendo en cuenta que Brasil está bajando su tasa de interés gradualmente. Como la economía uruguaya no puede escapar de la realidad brasileña, el BCU deberá monitorear en forma permanente la coyuntura internacional y regional, tal cual señala el comunicado, y no debería extrañar que haya ajustes en la tasa en el plazo que media entre las reuniones trimestrales ya programadas para el Copom.

REACCIÓN. En diciembre, el IPC se incrementó 0,7%, llevando la variación acumulada a lo largo de 2011 al 8,6%. Tal evolución no solo se ubicó lejos del objetivo fijado por la autoridad monetaria, sino que fue superior incluso a la proyección más pesimista que recoge la encuesta de expectativas de inflación de mercado que realiza el propio BCU, 0,5% y 8,4% respectivamente.

En el último mes del año se produjeron un par de aumentos puntuales que elevaron el registro y que explican prácticamente la mitad del incremento del IPC en el mes. En primer lugar, el ajuste de tabaco y cigarrillos, en el orden del 6,4%. La otra suba de precios que impactó y sorprendió, fue la de los combustibles. Las tarifas de Ancap no habían acompañado el incremento en el precio internacional del crudo y debían ajustarse. Pero la historia de los últimos años muestra que esos ajustes no se produjeron en el último mes del año, sobre todo en aquellos ejercicios en que la inflación se estaba acelerando sino al comenzar el siguiente año. Los combustibles se incrementaron 6% a mediados de diciembre, por lo que esa suba se repartirá entre diciembre (3,5%) y enero (2,4%).

El año que acaba de finalizar fue el primero en mucho tiempo en el que las autoridades no recurrieron a medidas de carácter heterodoxo para evitar que se acelere el ritmo de crecimiento del IPC.

No obstante, el Presidente del BCU reconoció con preocupación el aumento de la inflación en la tradicional presentación en el foro del equipo económico con empresarios organizado por ADCE sobre fines de año. El tema es uno de los que preocupa a las autoridades económicas, tal cual se establece en el comunicado de la última reunión del Copom, donde se señala que la estabilidad de precios constituye la principal preocupación en el contexto macroeconómico actual.

En función de ello y dando muestras de que ese efectivamente es su compromiso, se elevó la TPM en un intento por revertir las expectativas del mercado, que para el presente año proyecta una inflación de 7%, superior al rango máximo. Más allá de la estabilidad de precios aquí también está en juego la reputación del BCU. En el Gráfico N° 1 se muestra que la inflación nunca alcanzó el objetivo del 5%, y que en el período en que se ubicó dentro del rango, lo hizo muy cerca del techo.

Es más, si bien en 2010 se situó dentro del rango, fue posible ya que el gobierno apeló a una serie de medidas que, en el corto plazo, impidieron que varios de los artículos que mide el IPC ajustasen sus precios al alza. Concretamente, a las tarifas públicas, en particular los combustibles, que no se alinearon al precio del petróleo y la cuota mutual, pese a los mayores costos salariales. En definitiva, las autoridades no ajustaron oportunamente una serie de precios administrados, contribuyendo así al cumplimiento de la meta.

Pero al mercado no se lo convence fácilmente y son los fundamentos económicos los que lo guían. En tal sentido, que la media de las expectativas inflacionarias de los agentes económicos para los próximos 18 meses (horizonte relevante para la política anti inflacionaria) se sitúe por encima del rango, es un claro síntoma de que el mercado prevé ciertos elementos que, a su entender, dificultarán alcanzar la meta establecida (entre 4% y 6%), tal cual se muestra en el Gráfico N° 2.

CAUSAS. Para entender mejor las causas que están detrás de la aceleración del IPC en el último año, se puede descomponer el índice reagrupando sus distintos componentes según sea el mercado y mecanismo mediante el que se forman sus precios. Es así que podemos subdividir el IPC en rubros transables, no transables y administrados.

Los primeros son los sujetos a competencia internacional y, por ende, su precio viene dado del exterior. Los no transables son aquellos no sujetos a competencia, cuyos precios se fijan por las condiciones del mercado interno. Por último, los precios administrados, como su nombre lo indica, no se rigen por las fuerzas de oferta y demanda, siendo las autoridades quienes los fijan.

En el Gráfico N° 3 se presenta su evolución en los dos últimos años. Lo primero que se constata es la tendencia al alza de todos ellos. Los precios que más suben son los no transables, en el entorno del 10% al año. Como se mencionó, estos precios se fijan en el mercado doméstico y responden a las condiciones de oferta y demanda locales. El mayor gasto de las familias aumenta la demanda y, por tanto, los precios. Ese mayor gasto está sustentado en un ingreso creciente, fundamentalmente salarial. En definitiva, estos precios acompañan a los salarios.

Por su parte, los precios administrados, que prácticamente no variaron en 2010, se incrementaron 7,8% en el último año, debido a los ajustes en las tarifas de los combustibles, el transporte y los servicios de salud.

Los precios transables responden a los precios internacionales y al tipo de cambio. A lo largo del último año fue el componente que mostró el comportamiento más volátil. En primer lugar está la evolución de los precios internacionales. Dentro de estos podemos diferenciar, a su vez, a los alimentos del resto. Los primeros aumentaron a comienzos del año, de hecho lo venían haciendo desde mediados de 2010, siendo una de las causas que están detrás del aumento del IPC. Pero a partir del segundo semestre comenzaron a caer, ante la crisis en los países desarrollados. Los restantes bienes transables, si nos atenemos a los precios de importación de los bienes de consumo, mostraron un aumento moderado por lo que a partir del segundo semestre disminuyeron sensiblemente las presiones inflacionarias provenientes del exterior.

No obstante ello, el ritmo de incremento de estos precios se aceleró en los últimos meses debido a la suba del tipo de cambio que, entre agosto y diciembre, se incrementó 8,2% y desde entonces son el componente del IPC que más sube.

Ello marca un cambio en cuanto a la evolución de los precios relativos en relación al pasado reciente, en el que los precios no transables aumentaban a un ritmo superior, debido a la apreciación de la moneda nacional con respecto al dólar. El ratio entre los precios transables y no transables es una aproximación al tipo de cambio real de la economía, y la evolución descrita (ver Gráfico N° 4) indica un deterioro del mismo, lo que trae aparejado un menor nivel de competitividad de la producción local en los mercados internacionales, debido a los mayores costos de producción.

El cambio en la tendencia que se registró en los últimos meses contribuyó a frenar ese deterioro, aunque por el momento resulta insuficiente, y puede volver a revertirse ante la suba en las tasas de interés.

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