Esta hierba no crece, pero el negocio en torno a ella se incrementa a pasos agigantados en la Argentina. La producción e instalación de césped sintético creció 300% en los últimos cinco años, estiman en el sector, impulsada por las canchas de alquiler y de clubes oficiales.
El deporte jugó a favor del mercado. La FIFA aprobó el uso de superficies sintéticas en los mundiales y la Confederación Argentina de Hockey sobre Césped dispuso que se empleen estas superficies para los partidos de primera división. Esto, explica Aldo Chelo, director de Sportlink, contribuyó a la expansión de un mercado que al año coloca entre 700.000 y 800.000 metros cuadrados de césped artificial.
¿POR QUÉ EL CAMBIO? El tema pasa por costos. En una superficie sintética, la inversión inicial es más alta -el precio del césped fluctúa entre US$ 25 y US$ 50 el metro cuadrado- pero el costo de mantenimiento es casi cero porque tiene períodos de durabilidad, según las horas de ocupación, de 7 a 12 años, lo que amortiza el gasto. "En los campos grandes, el valor unitario es más bajo. En fútbol oficial, un campo sale US$ 45 el metro cuadro. En hockey, el promedio es de US$ 25 dólares y en minifútbol, US$ 32", dice Angel Raiman, director de Forbex, empresa con dos décadas en el mercado. En una cancha de minifútbol, de 18 metros por 36, la inversión solo en césped es de unos US$ 21.000, considerando un precio promedio de US$ 32 el metro cuadrado. A esto hay que sumarle el costo del terreno, la infraestructura base y la iluminación.
CONSUMIDORES. El 60% de las ventas anuales son de canchas de césped sintéticas destinadas a negocio, dice Chelo. La Dirección General de Habilitaciones y Permisos del gobierno porteño dice que, desde 2007, crecieron 30% las solicitudes para establecimientos de este tipo. La oficina tiene registrados 648 negocios de canchas, incluidas las de fútbol, tenis y paddle. En páginas donde se ofrece el servicio, como hoysejuega.com, hay registrados 110 establecimientos que ofrecen entre una y cuatro canchas sintéticas.
NEGOCIO. En Goles y Gambetas, en Palermo, el negocio empezó hace cuatro años con dos canchas de Fútbol 5, que funcionan de lunes a lunes, con un promedio de ocupación de cuatro horas diarias por cancha, indica uno de sus dependientes. El movimiento se inicia a las 19 horas y se extiende hasta las 24. En vacaciones, la jornada empieza a las 14. La hora de alquiler está en 280 pesos argentinos, lo que significa un ingreso de 2.200 pesos diarios en promedio. El otro 40% del mercado está centrado en clubes de primera línea y licitaciones del Estado provincial y nacional para distintos proyectos. Sportlink, por ejemplo, el año pasado ganó la licitación en Río Negro para instalar cinco canchas, de 7.000 metros cuadrados, para el Club Deportivo Roca y el Cipolletti. En América Latina, indica Raiman, la instalación llega a cuatro millones de metros cuadrados aproximadamente, a un costo promedio de US$ 35. De ahí que se estime que el mercado mueve unos US$ 140 millones al año. Boy Maldonado, de Dsports, dice que más allá del fútbol la gente lo ha incorporado a situaciones que antes no se pensaban, como terrazas de viviendas, laterales, patios interiores y que aún falta el gran cliente: el espacio público, como ocurre en España o Chile. "Hay plazas en climas secos en las cuales se gasta mucho en mantenimiento. Por ejemplo, en San Juan y Mendoza donde deberían ser de césped sintético. Los colegios lo están haciendo y están usando césped recreativo", indica. Su empresa ofrece la instalación completa de las canchas, la construcción de canales, la grilla y la iluminación. Una cancha de 18 por 36 metros completa puede valer hasta 100.000 pesos argentinos, con una durabilidad de 7.000 a 8.000 horas. LA NACION