Situación financiera controlada

| El principal desvío en las cuentas estatales radica en que el resultado de las empresas públicas fue inferior a lo presupuestado

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El déficit del sector público en 2011 fue inferior a lo proyectado por el Gobierno y a lo previsto por los analistas de mercado. El resultado global recientemente divulgado se ubicó en el 0,8% del PIB contra el 1,1% previsto en el presupuesto que, a su vez, había sido corregido al alza (1,6%) en julio de este año para la Rendición de Cuentas. En el mismo sentido, la valoración media del mercado era 1,1% en abril y pasó al 1,55% en octubre luego de los anuncios del Gobierno.

Por lo tanto, la información fiscal del último trimestre encierra un factor que constituye una sorpresa incluso para el propio Gobierno. Dependiendo de la magnitud y el origen de esta mejora se puede extrapolar a las expectativas para el año que viene o no.

Anticipando el análisis que sigue, la conclusión es que el panorama fiscal está bien pero no es de esperar una extrapolación de la sorpresa del último trimestre.

MEJORA. Observando los grandes títulos de las cuentas del sector público en períodos de años móviles y buscando la variación significativa entre el cierre de los dos últimos meses, se comprueba que el resultado fue mejor debido a una caída de 0,3% del PIB en las inversiones. El resto se mantiene relativamente estable.

Dentro de las inversiones, se tienen las del consolidado del Gobierno Central y el BPS por un lado y las de las empresas públicas por otro. La diferencia es de 0,1% del PIB en el Gobierno Central y de 0,2% del PIB en las empresas públicas. Dentro de estas últimas, el problema no fue la falta de inversiones de capital (que aumentaron 0,1% del PIB), sino que toda la carga del menor nivel de inversiones radica en la reducción del stock de combustibles que tuvo Ancap.

La extensión en el tiempo de la reforma de la refinería ha llevado a que se consumiera todo el stock de crudo y se redujera sustancialmente la reserva de productos refinados.

Desde agosto a diciembre, Ancap no realizó importaciones de petróleo crudo y en cuanto lo necesitó comenzó a importar los combustibles directamente.

Por lo tanto, parece razonable seguir pensando que el déficit del sector público se encuentra en el orden del 1,1% del PIB. Esto sucederá en la medida que el stock de crudo se recomponga al retornar al refinado la planta de esta empresa pública. También es dable pensar que las inversiones del Gobierno Central sufrieron una demora operativa pero no se han descartado.

COMPARATIVO. La evolución del déficit es positiva en cuanto se redujo en el último año, aunque no llegó al equilibrio mostrado en 2007 tal como se ilustra en el Gráfico Nº 1. En el último año, se observa una reducción del déficit del 0,3% del PIB. Entre los elementos que explican la mejor situación financiera se destaca el aumento en la recaudación de la DGI y el BPS por 0,6% del PIB. Esto es coincidente con el crecimiento espectacular del consumo privado, alimentado por una tasa de desempleo muy baja y un crecimiento real en los salarios y pasividades.

La recaudación no solo se beneficia del nivel de actividad en una relación uno a uno sino que presenta multiplicadores que hacen que en la fase ascendente del ciclo económico se observen mayores tasas de crecimiento en la recaudación.

Si bien los ingresos tributarios fueron mayores, el financiamiento del sector público no financiero incluye conceptualmente también el superávit primario corriente de las empresas públicas.

Esto es, el cómputo de los ingresos menos los egresos corrientes sin considerar los pagos de intereses. El comparativo del último año señala un desmejoramiento del 1,2% del PIB. Acá radica el mayor desvío negativo en la programación financiera del Gobierno y tiene dos razones.

Por un lado, el mayor costo de generación de UTE y la necesidad de importar energía eléctrica (0,9% del PIB) y, por otro, al desajuste en el precio de los combustibles en relación a los costos. Ancap presenta desequilibrios que presagian fuertes aumentos de tarifas para el futuro cercano o una definición de un subsidio estatal.

Del lado de los egresos corrientes se observa poca diferencia en los dos últimos años con una muy leve baja que lo lleva al 23,9% del PIB en 2011. Entre los componentes, se observan comportamientos disímiles.

Por un lado, hay un muy leve aumento del gasto en remuneraciones en términos del PIB lo que representa incrementos en la dotación de funcionarios e incrementos presupuestales. Es una evolución que explica la magra propuesta de aumento salarial para enero (8,6%) reflejando solamente la inflación pasada.

Los gastos no personales y las pasividades registran una leve caída. Los créditos presupuestales para gastos no aumentan tanto como el PIB y por eso se contraen.

En el caso de las pasividades, a pesar del aumento real en las mismas, está operando una reducción en la cantidad de pasivos.

El rubro que registra aumentos es el de las transferencias. En esta bolsa se juntan varias partidas, muchas de ellas directamente vinculadas con la recaudación.

Por lo tanto, en cuanto hay mayores ingresos también hay mayores gastos. Entre las más notorias, se encuentra la transferencia a las AFAP y al Fonasa (partida que aumentó en el último año por incorporación de mayor cantidad de beneficiarios).

En el Gráfico Nº 2 se ilustra la tendencia de los tres principales rubros del gasto. Se comprueba cómo van adquiriendo mayor relevancia para el análisis, los rubros agrupados en Transferencias que en el futuro ameritarán una desagregación de la información.

FINANCIERO. Para el análisis de las finanzas públicas vinculado a las necesidades de fondos es más adecuado mirar al Gobierno Central ya que los resultados de las empresas públicas no se transmiten directamente a las fuentes de fondos del Gobierno así como no lo hacen los resultados de las Intendencias.

En el Gráfico Nº 3 se ilustra la evolución del superávit primario de este consolidado. El superávit primario es una medida de la disponibilidad fiscal para hacer frente al servicio de la deuda. En este caso la evolución fue descendente hasta 2009 y comienza a recuperarse en 2010. El nivel actual es del orden del 2% del PIB.

La mejora en el último año se corresponde a un menor nivel de gasto no personal e inversiones.

Justamente, los que registran una caída en relación al PIB son los dos únicos rubros discrecionales que tiene el gasto público. Son los que se pueden ajustar a la baja si hay una caída en los ingresos ya que los restantes son un tanto automáticos o rígidos a la baja (salarios, pasividades, intereses y las ya mencionadas rentas afectadas).

En el cuadro adjunto se muestra la composición de las fuentes de fondos y los usos que hace el Gobierno Central anualmente con una proyección para el año 2012. Esta información publicada por la Oficina de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía permite ver cuán complejo puede ser el escenario financiero para el Gobierno.

En la elaboración del mismo se utilizan las proyecciones del resultado primario y es por eso que en 2011 la cifra expresada en el cuadro es US$ 800 millones mientras que los datos recién divulgados señalan una cifra 10% superior. Para el año 2012, el Gobierno prevé que el superávit baje levemente a US$ 700 millones.

Esto llevará a que, para los vencimientos de deuda y los pagos previstos en los usos (US$ 2.094 millones en el año) y una meta de acumular US$ 85 millones más de activos de reserva, será necesaria la colocación de aproximadamente US$ 1.200 millones de títulos y desembolsar US$ 196 millones de préstamos. A la luz de la relación con los organismos internacionales y la demanda por los títulos de deuda uruguayos un panorama totalmente bajo control.

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