Cae el déficit por mayores ingresos

| No obstante, la proyección es al alza debido al incremento de inversiones y egresos corrientes, ante perspectivas de enlentecimiento en la recaudación

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En situaciones de incertidumbre como la actual, el análisis de la vulnerabilidad de la economía uruguaya adquiere una relevancia y una urgencia mayor. En estos momentos, las noticias que provienen desde el exterior presagian, en el mejor de los casos, una fuerte desaceleración del nivel de actividad de la economía mundial y eso siempre tiene un impacto en el volumen de negocios y, a través de la recaudación, en las finanzas públicas. Por lo tanto, es importante realizar una aproximación al análisis de cuán sustentable y sólida es la posición financiera del sector público de cara al año próximo.

En los doce meses finalizados en septiembre del presente año, las cuentas del sector público presentaron un déficit equivalente al 0,7% del PIB. Ello marca una mejora con respecto al resultado alcanzado un año atrás, cuando se situó en 1% (ver Gráfico N° 1).

La mejora se explica en el comportamiento del gobierno consolidado (Gobierno Central y BPS), que reduce el nivel de déficit a la mitad en el período analizado, pasando de un equivalente al 1,4% del PIB en septiembre de 2010, al 0,7% en la actualidad (ver Gráfico N° 2).

Las Empresas Públicas (EE.PP.) mostraron un resultado equilibrado en el período analizado. En la presente nota no las analizaremos, lo que dejaremos para otra oportunidad, concentrándonos en el gobierno consolidado.

GOBIERNO. El menor déficit de este último lo podemos entender mejor si se analizan por separado la evolución de los ingresos y los egresos. Para ello, compararemos las cifras correspondientes al período enero-septiembre 2011 con las de igual lapso del año anterior corregidas por la inflación.

Los ingresos reales aumentaron a un ritmo mayor que las erogaciones. En efecto, mientras los ingresos totales del gobierno consolidado aumentaron 7,2% en términos reales, los egresos subieron 4,9%.

La evolución anterior merece un par de comentarios. En primer lugar, el excepcional nivel de recaudación, asociado a un nivel de actividad que continúa pujante, y a fenómenos puntuales que provocaron ingresos extraordinarios por una única vez, los que comentaremos más adelante. Todo ello posibilitó que los ingresos hayan aumentado en términos del PIB.

Los gastos totales crecieron en un porcentaje inferior al del PIB, por lo que disminuyó su peso. Si bien esta evolución es bienvenida, no está exenta de críticas. La expansión real del gasto sigue estando por encima de la tendencia de largo plazo del PIB. A su vez, el menor crecimiento relativo de los egresos se explica por el descenso de las inversiones. De más está decir, y las propias autoridades así lo confirman permanentemente, que el país adolece de problemas serios en materia de infraestructura (el propio Presidente llegó a mencionar su temor de un "apagón"), por lo que esta evolución de las inversiones no es sostenible ni deseable. De hecho, ya hay señales de que se está revirtiendo.

INGRESOS. Las principales fuentes de ingresos del gobierno consolidado son la DGI y el BPS. En los primeros nueve meses del presente año, la recaudación de la primera se incrementó 5,3% en términos reales. Este resultado está distorsionado por el comportamiento de las empresas públicas, concretamente Ancap, que en septiembre del pasado año pagó sus obligaciones tributarias con certificados de créditos originados en las inversiones que estaba llevando a cabo en aquel entonces. La recaudación asociada al sector privado aumentó 7,3% en términos reales.

Dentro de la recaudación impositiva se destaca el IVA, que es el principal tributo, fundamentalmente el vinculado a la importación, que se incrementó 10,8%. También vinculado a las importaciones y al consumo, se encuentra el Imesi automotor, que en lo que va del año se incrementó 11% en términos reales. Aquí cabe hacer una precisión importante. Este valor es inferior al incremento que están registrando las ventas de vehículos cero quilómetro, que este año volverán a batir otro récord. La explicación a esta aparente paradoja se encuentra en el cambio en las tasas de este impuesto. En el marco de una política tendiente a desestimular la adquisición de automóviles de gran cilindrada, se redujeron las tasas correspondientes a los vehículos más chicos, subiéndolas progresivamente a medida que aumentan los centímetros cúbicos del motor. En tal sentido, el menor incremento relativo del Imesi automotor frente a las ventas de unidades cero quilómetro es un síntoma claro del aumento en las ventas de los autos más chicos, que se abarataron doblemente; por la menor carga impositiva y por la evolución de los precios relativos.

Por su parte, los ingresos vinculados al empleo son los que más aumentan, reflejando el excepcional momento que vive el país en la materia, con la ocupación en los máximos niveles, lo que impacta favorablemente en el salario real y en la formalización. Tal es el caso del IRPF, cuya recaudación se incrementó 13%.

Los ingresos reales netos del BPS aumentaron 10% en los primeros nueve meses del presente año. Este incremento se explica por la evolución del mercado laboral. Pero en los dos últimos meses la recaudación del organismo previsional se aceleró. Ello se explica por los aportes que comenzaron a hacer desde el pasado mes de julio los profesionales universitarios que no se encuentran en relación de dependencia, para financiar su seguro de salud (ver Gráfico N° 3).

La recaudación de los gravámenes que recaen sobre la rentabilidad de las empresas cayó 7% en el período que se está informando. La caída se explica por las EE.PP., ya que los aportes correspondientes al sector privado experimentaron un leve aumento real, 3%.

A su vez, los ingresos se vieron incrementados por el aporte de $ 1.500 millones que realizó el BROU a modo de distribución de utilidades a su accionista.

En líneas generales, los ingresos han estado a tono con la marcha de la economía. Es claro que si esta se enlentece, y todo hace prever que así sucederá, lo mismo acontecerá con los ingresos. De ahí la importancia que los egresos no se disparen.

EGRESOS. Las erogaciones totales del gobierno consolidado aumentaron 4,9% real. Al descomponer el monto total en sus principales componentes se constata que, mientras suben las transferencias un 9% real, los intereses aumentan 7,6%, las pasividades crecen 5,5% y los salarios 4,8%. Como contrapartida, caen las inversiones 3% y los gastos no personales 1,7%.

Dentro de las transferencias, son los gastos asociados al Fonasa los que más crecen. En lo que va del año se incrementaron 14% real en relación a igual período de 2010. Parte de ese aumento se debe a la incorporación de nuevos usuarios al sistema, tal el caso de los profesionales universitarios.

El aumento en los intereses se explica tanto por el aumento en el monto de la deuda, como por las variaciones que experimentó el tipo de cambio en los últimos meses.

La evolución de las inversiones no es sostenible, dadas las necesidades del país en la materia. Si bien está previsto que una parte importante de la infraestructura necesaria la provea el sector privado a través de las asociaciones con el sector público, el presupuesto prevé que este último realice un esfuerzo importante. Es más, se está discutiendo en el Parlamento un proyecto de ley que creará un impuesto a las concentraciones de tierra, cuyo producido se destinará a caminería rural. A su vez, a la enseñanza se le ha aumentado considerablemente el presupuesto, en parte para obras de construcción y mantenimiento de locales. En definitiva, las perspectivas apuntan a un aumento de la inversión pública.

De hecho, ello ya está sucediendo. En efecto, la disminución de las inversiones se concentró en los dos primeros trimestres del presente año. Pero ya en el tercero comenzaron a aumentar de manera importante, tal cual se muestra en el Gráfico N° 4.

A nivel del MTOP y el Mvotma, las inversiones aumentaron 30% en el último trimestre. Hay que tener presente que este año comenzó a regir el nuevo presupuesto y tradicionalmente hay demoras al poner en marcha los nuevos planes. Resulta claro, entonces, que una vez que estos planes comiencen a funcionar a pleno, los gastos totales habrán de aumentar deteriorando el resultado fiscal que, de no ajustarse los restantes rubros, estimamos en 2% del PIB para el próximo año.

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